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Paintball: pistoleros en vacaciones

Por
Redacción Shock

Para este juego no hay excusas como falta de puntería, poca coordinación psicomotriz o baja capacidad respiratoria: es una especie de ajedrez físico en el que se combinan mucha inteligencia y algo de fuerza física. Obviamente, hay que tener los ojos bien abiertos y saber moverse dependiendo de la estrategia y el rol en el equipo: si lo que quiere es quedarse quieto, busque un ángulo clave e intente ser un francotirador o, siquiera, una especie de campanero.

El concepto básico de este casi-deporte es muy simple: con pistolas (conocidas en el gremio como “marcadoras”) que disparan cápsulas rellenas de una sustancia de color (“paintballs”, de ahí el nombre), se realiza un ataque en busca de un objetivo, o juegan todos contra todos o hasta eliminar al equipo oponente. El trabajo en grupo y la concentración son claves, pero lo más importante es divertirse. Aunque suene a cliché eso de la “adrenalina”, en este caso se aplica de una forma mucho más tangible que en un videojuego o en el fútbol, sin demeritar a nadie.

Este desahoguito fue concebido por allá en 1981, en Estados Unidos, con pistolas de CO2 utilizadas originalmente para marcar árboles en los bosques. Lo que nació como un juego de amigos empezó a popularizarse bajo el nombre de National Survival Game, empezando a tomar forma con algunas normas de seguridad (pistolas que no son demasiado fuertes, máscaras, overoles y guantes protectores), creando bolas de goma biodegradable y pintura vegetal que generan el mínimo daño ambiental, normas generales para cumplir y diferentes campos para practicarlo. La idea suele ser que al recibir un disparo “sorpresa, estás muerto”, pero algunos esperan que sea un tiro contundente el que los obligue a salir.

Entre los tipos de canchas están las más clásicas, conocidas como woodsball, grandes bosques donde incluso se puede jugar durante días; las más populares, speedball, en las que se juega mucho más rápido y en espacios pequeños, con trincheras diseñadas para dos equipos o con inflables que construyen la batalla; y las canchas escenario, que son simulaciones de ciertas circunstancias, como hechos históricos o rescate de rehenes, convirtiéndose en una especie de juegos de rol. Con estas y otras categorías, los campos organizan torneos de eliminación total, captura de banderas (o toma de la trinchera del oponente) individual o por equipos –generalmente de 7 integrantes–, algunasdemeritar a nadie.

Este desahoguito fue concebido por allá en 1981, en Estados Unidos, con pistolas de CO2 utilizadas originalmente para marcar árboles en los bosques. Lo que nació como un juego de amigos empezó a popularizarse bajo el nombre de National Survival Game, empezando a tomar forma con algunas normas de seguridad (pistolas que no son demasiado fuertes, máscaras, overoles y guantes protectores), creando bolas de goma biodegradable y pintura vegetal que generan el mínimo daño ambiental, normas generales para cumplir y diferentes campos para practicarlo. La idea suele ser que al recibir un disparo “sorpresa, estás muerto”, pero algunos esperan que sea un tiro contundente el que los obligue a salir.

Entre los tipos de canchas están las más clásicas, conocidas como woodsball, grandes bosques donde incluso se puede jugar durante días; las más populares, speedball, en las que se juega mucho más rápido y en espacios pequeños, con trincheras diseñadas para dos equipos o con inflables que construyen la batalla; y las canchas escenario, que son simulaciones de ciertas circunstancias, como hechos históricos o rescate de rehenes, convirtiéndose en una especie de juegos de rol. Con estas y otras categorías, los campos organizan torneos de eliminación total, captura de banderas (o toma de la trinchera del oponente) individual o por equipos –generalmente de 7 integrantes–, algunas veces calificando por puntajes o esperando el final para definir al ganador.

Por eso, el paintball tiene todo un universo a su alrededor, con fanáticos que compran sus propios equipos y practican sagradamente lo que se les convirtió en un deporte. Son esos expertos los que recomiendan escuchar las normas de seguridad y de juego dictadas por los monitores y obedecer a los árbitros para evitar accidentes o disputas. De igual manera, aclaran que es importante conocer bien el terreno, los rivales y el equipo propio. Y en cada quien está el creerse Rambo, El Chacal o Winston Churchill, siempre y cuando la idea de que estamos en guerra siga presente. Por supuesto, hay que intentar cubrirse, movilizarse con agilidad y disparar intentando atinarle al tronco del oponente (las extremidades y las cabezas, o un objetivo móvil, son mucho más difíciles de ubicar) y disparar dos veces para asegurar el balazo.

Como recomendaciones finales, se debe tener en cuenta que la primera vez que se juega, la falta de destreza puede ser decepcionante; también pueden quedar algunos moretones –más o menos dolorosos– en sitios sospechosos como el cuello, por lo cual es fundamental ir con una coartada creíble a jugar paintball; por último, vaya preparado para ponerse ropa sudada (aunque juran que la lavaron antes de alquilarla y no apesta) y, por consiguiente, para sudar. No sobra recordar que las mujeres sí son bienvenidas y suelen ser rivales peligrosas.

En Colombia, el fenómeno ha crecido en la última década, llegando a un punto en el que las principales ciudades tienen campos y equipos de alta calidad. Incluso, este año el campeonato suramericano se celebró en nuestro país y el equipo local se llevó el segundo lugar, después de Venezuela. Por otra parte, el torneo interuniversitario Costeña Paintball Cup ha ayudado en el auge del paintball como una de las prácticas más populares entre los jóvenes bogotanos: reuniendo a 41 equipos, se celebró el pasado noviembre, dejando como campeón al de la universidad CENDA, que ganó un viaje con todos los gastos pagos durante un fin de semana en Santa Marta. En marzo se abre la convocatoria para un nuevo campeonato, esta vez a nivel nacional, que tendrá una fecha en Cartagena e incluirá eliminatorias en Medellín, Pereira, Manizales, Ibagué, Bucaramanga, Cali y Bogotá.

Con precios que están alrededor de los $15.000 e incluyen 50 bolas y equipo completo por persona, en locaciones como centros comerciales, bosques sabaneros o casas donde se grabaron telenovelas, la oferta de Bogotá es bastante amplia. Entonces no hay excusa: revise la lista que viene a continuación y busque la cancha más cercana a usted.

Al Límite Paintball
Calle 175 # 41-10 – Junto al Éxito Norte
Contacto: 669 7017 / 310 560 8644 / allimitepaintball@hotmail.com

Área 51
Calle 68 con Avenida Cundinamarca – En Diver Plaza Álamos
Contacto: liderazgo29@hotmail.com

Colombian Paintball
Av. Calle 139 No 81-22 – Por la Avenida Suba
Contacto: 681 3945 / 668 0761

Indoors Paintball
Carrera 11 # 80-45
Contacto: 257 4056

Fastducks Paintball
Autopista Norte con calle 232 – En el Parque Guaymaral
Contacto: 238 2922 / 204 3790

Mansión Donoso
Carrera séptima con calle 225
Contacto: 315 317 7827 / 311 228 3609 / 310 477 6193

Metropaintball
Calle 80, Autopista Medellín, Km. 1.5 – Antes del Parque de la Florida
Contacto: 310 776 4366 / 315 345 3360 / 669 6253 / metropaintball@hotmail.com

Zona de Impacto
Carrera séptima con calle 210
Contacto: 310 244 5488