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Rock al Parque 2011: el imperio del metal

Por
Redacción Shock

Escenario Arco

El metal bogotano, de los apartados más extensos e irreductibles del sonido rockero nacional hizo que las agujas llegaran al rojo. Holocaust of Blood inauguró rompiendo muros. Entropía evaporó la lluvia a punta de teclados progresivos y un cover de Maiden que pinchó los traseros de los recién llegados al Simón Bolivar. Se armó el pogo. Se reprodujo en dos modalidades: pogo torbellino y pogo patacera. La masa uniformada de negro bendijo  el regreso de artilleros del metal bogotano que llevan décadas suministrando himnos extremos. Aparecieron Sobibor, Ethereal, y Ursus volando entre el speed y latigazos de thrash, haciendo corear a la audiencia clásicos como Policía, y el estribillo “Latinoamérica, y tú qué esperas?” .

La cosa estaba caliente. Killcrops la rompió luciendo una de las chicas poderosas del festival, botando letras contundentes, escupiendo denuncias sobre la pedofilia y los falsos positivos.  La banda propició que el pogo tuviera segundo piso. Tal cual. Unos sobre otros. Todos contra todos. Luego, Neusosis demostró por qué lleva 24 años en tarimas, seguido del rebosante death de Endark.

Telas ondeaban letreros pintados a mano  que aclamaban a  Destruction y Overkill. Y como lo invocó  la liturgia metalera, Destruction se vino con toda. El parque estaba plagado. Explotó. Los alemanes interpretaron clásicos y alardearon con su reciente placa Day of Reckoning. Después del sacudón y de la destrucción de unas cuantas orejas, llegó la hora de la izada de bandera: los grupos clásicos bogotanos fueron homenajeadas. Más tarde, Athanator, desde la comuna nororiental de Medellín subió el voltaje.  Y llegó el momento sublime: Overkill héroes de sonidos rudos bautizados con nombre de canción de Motorhead, y con abultada descendencia bastarda en Colombia, hizo ascender a los santos cielos a esa hinchada oscura que gritó, pogueó y batió las mechas esta noche.

Escenario Bio

Nosferatu e Hybrid Minds despertaron el mounstro del escenario Bio. Sangre Picha, el brutal death de Purulent y sus zancadillas de grind core hicieron sucumbir al público. Ingrand, el gore infeccioso de Leishmanisis, y Undetreath, alimentaron la criatura con guitarras desaforadas y agites de melenas.

Stained Glory con estruendos de gloria seguidos por fieros rugidos death de los pereiranos Twilight Glimmer, imanaban más y más adeptos. Brand New Blood ofreció sangre fresca para el público que siguió doblegado por los bogotanos Dar a Cada Uno lo que es Suyo. Un  rito metalero que remató  D.R.I, echando chispas. Descargas texanas que masacraron con trashcore, cross over  thrash y hardcore punk. Los Dirty Rotten Imbeciles fueron más que la leyenda, pura dinamita.

Escenario Eco

Espasmos en el parque. La arremetida hardcore y metalcore fue fraguada inicialmente por High Rate Extinction, Under Red Blood Skyes hizo enrojecer el cielo con metalcore, fieles al título de una de sus placas, los Determinación desataron un verdadero Hardcore Reality. El bombo hardcorero se sentía en el pasto. Los testigos vieron a Zagreb revolcando tripas con sus invitados y a Pr1mal envolviendo. Los venezolanos Dischorde ofrecieron fogosos riffs harcore, y lo sulfúrico del género fue encarnado por los paisas de Grito que hicieron llegar al éxtasis orejas rudas, que permanecieron domesticadas hasta el final de la jornada con Ataque en Contra jugando de locales.

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