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Sergio Luis Rodríguez, The Sounds y Palenke Soultribe

Por
Redacción Shock

Sergio Luis Rodríguez 
Checho es el rey
[Valledupar, Colombia]

Sergio Luis Rodríguez es el nuevo Rey Vallenato, el gurú de los ritos vallenatos. Tiene 23 años, es acordeonero de Peter Manjarrés, ídolo de fanáticos, vendedor de álbumes, intérprete de canciones machacadas por los medios y actual titular de un Grammy Latino.

En el Festival de la Leyenda Vallenata, en Valledupar, el trono de Rey Vallenato ha sido ocupado por sumos sacerdotes domadores de acordeones que han vencido contendores interpretando paseos, puyas, merengues y sones. Este año, el premio lo obtuvo Sergio Luis Rodríguez, un monarca fresco al que le dicen Checho, amante del fútbol, del tenis y de los videojuegos, que arrancó a tocar a los 5 años con un acordeón que le regaló Poncho Zuleta a su papá.

Su dominio del instrumento creció bajo la tutela del Turco Gil (gran docente del acordeón) y los dedos se le volvieron prodigiosos. Se coronó Rey Infantil en 1994, Rey de Reyes Infantil en el 97 y, dos años después, siendo parte de la agrupación Los Niños del Vallenato, desentumeció los oídos de Clinton en la Casablanca. Luego de estudiar durante un tiempo música en la Universidad Javeriana de Bogotá, Sergio continuó detonando acordeones en Valledupar, hasta que Peter Manjarrés le echó el ojo y lo llamó.

Primero hacía reemplazos y posteriormente se unió de forma oficial al vocalista.  A su lado obtuvo el Congo de Oro, galardón otorgado en el Festival de Orquestas del Carnaval de Barranquilla y el reciente Grammy Latino en la categoría Cumbia-Vallenato, con el disco Sólo Clásicos –grabado también con Emilianito Zuleta-.

Pero, pese a que en su expediente brillaran los premios, desde hacía rato Sergio Luis había escogido una vía más polvorienta que la del tapete verde. Una ruta que conduce a la consagración en el folclor vallenato: participar en el Festival y convertirse en rey.

“El premio Grammy es importante, pero en materia de vallenato quizá es más relevante para el cantante. Ser rey vallenato inmortaliza a un acordeonero. Es el máximo galardón para los ejecutantes de este instrumento. Era mi sueño. Nunca pensé que ganar o perder afectara mi carrera al lado de Peter, sólo quería concursar. La gente decía: este año es el de Checho y así fue”, nos contó el rey.

El título aumentó la popularidad de este músico que hoy tiene hasta un club de fans llamado Sergistas de Corazón. “Ahora no sólo me ven como el acordeonero de Peter sino como el rey vallenato. También me hacen más propuestas comerciales, pero hay que tomarlo con calma. La fama no es para todo el mundo. Si me dejara llevar por eso estaría loco, hay que seguir trabajando”, dice Checho, fiel discípulo de viejos juglares y convencido de que hay que preservar en estado puro los sonidos del Valle de Upar. “Al vallenato le falta lograr aceptación mundial, sin cambiarle su esencia. Que no tenga que volverse vallenato con fusión de pop, ni rock, ni bachata, para ser reconocido en otros países. Que afuera se escuche vallenato pero el de verdad. Eso es un reto para sus intérpretes”.

Checho es un rey que ha hecho rugir su acordeón en estrados internacionales.  Además registra discos exitosos y compone. Sus canciones han sido incluidas en las placas publicadas al lado de Manjarrés, y lo han grabado también Luifer Cuello, el desaparecido Kaleth Morales y Peter con Franco Arguelles. “Tengo un estudio de grabación en mi casa. Toco piano, guitarra, y batería. Pero no sólo hago vallenato, también compongo baladas, merengue dominicano o salsa. Mi espíritu musical está abierto para todo. Me gusta escuchar a Alejandro Sanz, a Diego Torres y soy fanático de Juanes. ¡Soy un romántico!”, asegura Checho que con su estruendosa trayectoria pinta de colores fuertes y luminosos la figura de Rey Vallenato y lanza otro fogonazo para que este ritmo encumbrado en Colombia, encandile audiencias y seduzca cada vez más.

www.petermanjarres.net

The Sounds
Dos buenas piernas y un poco de rock
[Helsinborg, Suecia]

El tic tac de unos tacones altos marca el tempo de un sonido y anuncia a los demás instrumentos que es hora de comenzar. La guitarra y los sintetizadores hacen su gracia, en una cacofonía armoniosa que recuerda las explosiones del rock electrónico de los ochenta, mientras el golpe certero y sencillo de la batería revive los sucios ritmos del punk de los setenta.

Finalmente, y tras haber mezclado dos décadas en un mismo beat, aquel par de tacones que dieron la clave de inicio, retoman su protagonismo y transportan sobre las luces a una diosa rockera que se apropia del micrófono para decir: “Hey! Let´s kick it, stop, just lick it” (Hey! Vamos a romperlo, detente, sólo lámelo).

Maja Ivarsson, una mujer que combina la voz de Joan Jett con la rudeza de la Tank Girl, está sobre el escenario. Sus piernas gigantescas que parecen operar con independencia del resto de su cuerpo, se contraen, saltan y se despliegan provocando un frenesí erótico entre sus espectadores. Con las bragas sobre el amplificador y con su estética de pin up, esta vikinga de 29 años le da rienda suelta a su voz ronqueta para producir el lascivo acontecimiento que es The Sounds.

Ensillando el sonido y cabalgando por las más variadas melodías este quinteto, proveniente de Helsingborg Suecia, comienza su carrera en el 99, a través de cuatro escuálidos de oídos imprudentes (Félix Rodríguez, Johan Bengtsson, Jesper Anderberg y Fredrik Nilsson) y una reina queer y atrevida (Maja Ivarsson) que se juntan para hacer un punk /synth pop de buenos decibeles. Bajo la influencia de Blondie, The Cars y Missing Person, The Sounds moldea sus ondas para construir una propia narrativa musical, una apuesta de tan alta calidad que los llevaría en un vuelo supersónico del underground sueco al mainstream americano.

Su álbum debut Living in America, lanzado en el 2002, es una producción tímida pero llena de apuntes virtuosos que causó las reverberaciones adecuadas entre las playas de California, la Gran Manzana y las colinas de Hollywood donde, precisamente, viven algunos de sus más empedernidos fanáticos como Dave Grohl, Pharrell Williams, Quentin Tarantino e incluso Britney Spears.

Con la lengua excitada y la mente atestada de canciones, Maja y sus intrépidos músicos abren la válvula para dejar que se les escapen nuevos sonidos y en el 2006, tras una cierta agonía, le imploran al mundo que los escuche nuevamente porque están muriéndose por decir otro par de cosas. Dying to say this to you, su segunda producción discográfica, ensamblada por Jeff Saltzman, el mismo productor del Hot Fuss de The Killers, le advierte al mundo, a través de canciones como Queen of Apology  o Tony the Beat, que sus tímpanos se volverán a sentir vírgenes.

En el 2009 y tras una extensa gira por los Estados Unidos, Finlandia y su país, The Sounds  regresa  más impertinente que nunca con un disco de condiciones épicas. Como músicos bárbaros superan grandes dificultades y se embarcan en una odisea que  termina agradablemente cruzando el Rubicon (Crossing the Rubicon), álbum liberado el 2 de junio, cuyo primer single No one sleeps when I´m awake es una declaración de la mujer más sexy del rock en la actualidad, advirtiendo, como lo hace la canción popular, que al que se duerma lo motilan o, quizás, pueda terminar pisoteado y arrastrado bajo los sublimes tacones de esta femme fatal.

www.myspace.com/thesounds

Palenke Soultribe
Tricolor volumen 1

[Los Ángeles, USA]

El nuevo trabajo musical de Palenke Soultribe, Oro, es la primera entrega de un álbum triple en honor a Colombia. Su sonido sigue siendo una mezcla de folclor colombiano con elementos electrónicos que se está tomando Estados Unidos.

Más que una agrupación, Palenke es un colectivo que abre sus ventanas a cualquier tipo de ritmo, melodía o músico invitado para crear canciones novedosas con alma colombiana y variados aires internacionales. Esa forma de trabajar es lo que hace especial a este proyecto. Su mente abierta sumada a la capacidad musical de sus integrantes crean un sonido y un género lejos de todo lo que se está haciendo en la actualidad, con identidad y calidad, sin ser cliché y manteniendo sabor a Colombia. Quizá esa sea  la razón de su éxito y del buen término de su trabajo.

Dentro de sus canciones, Oro se precia de tener como músicos invitados a personajes de la talla de César Pliego (Kinky), Mr. Vallenato, Alejo (Superlitio) y Diego Cadavid (Bomba Estéreo), quienes participan en el disco no sólo en la parte instrumental sino aportando ideas para el resultado final.

Mark Needham, conocido por sus colaboraciones con The Killers, Cake, Bloc Party y Fleetwood Mac, entre otras agrupaciones, trabajó en la mezcla de este primer volumen, aportando no solo su gran calidad profesional sino además aconsejando en producción, dando como resultado un producto de una calidad envidiable y un disco fuerte para los mercados latinoamericano, norteamericano y europeo. Igualmente, en la etapa de producción este disco contó con otras colaboraciones como la de Blanali, bogotano que se ha hecho famoso por su trabajo en Europa con bandas como Tnt Jackson.

Los otros volúmenes de esta producción son Mar, más suave, y Sangre, más fuerte, a lanzarse de aquí al primer trimestre del próximo año.

www.myspace.com/palenkesoultribeproject