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The Whitest Boy Alive en la voz de su bajista Marcin Öz

Por
Redacción Shock

Aunque no son muchos los colombianos que se habían topado o escuchado sobre The Whitest Boy Alive, la noticia de su venida a Colombia ha levantado revuelo en distintas esferas musicales del país. ¿Por qué? Simple; porque son una agrupación que representa con simpleza el avance sonoro del viejo continente; porque su líder y vocalista Erlend Øye (Kings of Convenience) es un genio; porque The Whitest Boy Alive es una de las bandas de mayor madurez musical en el mundo entero y porque por más ñoños que parezcan, porque lo parecen, también son un volador en el escenario.

Y es que este cuarteto medio alemán y medio noruego, con todo y su aspecto mamerto, ha recorrido el mundo con no más que dos discos publicados con los que cumplieron sus primeros sueños y se posicionaron como una banda a oír y conocer en su territorio.

Pues bien, Erlend Øye (guitarra y voz), Marcin Öz (bajo), Sebastian Maschat (batería) y Daniel Nentwig (teclados y sintetizadores), The Whitest Boy Alive, visitarán también nuestro país para concederle un rato tan agradable como productivo al público colombiano y de paso sumar una bandera más en su mapamundi.

El concierto se realizará el próximo 5 de febrero en “el Jardín de las delicias” de Andrés Carne de Res y días antes a su presentación, conseguimos hablar con Marcin Öz, bajista de The Whitest Boy Alive, quien muy entusiasmado por esta visita a Colombia respondió en Shock.com.co

¿Marcin quisiera saber cómo es que una agrupación que puede parecer tan lejana a nosotros se ve interesada en tocar para el público colombiano?
Sí, pues en realidad estábamos muy interesados y contentos a la vez pues luego de haber visitado México varias veces supimos que había más de veinte invitaciones pendientes en Colombia y era algo que no pasaba en ningún otro lugar del mundo. Lo intentamos varias veces pero no fue hasta ahora que conseguimos hacerlo, así que ahora que vamos a ir, estamos muy contentos y agradecidos con el público de Colombia.

Desde luego el público está ansioso y tiene grandes expectativas respecto al show ¿Podría entonces describirnos de alguna forma cómo es una experiencia en vivo con The Whitest Boy Alive?
Pues mira, nosotros tocamos versiones de nuestros álbumes, no son las mismas canciones en sí. Hacemos varios mixes de nuestras propias canciones. Un show nuestro es básicamente una experiencia totalmente distinta a escuchar nuestros discos desde un reproductor.

Ustedes de alguna forma fueron concebidos como un proyecto netamente electrónico, sin embargo entre paso y paso se convirtieron en una experiencia musical mucho más orgánica ¿A qué se debió este cambio?
La verdad es que es muy aburrido estar sentados en el estudio todo el tiempo, haciendo lo mismo todo el tiempo y viendo la misma pantalla todo el tiempo. Es una tarea que puede convertirse en algo muy mecánico. Como tener una conexión muy básica con la computadora en la que te sientas, haces un par de cosas, las procesas y ya está. Nada humano de hecho. 

Por otro lado cuando tu música sale de un instrumento, la interpretas y moldeas como quieres es mucho más divertido, además, los resultados son mil veces mejores. Creo que no queremos repetirnos en ningún sentido, así que decidimos recrearnos en cada cosa que hagamos, en cada presentación.

¿Entonces cómo puede descifrar la música de The Whitest Boy Alive actualmente?
Es música muy bien desarrollada y terminada. Mucho mejor que antes. Aunque es mucho más minimal y fiestera tiene bases rítmicas muy fuertes. Aunque debo decirte que también estamos pasando por un momento de exploración, estamos buscando nuevos sonidos y otras tendencias para desarrollar a partir de música electrónica. Tenemos los oídos puestos en lugares como África, Sudamérica y España. Queremos empezar a hacer cosas mucho más experimentales.

¿Y Por qué no Europa? ¿Qué está pasando musicalmente hablando allí, según ustedes por supuesto?
Es difícil responderte pues ahora mismo la música y la concepción de la música es muy distinta gracias a internet. Ahora la lista de opciones es mucho más extensa a diferencia de hace algunos años. La gente ya no compra nada, lo puede oír en Youtube u otras plataformas. Es un momento de mucho consumo en donde prefieres comprar un track a un disco completo. La conexión con los discos ya no es la misma y si observas ves bien el comportamiento mundial, hacer un álbum cuesta mucho trabajo y de alguna forma perdió el sentido, pues después de tanto luchar por construirlo, la gente puede preferir una sola de estas canciones y comprar muchas de distintas bandas. Todo está a la orden.

Mira que lo que están haciendo el resto de músicos es publicar en partes. Primero un track, luego otro, luego el disco en distintos formatos y luego remixes. Es la única forma de sobrevivir. Combinar todas las posibilidades. El cd ya no es tan popular, el futuro recae en una sola canción o dos canciones.

Según esto ¿no piensan volver hacer un álbum entero?
Sabes, lo que pasa es que cuando terminas un disco, lo publicas y no es tan bien vendido o no tiene la respuesta que esperas lo único que puedes pensar es: Mierda, no vuelvo a hacer un disco más. Eso pasa. Sin embargo, luego de girar un rato y tocar las mismas canciones, la necesidad de hacer un nuevo álbum aparece. En ese momento habrá un nuevo disco de The Whitest Boy Alive en las calles.