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Youtubiando con Murphy y sus leyes

Por
Redacción Shock

Cogido de la noche para ir al trabajo o la universidad, el taxista o busetero, que en condiciones normales se siente Speedy González o Michael Schumacher, ha decidido tomársela con calma, hacerle visita y manejar tal y como lo haría su abuela.

Una escena aún más familiar, puede hacer evidentes los retorcidos caminos que el azar nos hace recorrer. Son las 3:30 de la mañana y faltando solo un capítulo del libro sobre cual tiene parcial al día siguiente se acuesta a dormir dándose ánimos al decirse a usted mismo ¡Imposible que pregunten sobre el último párrafo!, pues al otro día y sin más remedio, el profesor evalúa en una única pregunta que vale el 100% ¿Cuál es el personaje que en el último párrafo deja claro el problema central del relato? A lo que tan solo cabría responder, como el buen Homero Simpson ¡OHHH! o de acuerdo al dramatismo de Shakespeare ¡I´m a fortune´s fool!

En este 2009 se celebran los 60 años de la ley de Murphy, no de Eddie, sino Edward, un ingeniero de pruebas de una compañía aeroespacial a quien las probabilidades y la frecuencia de los errores, presentes en mayor cantidad que los aciertos, lo llevaron a formular una ley que más o menos reza de la siguiente manera “si algo puede salir mal, saldrá mal”. Con el ánimo de homenajear a tan efectiva ley, aquí les van algunos youtubazos que la ilustran con precisión y dan cuenta de cómo un momento cualquiera puede convertirse en toda una tragedia griega.

And isn't it ironic? Don't you think?

Entre gritos y la personalidad múltiple de Alanis Morrisette, se construye una canción cantada a todo pulmón por la hermana o por la prima despechada que sin entender la letra, solo sabe que hay algo que es Irónico, no saben que es, no pregunten, simplemente para ellas se trata del novio que las acabó de dejar. ¿Es irónico? No crees? Hace ocho días le presente a mi mejor amiga y desde ahí todo cambió.

Este himno noventero a la ley del señor Murphy relata cómo hay mil cucharas cuando necesitas un cuchillo o cómo puede llover en el día más esperado de la vida de una mujer: su matrimonio. Una canción que deja abierta la posibilidad de que el perro se coma la tarea o que los extraterrestres lo rapten antes de llegar a tiempo a una cita.

Por encima del palo de mango

Un locutor emocionado, relata en voz alta una jugada que puede llegar a ser gol. El arco está solo, el arquero y los defensas vencidos, cuando de repente, en un acto de excesiva pericia, el jugador, digno de llevar el apodo del mocho o el cojo, envía el balón por fuera de la portería. Jugadas que dejan estadios en silencio mientras una fanfarria suena “Fua, Fua Fuaaaaaaaaaaaaaa”. Jugadores que dan por sentado que el balón quedara sembrado en la red cuando, cualquier pasto o terreno cenagosos, los deja por el contrario, sembrado en la línea de gol.

Share the microphone

En una de esas fiestas en las que toda la familia se reúne, canta y baila, en las que la tía se pone alegrona y los tíos emborrachan hasta la caspa, usualmente, alguien con una organeta y un micrófono se encarga de hacer las interpretaciones y de animar el "ágape". Un escenario que parecería inofensivo por completo; sin embargo, nunca se sabe en qué momento, mientras un solo se prolonga y una nota requiere una amplia vocalización, el micrófono pueda ser incrustado en la garganta del animador producto del nalgazo de una pareja que baila. La reinvención de la técnica vocal y el sonido gutural, en el intervalo de un 1,2,3, probando, probando.

Mucho Bolardo

Vivos hay en todo el mundo y la malicia indígena no parece solo una cualidad de la gente de estas latitudes. Un reversazo en contravía o un amague de que el carro se re-calienta cuando el policía lo detiene por adelantar en curva son algunas de esas artimañas que los conductores utilizan para evitarse un trayecto largo o una multa. Haciendo uso de esas retorcidas habilidades, algunos conductores, creyéndose James Bond o pensando que van manejando a Herbie, el auto fantástico o el carro de Meteoro, esperan que unos bolardos, que habilitan una calle sólo para buses, bajen para pisar el acelerador a fondo y finalmente quedar incrustados en ellos dejando, como en la canción de Roberto Carlos, el Cadillac hecho un cacharrito.

1,2,3 por mí señor periodista

“Y atención a los pelados que ahora va empezar el cuentico, vamos todos a imitar lo que haga el caballito” Si Carlos Vives hubiera visto este video de seguro el baile del caballito hubiera tenido otro paso más, algo así como “irse sobre el mancito”. Un periodista brasileño hace algunos comentarios sobre una carrera de caballos sin tener presente que quizás alguno de aquellos galopantes animales quisiera obtener un primer plano. Sucesos inesperados que ratifican el hecho de que en cualquier momento, un día laboral puede convertirse en una carrera hacia el hospital y aún pero quedar registrado en la web para el disfrute y la burla del mundo entero.

Homero Simpson.: El retrato de un idiota

El gran personaje de Matt Groening, aquel con tres pelos en la cabeza y el cerebro del tamaño de un maní, podría ser coronado como el personaje prototipo, el modelo a escala humana de la ley de Murphy, en cualquier situación, por ridícula que parezca, Homero, parece siempre llevar la peor parte, después de un golpe recibe otro golpe y de sobremesa un golpe más; mordido por un marrano y abofeteado con un Grammy, este personaje de curvilínea figura y tez amarilla puede ser aquel sujeto al que los estoicos griegos se referían, aquel que deja que las cosas vengan como han de venir, sin importar que algo que pueda salir mal, resulte de esa manera.