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Así es la música de 'Gaugin: Viaje a Tahiti'

En cartelera desde el 29 de noviembre.
Gauguin: viaje a Tahiti
Gauguin: viaje a Tahiti
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Redacción Shock

Desde el próximo 29 de noviembre podremos ver en cines Gaugin: un viaje a Tahití, sobre el viaje del reconocido pintor posimpresionista Paul Gaugin a la Polinesia francesa, que resultó en una de las etapas más importantes de este artista, en la que creó cerca de 66 obras, entre lienzos y esculturas. 

La película narra la historia de su relación con una indígena maorí, Téhura, quien se convirtió en su compañera y musa, y quien representó la dualidad de una cultura evangelizada. Una civilización que estaba desapareciendo. Es protagonizada por Vincent Cassel (El odio; Los ríos de color púrpura; Irreversible), Tuheï Adams y Malik Zidi.

Su banda sonora está a cargo de Warren Ellis, quien ha participado en películas como Hell or High Water, Mustang, o Days of Grace). Así fue el reto de este destacado compositor para crear la música que dio vida a esta historia clave para la historia del arte del último siglo. 

¿Por qué quiso componer para esta película?

Vi la primera versión de la película y me conmovió mucho la actuación de Cassel, al igual que este desenlace de la vida de Gauguin que lo lleva a su clímax. Creo que mi reacción emocional tiene algo que ver con mi edad.

¿Había leído Noa Noa? ¿Cómo investigó a Gauguin?

No, no lo he leído. Leí el guion pero no podía imaginar la película solo con eso. Me encantan sus cuadros, es uno de mis artistas favoritos. He ido a muchas galerías de arte, y siempre redescubro aspectos de su arte. Me gusta la manera en que trabajó y reveló los paisajes de Tahití, aun bajo circunstancias tan difíciles.

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¿Con qué sesgos llegó?

No me convencía el género, en general me aburren las películas biográficas y eso me hizo dudar de aceptar el proyecto. Pero cuando vi la película y la actuación de Cassel, me di cuenta que era mucho más que lo que creía. Era una historia poética sobre el sueño de una vida en un momento en que esa vida parecer desvanecer.

¿Qué guio sus decisiones para el viaje que hace Gauguin en la isla y sus frenéticas noches de pintura?

Oí a Edouard y a Gueric Catala, el editor, porque conocían la película mejor que nadie. Cree una paleta sónica basada en mis conversaciones como ellos, con flauta, piano y violín. Fue  un reto ir al estudio y crear cada pieza. No trabajo desde imágenes o escritura detallada. Compuse cada pieza en orden cronológico, y encontré por casualidad la melodía final, antes de ver la película. Es una de cosas que uno no puede explicar de verdad.

¿Cómo creó el sonido musical de la ansiedad metafísica de Gauguin?

No lo pienso de esa manera. Busco un lenguaje musical que encuentre un equilibrio y un tono apropiado para cada personaje. Si lo hubiera pensado, seguro hubiera sido menos espontáneo. Me gusta crear música y ver si corresponde con la imagen. El hecho que Edouard y Guerric encontraron la ubicación de la música en la película me ayudó muchísimo. Tuve dos semanas para componer la música, entre un tour y otro proyecto, entonces tenía que ser preciso y eficiente. Como dije, apenas nos dimos cuenta que el violín era la representación de su voz interior, todo encajó en su lugar.

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¿Hubo influencia de la música tahitiana, los tambores o coros?

No hubo influencia, hubiera sido deshonesto y manipulador. Dicho eso, en la pieza final de la película, incorporé un coro tahitiano que se encuentra antes en el filme.

¿Cómo se evoca musicalmente la pintura?

Muy rápidamente me di cuenta que el violín representaba la voz interior de Gauguin, y que acompañaba momentos de revelación personal a lo largo de la película. Empezó de manera frágil y se volvió más fuerte y más lirico, luego melancólico.

¿Para usted, qué no se puede hacer?

Nada está prohibido.

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