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En defensa de la franquicia "Rápido y Furioso"

Deje de pensar que porque es de carros está por debajo de lo que su intelecto merece y anímese a darle una oportunidad a “Rápido y Furioso”.
Por
Juliana Abaúnza

Así como usted, hace unos años yo pensaba que las películas de “Rápido y Furioso” eran una estupidez, que eran pésimas, que qué pesar el estado de la industria cinematográfica y que qué oso ser fan de eso. Pero así como usted, yo estaba equivocada. Contra todos los pronósticos, esta franquicia sigue fuerte y contra aun más pronósticos, con cada película nueva se pone cada vez más buena. Es hora de que deje de resistirse y se ponga el cinturón de seguridad mientras hacemos este recorrido.

En el 2001 “The Fast and the Furious” llegó a las pantallas de cine y a las portadas de DVDs piratas que se vendían en San Andresitos alrededor del mundo. Esta copia barata de “Point Break” sobre un policía encubierto llamado Brian O’Connell (Paul Walker) que seducido por el mundo ilícito de las carreras callejeras mientras intenta atrapar a un grupo de ladrones liderado por Dominic Toretto (Vin Diesel) fue todo un éxito en taquilla. Pero nadie se imaginó que 16 años después (sí, sienta la vejez que yo estoy sintiendo) habría siete secuelas que son mucho más que productos vacíos de estudios de cine que solo quieren plata. ¿Qué fue lo que pasó? ¿Por qué que esta se convirtió en una de las mejores y más exitosas franquicias de la historia del cine? La respuesta tiene tres partes.

1. LOS PERSONAJES SON TAN IMPORTANTES COMO LA ACCIÓN

La diferencia entre películas como las de “Transformers” y las de “Rápido y Furioso” es simple. En las primeras, lo más importante para el director Michael Bay es impresionar a la audiencia con los efectos especiales hechos en computador. Los actores de carne y hueso y los personajes que están interpretando son cosas secundarias. En cambio, en las películas de “Rápido y Furioso” las secuencias de acción están perfectamente balanceadas con momentos de humor o momentos emocionales llevados adelante por personajes que los fanáticos quieren que sobrevivan. Lo más importante en estas películas no son los carros ni las viejas en tanga sino el elenco. 

En “Fast Five”, mi favorita de todas, el director Justin Lin ignoró el tema de las carreras callejeras y logró hacer una película de robos estilo “Ocean’s Eleven”. Los personajes que habíamos visto en las cuatro películas anteriores se reunieron para armar un grupo racialmente diverso y lleno de personajes a los que es fácil cogerles cariño.

Hay una división entre las películas pre-“Fast Five” y las post-“Fast Five”, pero eso no significa que las primeras cuatro no importen y que sean basura. Precisamente el milagro es que a partir de la cuarta y de la quinta, la franquicia retomó personajes chéveres de las primeras secuelas, como Han o Roman. De esa forma, la segunda y la tercera no se convierten en películas desechables sino que hacen parte de un conjunto sólido. “Fast and Furious 6” y “Furious 7” continuaron con la tradición e hicieron lo mismo que la quinta y se enfocaron en la “familia” que forman estos personajes. 

Después de siete películas, este grupo de personajes clichesudos nos importan mucho y los directores de las películas de “Rápido y Furioso” aprovechan eso para hacer escenas de acción que tienen peso emocional: siempre hay alguien que tiene que ser rescatado o alguien que necesita ayuda. Lo que está en juego es la vida de Dom, Han, Brian o Letty, entonces lo que podría ser una secuencia de acción sin significado se convierte en algo emocionante. Es una cosa muy simple pero pocas películas de acción logran hacerlo. Las películas de todo el tiempo nos dan razones para que nos importen los personajes que están metidos en el medio de la acción.

2. SE TOMAN EN SERIO SU RIDICULEZ

Pocas cosas me dan tanto mal genio como cuando en una película los personajes se burlan del género cinematográfico del que hacen parte. Me fastidia cuando en las películas de terror alguien dice “si esto fuera una película de terror, ya estaríamos muertos” o cuando en una comedia romántica el protagonista dice “esto no es como una película romántica”. En momentos como esos le tiro tomates o cualquier alimento que tenga cerca a la pantalla porque siento que el guionista se está creyendo la verga mientras piensa “he visto muchas películas, soy muy inteligente”. Pero lo que termina pasando es que siento como si la película y los personajes tuvieran pena de existir. ¡No, no y no! Si están haciendo una película que está dentro de un género que es ridículo, tomen esa ridiculez y acéptenla¡

Por eso amo las películas de “Rápido y Furioso”, porque se toman en serio su ridiculez. Es obvio que el elenco y los encargados de la producción saben que es absurdo que unos carros salten con paracaídas desde un avión y caigan preciso en una carretera en la que van a perseguir un bus. Pero al aceptar que lo absurdo y lo ridículo son parte de este universo, pueden concentrarse en hacer la escena más entretenida y mejor construida sobre carros que se tiran con paracaídas de un avión en lugar de estar pensando en hacerle guiños a los espectadores como diciendo “oh, somos más inteligentes que esto”. Las de “Rápido y Furioso” son películas que están dispuestas a divertirse sin menospreciar lo que son.

3. SABEN USAR A LAS ESTRELLAS DE ACCIÓN

 

El problema más grande que tienen las películas de “The Expendables” no es que estén mal dirigidas o mal escritas. El problema más grande tampoco es que se burlen del género como con pena, cosa que dije que odiaba en el punto anterior. El problema más grande es que cogieron a un montón de estrellas de acción y las echaron juntas en una olla sin preguntarse si el caldo iba a quedar bueno. 

Parece que los productores dijeron “¡Stallone y Jet Li! ¡Schwarzenegger y Chuck Norris! Woooo, lo que siempre nos hemos imaginado” pero no le echaron cabeza a cómo hacer que eso funcionara. No pensaron si dentro del contexto de la película, que todos estuvieran juntos iba a servirle a la historia. 

En las de “Rápido y Furioso”, en cambio, cuando contrataron a Jason Statham o a Kurt Russell o a Tony Jaa o a Ronda Rousey fue por razones que beneficiaban a la historia. Las decisiones fueron más allá de decir “hey, estos son famosos por dar puño y pata, hay que meterlos”. A cada estrella de acción le inventaron un personaje que va bien con la historia y con la personalidad de cada actor. El ejemplo perfecto es el papel de Dwayne ‘The Rock’ Johnson. 

Luke Hobbs, el personaje de The Rock, fue tan perfecto que cuando lo vi me pregunté cómo no se les había ocurrido incluirlo antes. Su primera aparición fue en “Fast Five” y su química con Vin Diesel fue instantánea. Después de darse en la jeta y de ser rivales, Hobbs y Toretto ahora son inseparables y Johnson es parte fija del elenco de ahora en adelante. Eso se llama, aprovechar a una estrella de acción. 

 

 

Deje de pensar que porque es de carros está por debajo de lo que su intelecto merece y anímese a darle una oportunidad a “Rápido y Furioso”. Véalas todas desde el principio o vea solo desde la quinta en adelante o vaya a cine a ver la nueva, “Fate of the Furious”, usted decide pero hágalo. Será la experiencia más divertida que tendrá en un teatro o en el sofá de su casa.