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¡No nos usen más! La conveniencia comercial de pegarse al Orgullo Gay

¿Qué queda después de la celebración anual por los derechos por la lucha igualitaria?
Foto Getty Images
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Alfred Lord

El mes del orgullo gay convoca cada año más personas en torno a la defensa de la igualdad de derechos. A la comunidad LGBTIQ+, sus activistas y aliados, también se han comenzado a sumar marcas que ondean la bandera del arcoíris. Pero, ¿no estamos ante un caso de oportunismo comercial? El camino que han abierto muchos hasta con la vida, merece una gran reflexión cuando se trata de apoyar marcas o seguir empresas que solo buscan agitar la bandera para el lado que más les conviene.

Por: Alfred Lord // @AlfredLord

Hasta hace un tiempo el día del Orgullo Gay se resumía en una celebración de la comunidad LGBTIQ+, donde no solo se conmemoraba la fecha del aniversario de la revuelta de Stonewall Inn –el bar de la calle Christopher de Nueva York que sacudió al mundo y despertó a toda una comunidad que se levantó para reclamar por los derechos de libre expresión–, sino que se protestaba contra los abusos y los crímenes de odio. También ha sido la oportunidad que algunas personas esperan para salir del closet, ser visibles en la marcha y gritar lo que son. El público ha aumentado entre simpatizantes y curiosos que ven este encuentro como un carnaval y la cita perfecta para una fiesta.

El espacio ha ido creciendo, así como el despliegue mediático, y en redes la etiqueta #LoveIsLove se vuelve tendencia. Sin embargo, toda la coyuntura también ha sido manoseada para que los que nunca hablan de temas LGBTIQ+ se suban al tren de moda. Y aunque están bien las publicaciones y el ruido digital, hay que preguntarse dónde está ese compromiso el resto año cuando se están debatiendo leyes, se están denunciando acosos o se están librando luchas.  Un trabajo liderado por colectivos como: La Red Comunitaria Trans, Las Callejeras, Colectiva Feminista Útero Goloso, Colectivo Macabra entre muchos otros, que tienen una postura clara en contra de la discriminación y contra la violencia por orientación sexual de trans, lesbianas, bisexuales, y heterosexuales. ¿Cuáles son los caminos necesarios para garantizar que el trabajo de un mes de difusión se mantenga y aporte cambios? La respuesta es sencilla: no aparecer solo el día de la marcha, sino ser el canal permanente que necesitan muchos activistas y líderes de organizaciones, como: Pamela Mena que lucha contra la discriminación hacia las personas trans y las personas en ejercicio de la prostitución, Manuel Velandia que lidera la lucha contra la homofobia y los derechos de las personas con VIH, Manu Mojito que apoya la lucha contra la discriminación y busca la igualdad en todos los campos de la sociedad y la lista continúa.

Desde hace unos años la celebración ya no es cosa de solo un día, sino que se ha tomado todo junio, convirtiéndose en el mes donde el arco iris brilla para todos, incluso para las grandes marcas que se dieron cuenta del potencial de mercadeo que se abría para ellos si pintaban sus logos con los seis colores que identifican la diversidad. Prejuicios como que la comunidad LGBTIQ+ son personas sin hijos ni grandes obligaciones, y pueden gastar en viajes y lujos innecesarios ha regado la falsa asociación de que son grandes consumidores. Esta teoría sustenta una estrategia de mercadeo dirigida a un público objetivo que busca crear un ideal de exclusividad y singularidad. Pero, ¿en realidad las marcas que izan la bandera tienen políticas laborales que favorecen la población LGBTIQ+? Según un estudio de la empresa de consultoría y medición Aequales Colombia solo el 20% de las empresas en Colombia tienen políticas laborales incluyentes. Por eso, aunque la fachada de empresas “aliadas” sirve para fastidiar hasta a los más ortodoxos que reniegan de ver arcoíris en sus productos favoritos, el fondo de todo esto es más importante. Cuando se emocionen porque X marca usa la bandera gay, averigüen si en realidad su contribución va más allá de algo comercial.

La visibilidad de la lucha gay necesita reforzar espacios que comprometen a todos. Cualquier aporte serviría para continuar resolviendo inequidades y exclusiones en educación, salud y derechos legales.   

No hay que pensar que las instituciones del gobierno o privadas tienen la solución, el activismo puede irse desarrollando desde el espacio donde ustedes están, transformando la familia, el trabajo y su entorno. Para empezar, hay que entender que la sigla LGBTIQ+ no es un conjunto independiente de palabras y de géneros, sino que cada situación está conectada. Por ejemplo, lo que les sucede a las chicas trans, la violencia y la falta de oportunidades laborales afectan a toda la comunidad. Con los intereses fugaces se pierde el ímpetu y el horizonte, y surge una ilusión de grandes mejoras; pero si vamos a los espacios reales y cotidianos las situaciones de discriminación siguen igual de asentadas.

Con todo el ruido que se genera en un mes, las alianzas y el trabajo deberían continuar todo el año, con equipos reales de difusión y espacios que continúen aportando en todos los campos de acción. Sin duda hay participaciones significativas en el arte y la cultura, espacios como El Ciclo Rosa, la cita anual con lo mejor de la filmografía diversa del mundo, las exposiciones fotográficas e instalaciones en galerías como Crispeta Galería y otros espacios, que reafirman el momento importante que ocupan los nuevos creadores, la voz de la rebeldía y la comunicación a través del arte visibilizando la situación general de la comunidad LGBTI+.

Si en realidad existe un gran orgullo por ser gay, lesbiana, trans o bisexual, no le regalen el poder de lo que siente a nadie. El camino que han abierto muchos hasta con la vida, merece una gran reflexión cuando se trata de apoyar marcas o seguir empresas que solo buscan agitar la bandera para el lado que más les conviene. La identidad y la igualdad de género no son tema de un mes sino para toda la vida. Tal vez cuando entendamos que se necesitan contribuciones más evidentes que publicidad vacía se podrá hacer un verdadero giro cultural que transforme la sociedad en el lugar donde todos tengamos los mismos derechos.

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