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Si usted es de los que dice “feminazi” no ha entendido nada, de nada

¿Defenderse y reaccionar frente al acoso callejero es ser nazi?
Por
Trilce Ortiz

“Feminazi”. Sólo por un segundo pensemos en lo que el tal término implica. ¿Necesita explicación? Feminismo + nazismo= feminazi. Es decir, comparar la lucha por la igualdad de género con el asesinato en masa. No jodas. 

Por Trilce Ortiz // @TrilceO / Foto: Getty

Claro, entiendo que el lenguaje es como una serpiente que cambia de piel constantemente (“Bootylicious” es oficialmente una palabra del idioma inglés) pero todos sabemos que la palabra “nazi” tiene un solo significado y no tiene ni pizca de gracioso. Uno puede andar por ahí diciendo que los gatos son criaturas místicas con alas que estornudan escarcha, pero el gato sigue siendo el felino que es. En el caso del nazismo, estamos hablando de un grupo de monstruos que mataron a 11 millones de personas.

Si de semántica se trata yo no es que esté muy de acuerdo con que la lucha de igualdad de género se haya denominado feminismo y hasta entiendo a los bien confundidos seres que asumen de entrada que se trata del opuesto al machismo. Es decir que si los machistas son los que piensan que el “macho” es mejor que la mujer, las feministas no son más que un bulto de viejas, seguramente lesbianas, que odian a los hombres. La lógica común aplicada a los comentarios de redes sociales que veo a diario da pena ajena, en serio. Vale, están un poco perdidos, pero hacer la tarea es re mamey. 

Vayamos a lo más básico para no enredarnos la pita. Según la Real Academia de la Lengua Española:

-Machismo: Actitud que prepotencia a los varones respecto de las mujeres. (Léase, los manes son el ombligo del mundo, lo más cercano a Dios, las criaturas superiores.)

-Feminismo: Ideología que defiende que las mujeres deben tener los mismos derechos que los hombres. (Es decir, todos somos iguales.) 

Antes de que insistan con que hay una gran diferencia entre feministas y feminazis, permítanme estar de acuerdo: el primero es un término legítimo que se refiere a las luchas sociales, políticas y culturales que buscan la igualdad para todos, mientras que el segundo como escribió la historiadora María José Cumplido, contribuidora de El Quinto Poder, “es utilizado peyorativamente para identificar a mujeres feministas en general. El término alude también a que el feminismo utiliza la exageración como mecanismo para neutralizar a los hombres.” O sea, como quien dice, claro que tienen derecho a luchar por la igual de derechos, pero háganlo calladitas: #AsiSeVenMasLindas.

¿De dónde carajos salió el término feminazi? A principios de la década de los 90 el locutor de radio, comentarista político y ultra conservador gringo Rush Limbaugh dijo que prefería “llamar a las feministas más desesperantes lo que realmente son: feminazis. Actualmente el cacheti-colorado personaje, que pierde la compostura en cada una de sus apariciones en los medios, usa el término para atacar a cualquier mujer que se haga llamar feminista, sea progresiva o “esté obsesionada con perpetuar un Holocausto moderno: el aborto”. Según el tipo “el feminismo fue creado para forzar a la cultura popular a aceptar mujeres feas”.  Mientras tanto este ultrachurro se echa $75 millones de dólares al año (con sólo tres semestres de estudios universitarios) diciendo cuanta barrabasada se le ocurre en su show de radio. Pero, ¿quién dijo que en el mundo hay desigualdad?

Pongamos la cosa en contexto local. El pasado 5 de abril el medio de comunicación La Provincia de Ocaña publicó un video que en cuestión de horas había dado vueltas por todo Facebook, y seguro ya lo vio toda Colombia. Si no, acá se los dejo (eso sí las imágenes no son para los débiles de panza):
 

Terrible caso de violencia contra una mujer en Ocaña, su espos...

Como se ve en el video, la policía de Ocaña saca de su encierro a Kelly Villamizar, una chica de 22 años a la que el novio llevaba azotando como saco de papas por tres meses. Por acciones aberrantes de seres detestables como estos es que se necesita del movimiento feminista. Si usted es parte del grupo de gente que anda por ahí retorciéndose de la risa con las burlas a las “feminazi” o usando el dichoso término con todo orgullo, no sólo es parte del problema, sino que definitivamente no entiende un carajo de nada.

Más allá de la incoherencia del término, el asunto es que las mujeres no tienen ni siquiera que ser unas alborotadas, quema-brassieres para ganarse el título; basta con que estén en desacuerdo con vainas elementales como la inequidad sexual, las políticas de salud reproductiva, el maltrato intrafamiliar o la diferencia palpable de sueldos entre hombres y mujeres para que las quieran poner a arder en una hoguera. ¿Todo por qué? Por poner a temblar las bases de un sistema patriarcal, que nos tiene tan dominados que ni cuenta nos damos. 

El que sin lugar a dudas está bien perdido en sus opiniones es el YouTuber Jorge Roberto Avilés (aka Callodehacha) que a principio de año compartió el video de una chica que se defiende del acoso sexual de un conductor de camión, titulándolo “Féminazi furia en bicicleta”.

 

Callodehacha

 

Eso es una pequeña muestra de lo que está mal con el arraigado machismo en el que vivimos. ¿Defenderse y reaccionar frente al acoso callejero es ser nazi? O sea, esta chica casi, casi es parienta de Hitler. 

 

Estamos de acuerdo en que hay mujeres que usan el feminismo como excusa para odiar a los hombres, armar polémicas sin fundamento ni finalidad y echarse uno que otro favorcito al bolsillo, pero esas tampoco son feminazis (y definitivamente no son feministas). Son viejas ignorantes, individualistas y aprovechadas.  

 

Eso sí, es bien valioso entender que el movimiento feminista no está compuesto sólo de mujeres, ni se limita a viejas académicas que se pintan los pelos de las axilas de colores y su único problema es que “no se las han comido rico últimamente”. No, el feminismo nos incumbe a todos (hombres incluidos): a aquellos a quienes nos parece elemental y fundamental vivir en una sociedad donde todos seamos tratados igual.

 

No se trata de que todo el mundo esté de acuerdo en todo, pero sí de por lo menos tomarse la molestia de informarse antes de atacar un movimiento que propone lo evidente: todos los seres humanos, indistintamente de género u orientación sexual, deberíamos tener los mismos derechos. Digo “deberíamos” porque no es lo que sucede en el diario vivir, y por eso mismo es que el feminismo es tan válido como necesario

 

Si después de toda esta cháchara, todavía me quieren llamar “feminazi”, pues hágale. ¿Qué le vamos a hacer? Roma no se construyó en un día. 

 

PD: Si leer no es lo suyo, la argentina Vicu Villanueva le puede aclarar lo del feminismo cantando:

 

Feminazi

 

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