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“Colombia Magia Salvaje” y sus crudas lecciones al cine colombiano

Por
Redacción Shock

El documental eco-patriota que patrocinó el Éxito se convirtió en la película colombiana más taquillera en la historia del cine nacional. ¿Cómo logró luchar mano a mano con los pesos pesados de la taquilla hollywoodense?

Por: Juan Pablo Castiblanco Ricaurte // @KidCasti

Hablemos de “Colombia Magia Salvaje”, pero dejemos atrás lo obvio, o más bien, lo innecesariamente debatible. Si es una buena o mala película, cada quién lo dirá. Lo cierto es que presenta una verdad cómoda, lo que todo el mundo quiere oír sobre el país en el que vivimos. “Magia Salvaje” es a Colombia lo que el espejo era a la bruja de Blancanieves –“espejito, espejito, ¿cuál es el país más bonito?”–. No se mete a denunciar la situación de los niños en el conflicto armado como lo hizo “Alias María” de Chepe Rugeles, ni revolvió una historia enterrada a las malas como lo hizo “El valle sin sombras” de Rubén Mendoza, por citar un par de ejemplos fresquitos. Nada de eso. “Magia Salvaje” atravesó inmaculadamente el país, sugirió muy diplomáticamente y sin comprometerse grandes factores de los problemas ambientales de este país –minería ilegal, agricultura extensiva, entrega de bosques, selvas y reservas a multinacionales–, y siguió su paseo por los ecosistemas. Bellamente filmada, con una producción ejemplar que logró captar imágenes impresionantes, el documental patriotero nos devolvió a esa época inflada del nacionalismo de comienzo de milenio, afincado en el sombrero vueltiao’ y nuestra exuberante biodiversidad. Nos dijo lo que queríamos oír. Nos mostró lo que queríamos ver. Lo malo y lo feo, quedó tapado con tierrita.

Pero de nuevo, pasemos a otras moralejas que deja la película. Sobre todo aquellas que se pueden extraer al saber que, el pasado 13 de octubre, “Colombia Magia Salvaje” se convirtió en la película más vista en la historia del cine nacional, alcanzando 1,895,502 espectadores en su quinta semana en cartelera. Por supuesto, desde ese día hasta hoy la cifra ha crecido, y ya son más de 2,339,369 personas las que han visto la película, convirtiéndola además en la quinta más taquillera del año (tan solo este fin de semana, luego de tres meses en cartelera, 16,751 personas fueron a verla, mucho más de lo que logra una película colombiana en todo su recorrido en salas). ¿Quiénes la superan? Nada más y nada menos que monstruos globales del entretenimiento como “Rápidos y Furiosos 7”, “Minions”, “Avengers: Era de Ultrón” e “Intensamente”. Por debajo de ella quedaron superproducciones como “Spectre”, “Misión Imposible 5”, “Jurasic World”, “Terminator Génesis” o comedias populares colombianas como “Se nos armó la gorda” o “Uno al año no hace daño”.  ¿Cómo hicieron? ¿Regalaron tamales?

Quiénes la superan? Nada más y nada menos que monstruos globales del entretenimiento como “Rápidos y Furiosos 7”, “Minions”, “Avengers: Era de Ultrón” e “Intensamente”

El caso “Colombia Magia Salvaje” es atípico y, como dice Julito en el tráiler de la película, “sin precedentes”; no tanto por haber capturado impresionantes imágenes de 85 locaciones de 20 ecosistemas en el país, sino porque congregó a todo un batallón de empresas en torno a un proyecto cinematográfico. Por supuesto, la lista la encabezó Almacenes Éxito quienes no solo se convirtieron en patrocinadores de la película, sino también en coproductores al lado de la fundación EcoPlanet. “El consumidor ha cambiado. Aparte de la publicidad está interesado en contenidos de interés. Quisimos darle un regalo a Colombia de 3.5 millones de dólares, que genere patriotismo, que genere causa-país alrededor del medio ambiente”, explica Martín Nova, vicepresidente de mercadeo de Grupo Éxito, sobre este proyecto que comenzó a gestarse hace cinco años.

En el 2009 Luc Besson produjo el documental globalizado “Home” del director Yann Arthus-Bertrand que mostraba paisajes amenazados de 54 países del mundo, y se convirtió en inspiración para el grupo de supermercados. “Pensamos que Colombia merecía mostrarle al mundo sus tesoros, como el segundo país con mayor biodiversidad del mundo y riqueza privilegiada en agua pura, mariposas, pájaros, bosques y páramos, entre otros”, afirma el presidente del Grupo Éxito, Carlos Mario Giraldo. Así nació el proyecto al que se fueron sumando nombres como el de la fundación EcoPlanet –que aportó el rigor científico–, la productora Off the Fence, el cineasta británico Mike Slee, el director de fotografía Richard Kirby, el compositor David Campbell, la influyente voz de Julio Sánchez Cristo para cumplir el rol de narrador, y músicos como Juanes, Fonseca, ChocQuibTown, Carlos Vives, Walter Silva, Andrés Castro y Aterciopelados. Con un robusto presupuesto de 3.5 millones de dólares, el Grupo Éxito no escatimó en alinear al mejor equipo posible, pero no se quedó ahí.

El caso “Colombia Magia Salvaje” es atípico y, como dice Julito en el tráiler de la película, “sin precedentes”

Así como había sucedido con discos de Fonseca, Juanes o Carlos Vives, la película se coló hasta entre las verduras y los clientes de una de las cadenas de supermercados más grandes del país inevitablemente se enteraron de la existencia de la película. A ese infalible plan promocional se sumaron dos poderosos aliados, Caracol y RCN, quienes también bombardearon con invitaciones a asistir a cine: un hecho insólito pues solo las películas que cuentan con uno de los dos canales como aliado logran tener este respaldo en pauta televisiva. La agencia Sancho BBDO fue contratada para generar una estrategia que pusiera en la agenda noticiosa y de discusión varios temas de la película. Y por supuesto Julio Sánchez Cristo, desde su poderoso púlpito en La W, pagado o no, menciona cada tanto al proyecto del que fue narrador.

No suficiente con hacerle bombo al documental, también se distribuyeron cupones a los clientes del supermercado para que la boleta de entrada costara 4,500 pesos en cualquier sala de Cine Colombia –donde además se lleva proyectando el tráiler incansablemente durante más de dos meses en todas las funciones– a cualquier hora. Eso, sin contar las empresas privadas que compraron funciones para llevar a sus empleados. Era más difícil ignorar que el documental estaba en salas de cine, que los resultados de la Selección Colombia o las elecciones de alcalde.

Y a todo lo anterior se sumó el poderoso plan de relaciones públicas y de impacto mediático. Las premieres de la película fueron en la población de Nabusimake en la Sierra Nevada de Santa Marta, y en el Teatro Colón donde asistió el jet set político nacional, con Santos y ministros a bordo. Ahora comienza su desfile internacional y ya ha tenido funciones específicas en foros de medio ambiente en Cuba, Londres, Nueva York y Paris. Más adelante, con el objetivo de que todos los colombianos la vean, se llevará a cabo una gira por más de 700 municipios para que se vea de manera gratuita en plazas públicas.

Los resultados entonces no llegaron solos. Ni una buena película logra grandes taquillas sin gran promoción, ni un gran plan promocional empuja una mala película –pero ayuda–. De nuevo, más allá de que “Colombia Magia Salvaje” sea buena o mala, es innegable que se dijo lo que todo el mundo quería oír. Y eso fue un buen comienzo. La patadita-de-la-buena-suerte vino un poderoso plan de publicidad y promoción de 500 millones de pesos que, para quienes no son productores cinematográficos, es necesario poner en contexto. En Colombia, esos 500 milloncitos pueden estar a la altura o muy cerca de lo que invierten los grandes estudios (Fox, Warner, Paramount, etc.) para sus blockbusters. Pero esos 500 millones están muy por encima de lo que invierten las películas colombianas.

Si es una película que promete gran taquilla, el presupuesto puede llegar a estar cerca de los 200 millones, pero los largometrajes independientes aspiran a ganarse el estímulo automático del Fondo de Desarrollo Cinematográfico equivalente a 70 millones de pesos, o a conseguir la misma suma por otro lado. 500 vs. 70: ahí está el dilema.

Con 70 millones de pesos los productores deben arreglárselas para conseguir una agencia de prensa, hacer un buen tráiler, pautar en medios impresos –a menos que RCN o Caracol sean aliados, hay que olvidarse de televisión pues con 70 millones apenas alcanzaría para un par de comerciales a las 3 de la mañana–, imprimir afiches, y  hacer copias para salas. Los mismos malabares económicos de una madre cabeza de familia tratando de estirar el salario mínimo. Por eso sus alcances son cortos o medianos.

Ni una buena película logra grandes taquillas sin gran promoción, ni un gran plan promocional empuja una mala película –pero ayuda–

El cine colombiano no puede competir en condiciones medianamente iguales con las megaproducciones, a menos que esté respaldado por una gigante gallada conformada por una poderosa empresa, agencia de publicidad, líderes de opinión y hasta el propio gobierno, que le inyecten dinero y poder mediático. (¿Qué pasaría si sucediera lo contrario y un “Avengers” o una “Misión Imposible” anti-ISIS fuera impulsada por la Casa Blanca, coproducida por un cadena de almacenes gringos y presentada por Oprah Winfrey? Pánico.) Ni siquiera sirve que vitrinas como el Festival de Cannes les den a nuestras películas premios. Las alabadas “El Abrazo de la Serpiente” o “La Tierra y la Sombra” fueron vistas por 102.000 y 46.000 personas respectivamente, una buena cifra para el cine nacional, pero muy lejos aún del millón de espectadores que fácilmente consigue cualquier blockbuster.

Los grandes resultados de “Colombia Magia Salvaje” son a la vez un espejismo, una cruda realidad y la luz al final del túnel. En primer lugar evidencian que una película, y cualquier producto cultural de consumo, necesita una innovadora campaña de mercadeo y publicidad. Si bien en el caso del documental todo fue fruto de una poderosa alianza, también puede ser el comienzo de aceptar que así se mueve la cultura en nuestros tiempos. No solo pasa en el cine; cada vez más músicos se unen a marcas para desarrollar sencillos o discos. Para los creativos, no solo en el cine, llegó la hora de entender que las reglas de juego cambiaron, que hay que buscar padrinos en otros lugares y que no se puede esperar que el público actúe solo por buena fe.

Ojalá esto no conduzca a publirreportajes de 90 minutos en pantalla grande, a canciones que hablen de las ventajas del omega3 o del té con gas, pero como dicen por ahí, esto es lo que hay.

 

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