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Corona Capital 2014: Tormenta eléctrica y exquisita descarga musical

Por
Redacción Shock

Por: Mayra Hernández @Mayaelectrik. Fotos: Andrés Alvarado. Los buenos actos novatos que poco a poco se suben en el elevador del ranking de la música independiente fueron los encargados de dar la bienvenida a los asistentes, quienes desde la estación de metro Puebla y Velódromo, las más cercanas al Autódromo Hermanos Rodríguez, llegaron en yardas juveniles cargadas de energía fiestera y vigorizadas también por el intenso sol que por fortuna azotó el DF durante toda la tarde. La apuesta por los nuevos sonidos reconfirmaron por qué el Corona Capital se jacta de ser el festival latino que más actos de la nueva escena alternativa internacional reúne en sus tarimas. (ver además 'La moda en el Corona Capital).

CORONA Y CORONA LIGHT

Los escenarios principales, Corona y Corona light sonorizaron los pasos de entrada de cada uno de los melómanos donde hacia las tres de la tarde sonaba Go Outside, el dulce tema insignia del dúo newyorkino Cults. Ellos fueron el preámbulo de la aparición del hijo de una leyenda. Sean Lennon y su proyecto The Ghost of a Saber Tooth Tiger, en donde la psicodelia heredada de su padre se encuentra con el folk. Nueve temas bastaron para que Lennon y su novia, con quien fundó este acto, se robara los aplausos del público que al dar la vuelta 180 grados ya tenían de frente a Black Kids entonando temas como Love Me Already y Hurricane Jane, tan anhelados por los amantes del indie rock y el synth pop de la agrupación alegre de Jacksonville. 

El suave y enigmático sonido de Best Coast y Little Dragon hipnotizó a la audiencia con un bonito diseño de iluminación, el acompañamiento ideal para la primera sesión de lluvia que hizo presencia en el primer día del festival. Cuando se desató el aguacero, Zedd y su totacera electrónica acompañaron a los que quedaron a la intemperie y luego tuvo que pasar una hora para que el genio de la multiinstrumentación de Detroit, el señor ilustre Jack White hiciera su aparición y calmara la lluvia con un épico recuento de sus mejores temas como solista y con The White Stripes, The Recounters y The Dead Weather.

DORITOS 

Los dos escenarios en medio de la rueda de la fortuna y un bosque casi mágico fueron los destinados para recibir a los sonidos de la nueva electrónica. En el escenario Doritos, los cuatro guapísimos hermanos de Sudáfrica que conforman Kongos, prendieron la fiesta con su rock folkero bajo el sol dejando en alto su ADN musical donde el acordeón siempre es un gran protagonista. Si no los ubica en el radar googléelos y escuche Walk With Me y luego pase por la nueva señorita del indie electrónico MØ quien también dejó todo en la tarima con su impecable estilo pop a la hip-hop.

Este sería el mismo escenario que recibiría el fiestero sonido de Holy Ghost que puso a bailar a todo el mundo antes de que cayera la noche como teloneros de una leyenda viviente llamada Weezer, que calentaría y alegraría la llegada de la noche entonando uno de los clásicos mas pedidos por el publico Island In The Sun. 

En el intermedio los gotones de lluvia bien conocidos por los locales anticiparon la aparición de la tormenta, pero la ansias por ver a los padres del trip-hop mantuvo a los asistentes firmes ante la presencia de Massive Attack y sus pantallas verdes de información transitoria en tiempo real. Un relámpago iluminó el cielo entero y trono por todo al aforo, mientras los ecos de Paradise Circus se expandían en lo que parecía un ritual de instrospección, desafortunadamente obligó a los organizadores a detener el concierto de una leyenda.

CLARO MUSICA BIZCO CLUB

La carpa del baile y el relajo, nuestra favorita definitivamente. Las finísimas secuencias electrónicas de las bandas que pisaron este escenario lo hicieron el mejor lugar para descampar y bailar. Apenas a las cuatro de la tarde al son de Hercules & Love Affair la fiesta ya estaba prendida y luego Jungle, uno de los mejores secretos guardados del new disco inglés, fueron los encargados de mantener la energía de baile “non stop”. Más tarde hizo presencia uno de los actos que confirman por qué quizás en Islandia nace la electrónica más monstruosa. Gus Gus, el amor platónico de esta servidora musical, sorprendió a los conocedores y no conocedores de su existencia con su elegante sonido house tech y un impecable acto que dejó en la cima 20 años de carrera musical. Luego fue el turno del enmascarado SBTRKT, pero la tormenta eléctrica paralizó la carpa por los 50 minutos más largos de nuestras vidas y nuestros pies. Cuando el enmascarado apareció, la tormenta poco a poco cesó mientras el retumbe eléctrico de temas como Wild Fire y Somethnig Goes Right volvían a poner al público en el baile del calentamiento bajo las proyecciones láser de su show visual.

Larga jornada musical de exquisitos sonidos, risas bajo el sol y baile iluminado por los relámpagos de una demencial tormenta eléctrica.