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'El Paseo 3', ¿el plan de planes para Navidad?

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Redacción Shock

Por: Luis Fernando Mayolo @Mayolito

Los críticos le dan palo, pero al público le encanta. Por lo menos esa es la lectura que se hace cuando se mira la taquilla, porque año tras año 'El Paseo' se ubica como la película nacional con mayor asistencia, y no con cualquier cifra, siempre superando el millón de espectadores ('El Paseo 1': 1.501.806 y 'El Paseo 2': 1.431.818).

Por esta razón siempre cuando se acerca la Navidad tenemos la certeza de que la historia creada por Dago García volverá para tristeza de sus contradictores, alegría de sus seguidores y el bien de la industria.

Con una historia que sigue sustentando su razón de ser en la típica familia colombiana, con perro incluido, 'El Paseo 3, el plan de planes' vuelve a cambiar de elenco y por primera vez entra en los terrenos del thriller, vinculando la cotidianidad de la familia en un rollo criminal que los lleva a una persecución por medio país.

Historia que permite el lucimiento audiovisual del director Juan Camilo Pinzón y que asume riesgos importantes con personajes llevados al borde de la locura y la exageración, con un esquizofrénico desarrollo narrativo.

Esta vez la apuesta actoral no estuvo sustentada en una estrella de Hollywood, sino que por el contrario en una combinación de nuevos rostros y un elenco con experiencia. Por eso encontramos a Alberto Barrero, Claudia Liliana González, Variel Sánchez, Nicole Santamaría, Margalida Castro, César Mora y hasta Salvo Basile, protagonizando esta aventura que comienza cuando terminan las vacaciones de la familia Crespo y se embarcan en una viaje de regreso poco común en bicicleta, tren, lancha y hasta avioneta.

Este año a diferencia de otros no quisimos hablar con el elenco, sino con Dago García, el cerebro de la 'saga' más tradicional de fin de año.

Shock: ¿Por qué hacer una tercera parte de El Paseo?

Dago: Primero porque las dos primeras películas son las dos cintas con mayor asistencia en la historia del cine colombiano en los últimos 20 años. Eso es algo que ya lo pone a uno a pensar. Segundo, todo paseo tiene un viaje de ida, las vacaciones y un regreso. Siempre estuve tentado a terminar la aventura. Es como ese paseo al que uno le tiene pereza, porque es el regresar cansado con la perspectiva de que ellunes hay que ir a trabajar.

¿Siempre nos dio curiosidad saber, a pesar de que se mantienen elementos comunes en las tres películas, por qué en cada una de las historias hay una familia diferente?

Digamos que el cambio del elenco del Paseo 1 al 2 fue accidental, porque todos estaban ocupados. Cuadrar los actores fue imposible, por eso no la jugamos por cambiar el elenco. Cuando lo hicimos nos dimos cuenta de que también funcionaba el tema, porque conservábamos los integrantes de una familia típica colombiana, pero refrescábamos la historia con nuevos actores. Como funcionó la mantuvimos como una constante. Esperemos que lo sigamos haciendo.

Lo que pasa en la cotidianidad de una familia colombiana en vacaciones siempre fue el centro de la historia, pero esta vez se vuelve un thriller...

Digamos que lo pensamos mucho, porque finalmente el anecdotario de cotidianidad podría estar agotado. Entonces como sabíamos que el paseo de regreso era aburridor, dijimos, inventémonos la aventura de la vida para esta familia. La película da un paso adelante en audacia y en locura. Es más desquiciada y menos cotidiana que las anteriores, pero creo que era necesario sacudir la anécdota.

¿Cuál es el secreto para hacer dos películas al año en Colombia?

Sospecho que tiene algo que ver con mi formación en la televisión. Uno ahí desarrolla dos herramientas muy importantes, el contacto con el gran público y el desarrollo de grandes estrategias de mercadeo. El día a día de la televisión en seducir al gran público, no al específico. En ese mismo sentido se desarrollan estrategias de mercadeo y publicidad para traer a ese espectador. Somos muy fuertes en ese sentido. A su vez parece ser, por los resultados, que las historias que contamos son las que lo tocan, emocionan. 

Pero esa misma filosofía televisiva es la que le ha traído fuertes críticas…

Curiosamente esas virtudes televisivas son una de las mayores críticas que me hacen los contradictores. Afirman que mis películas son muy televisivas, y es cierto, no puedo negar lo que soy, ni mi formación, ni lo que hago, pero esa condición no parece ser un problema para el público, sino para los que reflexionan sobre el tema.

Hay muchos críticos que le dan palo, pero el público lo respalda, si lo leemos así por la taquilla. ¿Le importa que su cine no sea de autor, sino industrial?

Existe un cine para el gran público y otro de búsqueda, de exploración y experimentación. Con lo que nunca he estado de acuerdo es que sean excluyentes. Al contrario, me parecen que son complementarios. Una cinematografía sin propuestas de autor, hacen que un país pierda esa posibilidad de exorcizar sus demonios o poner el dedo en la llaga como ningún otro arte puede señalar. Pero un cine que se olvida también del entretenimiento es un cine que está dejando de lado la posibilidad de catarsis. Definitivamente pienso que tienen que convivir y se tiene que establecer una relación solidaria.

En esta película se tuvo un mayor cuidado en la parte audiovisual de la historia...

Lo que nos ahorramos en John Leguízamo se lo metimos a la producción (risas). Tiene que ver con la particularidad de la historia, ya que así como las anteriores se nutrían de las anécdotas y los pequeños detalles, la producción no brillaba tanto. Cuando le ponemos a la trama aventura, paisaje y persecución, el director tiene mayores oportunidades de lucirse. 

¿Existe una fórmula en el cine colombiano para que una película sea taquillera?

No creo que exista una fórmula, porque sino nadie se equivocaría. Existen son algunos elementos o alertas con los que uno puede evitar el desastre. Lo único seguro que se puede hacer es trabajar desde adentro, porque vendemos emociones. Si la gente suspira, se ríe o le da miedo, es agradecida en el teatro y para lograr este efecto uno tiene que ser sincero. El primero que se tiene que emocionar es el autor. Se lo digo por experiencia, en el cine, el teatro y la televisión, trabajar con fórmulas es el camino más rápido al desastre. La materia prima del entretenimiento es trabajar con el corazón.

¿Cuál es ese personaje en la historia que lo apasiona?

No me voy a comprometer, a la larga todos están desquiciados, por eso me voy con el perro. La verdad teníamos claro que para esta historia lo que queríamos eran buenos comediantes, esa era la prioridad. Hubieramos podido pensar en meter al Pibe Valderrama y garantizar la respuesta del público. En esta película seleccionamos buenos comediantes.

¿Estamos peor, mejor o igual que antes en cuanto a cine colombiano se refiere?

Estamos mejor no sólo por el aumento en la cantidad de películas que hacemos. En eso la ley de cine ha contribuido mucho. Tenemos variedad. La asignatura pendiente es el cómo mercadeamos esas películas para que el gran público se acerque a él. Estamos produciendo bien, el entorno legal nos ayuda, pero seguimos siendo tibios con el mercadeo.

¿Un Paseo 4 para el 2014?

Si claro, es muy posible. Lo que si les puedo asegurar es que tenemos para el próximo año una película animada que se llama 'El huevo o la gallina' y una comedia que empezaremos a rodarla en abril: 'Uno al año no hace daño', que habla de esos borrachos que siempre están en cuanto evento social estamos presentes.

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