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Ni las celebridades están seguras en "la nube"

Por
Redacción Shock

Por: Pilar Rendón - @MariaMarchita

"El hacker por naturaleza es bueno y quiere ayudar". Esa fue una de las tantas conclusiones a las que llegó el hacker ético latinoamericano Matías Katz en la séptima edición de Campus Party Colombia. Sin embargo, si esto fuera del todo cierto ¿cuál es la “obra de gracia” que realiza una persona al irrumpir en los archivos personales de alguien para someterla a escarnio público?  

Si bien, tras lo sucedido el pasado fin de semana con Jennifer Lawrence, Ariana Grande, Victoria Justice, Kate Upton, Mary Kate Olsen y otras celebridades de Hollywood que vieron vulnerada la seguridad de su sistema de almacenamiento en iCloud, vale la pena dejar en claro la diferencia existente entre los términos hacker y cracker, puesto que el primero podría definirse como una persona aficionada a los temas de seguridad informática, mientras que el segundo – pese a tener el mismo interés – se enfoca en la destrucción de estos sistemas de seguridad con el fin de hacer algún tipo de daño a personas o entidades (VER: LOS HACKERS TAMBIÉN USAN GOOGLE).

Una vez aclarado este pequeño malentendido, y frente a los acontecimientos en los que la bella protagonista de ‘Los Juegos del Hambre’ se vio afectada por guardar fotos y videos desnuda en el novedoso “cloud computing” o “la nube” de sus dispositivo móvil, habría que cuestionar no sólo los alcances que tienen los crackers en esta era digital, también hay que poner en la palestra a las barreras de seguridad que hacen parte de sistemas como SkyDrive, Google Drive, y el villano de este cuento: iCloud.

Lo bueno y lo malo de almacenar información en "LA NUBE":

Uno de los factores a tener en cuenta al momento de guardar datos en “la nube” es que ésta nos permite realizar un backup de toda esa información que para nosotros resulta muy valiosa en caso de que el equipo sufra algún daño en su software. Sin duda, un atractivo bastante grande para quienes no quieren perder ningún recuerdo con familia o amigos y que desconfían de los discos duros y las memorias usb.
Así mismo, el rápido acceso a diferentes contenidos como documentos, presentaciones o archivos multimedia, depender de una cuenta de correo y no de un pendrive, olvidarse del peso de las imágenes y/o videos, y la conexión que tiene con las diferentes redes sociales es otro de los diamantes que brillan incesantemente para aquellos que ya han vuelto su vida más pública que un baño (LEER: EN OCASIONES LAS REDES SOCIALES SON LA EXTENSIÓN DE UN BAÑO PÚBLICO).  

Sin embargo, como no todo lo que brilla es oro, y por ende “la nube” no es la excepción, hay que tener presentes estos cuatro puntos que dejan al descubierto porque es mejor pensarlo más de dos veces cuando el smartphone le anuncia: "¿desea guardar el contenido multimedia del equipo en Google Drive, SkyDrive, iCloud?".

Pese a que Jim Carrey nos enseñó que hay que decirle SÍ a cada momento de la vida, Terence Stamp nos dejó en claro que a veces hay que detenerse a pensar las circunstancias y si es necesario gritar un rotundo NO (en este caso hacer clic). 

1. (IN)Seguridad: 

Tener almacenada determinada información en “la nube” significa que usted le está dando permiso a un tercero de tener el control absoluto sobre lo que se está guardando en su tablet, portátil o teléfono inteligente. Por lo que no hay ningún tipo de garantía que le indique quienes realmente están viendo o no los videos o imágenes que “eran exclusivas para su pareja”. 

2. Compartir por compartir:

Si usted es de aquellos adictos a compartir cuanto selfie, foto de almuerzo y demás en sus redes sociales, debe tener cuidado al activar esta opción en Google Drive SkyDrive o iCloud pues no toda información privada se filtra por las acciones de los hackers o crackers, las estrellas del entretenimiento en ocasiones caen en el descuido de lo tecnológico y publican de más sin pensar en consecuencias.

3. Fallos de control:

¡OJO! Cuando se es cliente de un proveedor de “la nube” hay una fuerte tendencia a sufrir fallos de control que se salen de las manos de las empresas y que dejan al descubierto información personal que puede llegar a ser usada por terceros. 

4. Propiedad intelectual en el olvido:

En ocasiones algunos sistemas de almacenamiento en la nube tienen entre sus condiciones ceder los derechos de propiedad de la información que usted está almacenando, así que si su próxima novela literaria se encuentra en el "cloud computing" mejor destruya ese archivo de allí antes de que sea demasiado tarde.