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Premios Shock 2012: J Balvin se llevó la estatuilla al Artista Shock del Año

Por
Redacción Shock

"Quedé literalmente en Shock porque es un Premio que a lo largo de las ediciones se lo han dado a artistas muy grandes, por eso puedo dormir tranquilo. Es una respuesta a la disciplina, al trabajo bien hecho y a la vida. No solo es cantar, también es aguantar", J Balvin.

Por: Nadia Orozco

Alos once años José Álvaro Osorio vivía en Bogotá. Lo llamaban “El Paisa”. Era un chico con inquietudes musicales claras. Rockero. Tanto, que quienes lo conocen de entonces dicen que se sabía todas las canciones de Metallica en guitarra. Por esta misma razón, hizo parte de una banda que tocaba covers del rock alternativo de la época, y aunque la cosa no duró mucho, este fue un buen acercamiento a la música. A los 19 vivió en Estados Unidos, su espectro musical se rindió ante el hip hop e inspirado por un gigante de la música y la industria, Jay Z, empezó a entender para dónde quería ir. De regreso a su natal Medellín formó su propia agrupación de hip hop, MDL Crew y era uno de los temidos entre los MCs locales. Sin embargo, cuando se dio cuenta de que sus miembros solo veían a la banda como un hobbie, decidió separarse y aceptar la invitación de Pope, el mismo que hoy sigue siendo su Dj y parcero del alma, a formar una alianza musical de peso. 

En el 2006 empezó a grabar sus primeras canciones, que sin planearlo terminaron en las aguas del reggaetón: “Nos gustaban el reggaetón y el hip hop, que para nosotros eran lo mismo”, explica Pope. Con un CD quemado bajo el brazo que contenía su primer track, producido por Mr Deck (hoy DJ de Golpe a Golpe) y Jr Ruiz, titulado escuetamente Sencillo, el rebautizado J Balvin (Balvin es el apellido de su madre), empezó a golpear la puerta de todas las emisoras locales, grandes y chiquitas, a ofrecerse para cualquier toque, en una época en la que el reggaetón, pero solo el que venía de Puerto Rico o Panamá., se tomaba las frecuencias radiales. Persistente, por no decir “intenso”, Balvin comenzó a figurar en la escena local desde abajo y por lo mismo, a llamar la atención de los programadores por su propuesta: beats de calidad, una voz capaz de cantar y rimar, y, claro, un carisma innegable.

Desde que su padre, un negociante con un fino olfato para el mercadeo que recientemente se había declarado en quiebra, decidió tomar a pecho el consejo de su esposa y convertirse en el manager de su hijo (quien por su parte le prometió a su familia sacarla del hueco), la cosa se disparó como volador. Pronto, José Álvaro se convirtió en un producto calibrado para el éxito y, por ahí derecho, en el primer artista urbano en Colombia en convertir una propuesta musical en un negocio rentable, porque como dice el mismo Balvin, “este es un trabajo de levantarse temprano y acostarse tarde”. Para el 2010 ya había llegado a oídos de grandes nombres de la radio comercial en Colombia y emisoras como La Mega lo apadrinaron. Gracias a espaldarazos como este y a un desarrollado talento para fabricar “palos”, temas pegadizos con letras sugestivas, como Ella me cautivó, Hola, ¿qué tal?, Sin compromiso, Ella se aloca y No me vuelvo a enamorar se tomaron todas las esquinas de Colombia, desde los barrios más populares hasta las discotecas más refinadas, convirtiéndolo en el artista con más sencillos en listas comerciales.

Ese mismo año J Balvin se tomó nuestra portada, y en una maratónica firma de autógrafos por las principales ciudades del país, nos demostró que era capaz de llenar tres pisos de un centro comercial con niñas que morían por una firmita. Hoy, no solo protagoniza decenas de campañas publicitarias, puede hacer hasta cuatro conciertos en un día, alcanza el 1.400.000 seguidores en Twitter y ha recibido más de 43 premios en los últimos años, entre ellos dos Premios Shock como Mejor artista o agrupación nacional y Mejor artista urbano en el 2011. El estratega incansable, que con tan solo 27 años convirtió a Medellín en la meca del ritmo que más bailan los jóvenes y lo puso a competir al lado de los países que le dieron vida como Panamá y Puerto Rico; el socio que hizo del movimiento urbano un negocio rentable y el #1 del reggaetón nacional; el paisa que no solo hizo música sino que se planteó construir una sólida carrera musical, combinando su agudeza musical con su talento como empresario, es nuestro Artista Shock del año 2012.

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