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Somos expertos en sumarnos para destruir al otro

Por
Redacción Shock

Por: Carlos García @carloscuentero / Foto: Latin Stock Colombia

He repetido que las redes sociales son el espejo de nuestra decadente sociedad. El que es gamín en su casa y en la calle, lo es más tras un avatar.

Si usted se fija, gran parte de las tendencias en Twitter son matoneo puro y duro. Somos expertos en sumarnos para destruir y acabar con el otro. Nos satisface la burla y la violación de la intimidad. Ante un hashtag de odio y manoseo, cientos de imbéciles lo mencionan en manada para que la burla tenga alcances mundiales.

Y no falta el incauto que lo menciona con el afán de criticarlo y llamar a la cordura, pero no se da cuenta de que su mención ayuda considerablemente a la visibilidad de los términos que están ultrajando a otras personas.

 Dice el artículo 15 de la Constitución Política de Colombia: “Todas las personas tienen derecho a su intimidad personal y familiar y a su buen nombre, y el Estado debe respetarlos y hacerlos respetar”. ¿Dónde está el Estado entonces para hacer respetar la intimidad de cientos de colombianos que son matoneados en las redes sociales? No es un chiste. Esto es un delito.

Asistimos a un nuevo orden mundial en el que –por culpa de la tecnología- se difuminan las líneas de lo público y lo privado. Allí, en las redes sociales, la vida está expuesta y usted es el responsable de lo que quiere que el mundo conozca. Pero también puede ser víctima de seres despreciables que nunca aprendieron a respetar a los demás y que encuentran la oportunidad perfecta para dar rienda suelta a sus represiones.

No es un juego cuando usted toma fotografías o videos de otras personas y las difunde en las redes sociales sin su consentimiento. Esto se llama violación a la intimidad y debería ser castigado de igual forma que debería enviarse a la cárcel al depravado que aprovecha el tumulto en el transporte público para satisfacer sus instintos animales.

La violencia debe erradicarse de cualquier escenario, incluidas las redes sociales. Atacar a una persona en manada es una actividad de matones. Tenga en cuenta que usted se convierte en un delincuente más con una mención, con un solo un retuit.

Los mensajes de odio y el manoseo digital son muestra de los preocupantes índices de ignorancia que ostenta nuestra feliz sociedad. Una precaria educación machista que desde casa nos empujó a ser ‘varoncitos’; a echarle piropos a ‘las hembras’; a no dejarse cascar del compañero; a no llorar porque es de maricas;  a burlarse del otro con sevicia y ponerle zancadillas; y a ventilar las aventuras sexuales como trofeos.

Estamos en crisis y no es por las redes sociales. Es por una sociedad ignorante y morbosa que pisotea a los demás y se ríe de ello.

#NoAlManoseo

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