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Venga que si es pa’ eso, adiós al verano

Por
Johana Arroyave

Hagamos un contrato de prestación de servicios en el que usted me deja jugar varias veces a la semana o mes (depende de qué tan ambicioso sea) con su cuerpito, compartimos una que otra cena, fiesta o lo que sea, que termine en la cama, sin reclamos, ni llamadas obligadas y mucho menos, chats con emojis de corazoncito. 

Por: Johana Arroyave Sánchez // @JohanaArroyave // Foto: película "No Strings Attached"

Solo tiene que cumplir las “Cláusulas de la felicidad”: cinco (5) puntos muy fáciles, que en cada encuentro lo dejarán con sonrisa de oreja a oreja, el final del “verano” y el inicio del “otoño”.

1.    Cláusula de comportamiento: Ni usted, ni el contratante van a salir con pendejadas, los dos saben a qué van, cómo se deben mover y hacen uso de la gran frase Mockusiana “Yo vine porque quise, a mí no me pagaron”. 

2.    Cláusula de exclusividad: ¿Cuál cláusula de exclusividad? El contratista es propiedad de él mismo y de quien le dé la gana.

3.    Cláusula de la lora: “Deje el show que no hay tarima”. El contratista está obligado a no reclamar por llamadas, mensajes o cualquier situación que indique que se quiere subir a otro nivel en la relación existente.

4.    Cláusula de confidencialidad: “Lo que pasa en la cama se queda en la cama”, fin del ítem.

5.    Cláusula de acompañamiento: “El que se enamora pierde”, no hay sentimientos de por medio, no se involucra el corazón ni nada que afecte emocionalmente a ninguno de los dos (Contratante y contratista).

Si está de acuerdo con los puntos anteriores, firme y sea feliz…

Muy bien, hablemos de esos “amigos” especiales, los mismos que no salen en las fotos de Instagram, que se ven de vez en cuando, pero que encabezan la lista de “llamadas de emergencia”, cuando “el verano” se convierte en una estación permanente. Tenemos que aclarar que ninguno de ellos está en la Friendzone, son casi inexistentes para el resto de los amigos, pero   son de gran importancia.

Son personajes con los que se tiene claro, “Venga que si es pa´eso” y “solo pa´eso”. Empezaron con una salida casual que terminó en la cama. Para gran sorpresa de los dos, el polvo fue mágico y a la mañana siguiente, los dos desaparecieron como sombra de ninja, sin embargo, algunas semanas después, se repitió el encuentro y fue, quizás, mejor que el anterior.

Sea mujer u hombre, se convierte en esa persona perfecta para usted, salvaje en la cama, inteligente en la vida y muy atractiva, pero al mismo tiempo, tiene completamente claro que sus defectos son más grandes, que no pueden ser novios, ni nada más serio y aun así, pueden hablar y tirar felizmente.

Los dos tienen completamente claro que son el plan B del otro, no se indignan con llamadas de madrugada, ni con planes para ya, la última conexión es inexistente, los dos son completamente libres y es decisión propia, el aceptar las condiciones de esta relación y lo que implica tenerla.

Tienen claro que al aceptar el contrato no existen dramas, ni papeleos, se renueva automáticamente, no hay que sacar RUT, RIT, Antecedentes, referencias personales, comerciales y familiares, solo se debe cumplir. Al final, se benefician los dos y no existen cláusulas de suspensión o terminación del contrato, ni los dramáticos párrafos donde se explica el por qué se va. Con un solo “NO”, basta, no hay despedidas, ni lágrimas y mucho menos, los ex que se vuelven stalkers y abrumadoras enamoradas que le jodan la vida. 

Es un contrato casi perfecto, ¿se animan a firmarlo?