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‘Cumbia Siglo XXI’: los Meridian Brothers en la era de la globalización

Una de las puntas de lanza del tropicanibalismo bogotano se pregunta cómo avanzará la cumbia mientras encuentra el ritmo en el nuevo orden mundial.
CUMBIA SIGLO XXI | DIBUJANTE: Glenda Torrado
CUMBIA SIGLO XXI | DIBUJANTE: Glenda Torrado
Por
Eduardo Santos Galeano

Desde mucho antes que pegara esta pandemia, los Meridian Brothers han sido el verdadero sinónimo de la reinvención. Su obra, que se remonta a mediados de los dosmiles cuando Eblis Álvarez estaba radicado en Dinamarca, es una muestra de que se puede lograr una identidad y un qué hacer reconocible sin necesariamente repetir las mismas fórmulas y creando con inventiva sobre toda clase de influencias.

Por Eduardo Santos Galeano // @edusantosg

Lo importante es que la cumbia suene más fuerte que los problemas: Meridian Brothers

Cada disco nuevo de los Meridian Brothers es un auténtico acontecimiento dentro de la movida independiente nacional. Desde hace quince años, la agrupación sigue las pulsiones creativas de Eblis Álvarez, uno de los músicos más inventivos de la capital y maestro de la guitarra eléctrica, las secuencias electrónicas, las voces surrealistas y más en otros proyectos claves dentro del movimiento tropicanibalista como Los Pirañas, Frente Cumbiero y Chúpame el Dedo. Los Meridian son la llave de la vanguardia, la rareza del bailador y ahora estamos al frente de otro álbum a la altura de su legado.

Pero Cumbia del Siglo XXI no es solo un compendio de canciones. También se trata de una serie de escritos que el propio Eblis ha venido publicando en los últimos meses desde la página web de Meridian Brothers. De esa forma, no solo quedó consignada esta nueva exploración sónica por los rincones más surrealistas de la música grabada en Barranquilla durante los setenta y ochenta sino también todo un discurso que va vomitando sin ediciones ni grandes fuentes bibliográficas sobre el momento que vive la creatividad dentro de un mundo hiperconectado y el avance de la cumbia en la era del trend.

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Como ha sido la costumbre a lo largo de su extensa discografía, todas las canciones fueron compuestas y grabadas en su totalidad por Eblis. Un proceso que se dio entre junio y octubre del 2019 en su conocido estudio Isaac Newton en Teusaquillo. La portada es un dibujo de antología lleno de detalles autoría de Glenda Torrado, que se inspiró en las niñas bailadoras de la tapa del disco La Cumbiamba de la agrupación 2000 Voltios editado por el sello Machuca, uno de los precursores de ese sonido tropicalista de vanguardia de finales del siglo pasado.

“Pienso que la cumbia puede convertirse en una ideología otra vez utilizada por los poderes. Los poderes no son algo aislado en una élite en algún lugar del mundo. El poder tiene la propiedad de manifestarse en nosotros mismos, somos el anfitrión de estos poderes. Por eso es tan preocupante. Los poderes entran como tendencias o conceptos que muchas veces pensamos como propios, la cumbia es uno de ellos. De ahí tanta advertencia de mi parte. Sin embargo en su parte positiva, la cumbia sirve de puente de comunicación debido a su establecimiento y aceptación en muchos lugares, eso la hace también un elemento ayudante para pasarnos información para disfrutar, para experimentar la existencia dentro del sonido y sus tradiciones y para asombrarnos de la energía creativa de antepasados, de comunidades, de conocimientos”.

¿Apropiación cultural?

Justamente esas creatividades de los artistas del pasado se encuentran en el centro de Cumbia del Siglo XXI. Sin ir tan atrás, este álbum es un flujo en movimiento de influencias que, como mencionaba más arriba, surgen de algunas de las grabaciones que hicieron sellos en la costa caribe como Sonolux pero también otros que han vuelto a ser revisitados por su peculiar manera de acercarse al sonido tropical como Felito Records o Machuca, una auténtica rareza de nuestra discografía de la que pronto saldrá un compilado editado por Analog Africa.

Por mencionar algunos nombres que quedaron evidenciados en el mix que hizo Eblis para Crack Magazine y que llegaron a sus manos hace unos 10 años en forma de viejos vinilos, se encuentran nombres que normalmente no están mapeados en el subconsciente colectivo de la música tropical en Colombia como 2000 Voltios, Dolcey Gutiérrez, Brando y su Grupo Folclórico, Abelardo Carbonó, Son Palenque y Cumbia Siglo XX. Nombres que, en su momento, se juntaron con la enraizada visión afro futurista de estos sellos para forjar puentes desde la capital del Atlántico entre el soul, el funk o el disco con estándares de la música africana como el highlife ghanés o el afrobeat.

De ahí que Cumbia del Siglo XXI sea otro encuentro entre ese vasto universo de la vanguardia barranquillera con la imaginación de Eblis Álvarez, un artista rolo que traduce sobre lo creado desde su propio laboratorio musical en el 2020.

“La apropiación cultural lleva a un remolino y mezcla de principios disparatados y cuestionamientos morales, llegando a la emoción preferida por los poderes para ejercer control: la culpa. La culpa o el sentirnos culpables de apropiarnos culturalmente, de dañar el medio ambiente, de ser inmoral con lo políticamente correcto, etc etc etc etc, que se inculca escrupulosamente por el sistema viral de comunicaciones, cuando los culpables son otros. Esto, nos deja en una sensación de vacío y vulnerabilidad, o también, es posible que exalte nuestro ego, de tal manera que empezamos a ejercer poder sobre otros mediante la vigilancia, siendo un policía de lo correcto.

¿Será que hice bien o hice mal en tomar un tambor de bulleregue para mi disco?. Hágame el favor… jaja, eso es insolucionable”.

Meridian Brothers, cumbia y los centros de poder

Con la obra de los Meridian Brothers no es fácil encontrar relaciones demasiado evidentes entre los discos. Aún así, entre la salsa lisérgica de Desesperanza (2012), el golpeteo tropical de Salvadora Robot (2014), la rumba fantasmagórica de Los Suicidas (2015) o los juegos electroacústicos de ¿Dónde estás María? (2017) hay un común denominador en la relación del propio Eblis con las máquinas y su particular forma de utilizarlas. Lo mismo pasa cuando toca guitarra eléctrica y es la evidencia de que se trata de un músico con un sonido muy propio y fácil de reconocer para los que se han devorado su discografía con el pasar de los años.

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De ahí que de esta cantidad de referentes surja un disco con un sonido tan Meridian Brothers como Cumbia Siglo XXI. Desde su apertura con Los Golpeadores de la Cumbia es evidente la intención de Eblis de pasar los golpes y patrones rítmicos de Machuca y cia. al lenguaje de las máquinas, en Cumbia del Pichaman -cover de Son of a Preacher Man- esa intención funky tropical pasa a la guitarra eléctrica y en Puya del empresario, se manifiesta en forma de una línea de sintetizador pesada que va cambiando constantemente de tamaño y forma.

Luego las que título cumbias: la de la fuente, la de la amistad, la del relicario -una reimaginación del “Relicario de besos” popularizado por el Binomio-, la totalitaria, la de la soledad y la de los proletarios. Cada una, además de estar conectada con el movimiento y el trance, tiene una lírica que explora distintos fenómenos ligados a los pensamientos que Eblis consignó en los escritos previos a la publicación del disco. Colectividades y globalización, la defensa acérrima de los dogmas y los falsos valores morales, la corrección política como forma del totalitarismo y más que se van revelando a lo largo del álbum.

Justamente en el texto “¿Cómo podría la cumbia continuar su avance?” Eblis crítica la forma en la que personas en los centros de poder -primer mundo- han entrado a comercializar la cumbia para su beneficio económico aprovechando su popularización desde principios de siglo. Aun así, no deja de ser llamativo que una gran parte de su catálogo haya sido editado por sellos extranjeros como Soundway, Glitterbeat, Names you can trust o Discrepant.

“Sin pertenecer al sistema global los músicos no pueden encontrar una vida digna. La ecuación es muy simple: ya que el dinero se ha ido succionando del sistema empobreciendo a todos los habitantes normales del mundo y bajando el precio de las cosas, si no hay consumo global masivo no habrá suficientes fuentes de pequeños centavos para establecer una renta así sea con unos 3 ceros. La internacionalización también hace parte de ese componente glamuroso que inevitablemente lleva a más consumo y más dinero -y más ego, que al fin de cuentas es necesario para habitar el mundo material-. Ahora, hacemos intentos y críticas, somos un movimiento que pretende ser contrario y del cual formo/formamos parte y lo promulgamos en todo sentido. También se piensa que es indispensable luchar para parar el rayo globalizador, yo, por ejemplo, quisiera cambiar el cómo y el dónde”.

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Esto es Cumbia del Siglo XX desmenuzada por Eblis Álvarez.

  • Los Golpeadores de la Cumbia

Acá la idea fue convertir una especie de "beat" muy asociado con el rock -y que tienen el golpe común en el llamador- en la cadencia cumbiambera. También tiene el viaje melódico que siempre he trabajado que son ciertas "ilusiones sonoras", estas consisten en hacer códigos conocidos y predecibles en velocidades y contextos armónicos no predecibles. Acá un aparte sobre el video y la temática de la canción.

  • Cumbia del Pichamán

Yo siempre tuve fijación con esa canción. Traté de convertir el argumento de la letra en un contexto ciertamente morboso, muy aplicado en la música de por ejemplo Dolcey Gutierrez, La Niña Emilia, Peñaranda u otros de esa misma rama. Una especie de morbosidad escondida tradicionalmente utilizada en "Nuestro Folklore". Así que la historia ahora es una señora de 32 años soñando con su novio "El hijo del pichamán" que llegará pronto a los carnavales...

  • Puya del Empresario

Esta canción se me ocurrió pillando cosas de Kraut y electrónica moderna, utilizando sobre todo una técnica muy trillada en el EDM vulgar: el side-chain. Ahí la percusión se come todo el contexto instrumental por medio de una aparato de audio, el compresor. Entonces hice un riff clásico y genérico en música de banda y en cosas tipo cumbia moderna de soledad ahogado por el side chain. El argumento, pues… Economía naranja, arribismo y otros.

  • Cumbia de la igualdad

Este aire es totalmente copiado de La Niña Emilia. En el canto y en esos coros decadentes en octavas que muchas veces la acompañan, los manes suenan reaburridos al lado del dinamismo de la nena muy poderosa en su canto. El argumento es un clásico, los dogmas de las redes sociales y las confusiones y peleas que se dan entre internautas con ideologías libertarias-esclavizadoras y voceros en las redes de dogmas dudosos o hechizos.

  • Cumbia de la fuente

Esta canción tiene un código místico y galáctico. Imagina un paisaje espacial, con una oración a una especie de luz de no sé dónde. Llama a los colombianos a la luz y a los significados. El aire, cumbia rebajada mexicana.

  • Cumbia de la amistad

Esta canción es dedicada a mis amigos Pedro Ojeda y Mario Galeano, es una especie de agradecimiento por enseñarme tanta vaina de música. Es solo una frase que dice: "Mis perros pintan la realidad porque yo soy como soy"

  • Cumbia del relicario

Es un cover de Fernando Meneses, hecho famoso por el binomio de oro. Puro romanticismo decimonónico embotellado y concentrado. Pero traté de volver esa vaina new wave y bueno, quién sabe si se logró. Leí en una reseña que la canción parece hecha de goma elástica y me tramó ese concepto.

  • Cumbia Totalitaria

Esta pretende ser folktrónica "chis pum" pero con la guitarra funkera de Brando. La letra se explica por sí sola jeje

  • Cumbia de la soledad

¡Esta canción costó trabajo! Me copié de una introducción del grupo Cumbia Siglo XX, pero luego el ritmo no llegó a ser lo suficientemente pesado con máquinas, así que le metí un cencerro. En cuanto a la melodía, pues no estoy muy seguro de dónde vino. En un momento lo traté como un montuno que se me salió de las manos y terminó siendo no sé qué.

  • Cumbia de los proletarios

Curiosamente lo titulé en el proyecto sin letra "Cumbia asiática", porque de algún modo traté de meterle ese rock genérico tipo Siam o de esas compilaciones tailandesas o de Myanmar tipo Princess Nicotine. Luego ya le metí la letra proletaria, quejándose de la esclavitud que nos acecha a todos.

Para ver | Racismo en Colombia, industria musical y los ecos del Black Lives Matter

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