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Las tres caras de Gabriel Garzón-Montano en ‘Agüita’

Del teatro al trap. Del soul y el R&B al perreo. Gabriel Garzón-Montano rompe los márgenes del género en su nuevo álbum: Agüita.
Agüita, Gabriel Garzón-Montano
Agüita, Gabriel Garzón-Montano
Por
Fabián Páez López

La trama de Agüita, el más reciente álbum de Gabriel Garzón-Montano, tiene tres personajes principales. Está inspirada tanto por la poesía de Rimbaud y los escritos filosóficos de Estanislao Zuleta como por el rap de Atlanta, Tego Calderón o J Balvin. Y suena como si varios planos temporales fueran sobrepuestos. Todos estos elementos, en apariencia distantes, están engranados finamente bajo el control creativo de un Garzón-Montano decidido a rajar de las lógicas restrictivas de la industria de la música.

Por Fabián Páez López // @davidchaka

En una época en la que las nociones de “género” son tan poco descriptivas como las de la “fusión” o la “mezcla” a secas, Agüita es una patada a la puerta del posgenerismo musical.  “Todos los términos del género son eurocentristas. Vienen cargados de clasismo. Se clasifican las cosas según la manera en la cual parten de una norma europea. Eso es problemático. Lo que yo hago es desestabilizar ese esquema del lenguaje y de una realidad percibida”, cuenta Montano. 

Los tres personajes que encarna aparecen en los primeros tres cortes del álbum: Tombs, With A Smile y Muñeca. El impresionista nostálgico y teatral, el músico elegante formado en la interpretación de soul y R&B setentero, y el hitmaker de trap y reggaetón: GGM. Los dos primeros habían aparecido en sus primeros lanzamientos, el EP de 2014 Bishouné: Alma del Huila y el álbum Jardín (2017). Pero con temas como Muñeca, Agüita o Mira My Look, Montano aterriza también en los terrenos del rap y el perreo.

“Yo quería entrar suave y terminar suave. Quería ser muy consciente de entrar en el espacio del oyente y dejarle un menú de diferentes platos que he preparado […] Es una cosa que estoy haciendo para romper el esquema de un artista que está encarcelado en su primera propuesta de los 23 años, que es lo que demanda el público cuando dice ‘me hace falta lo primero que hiciste’; pues, bueno, a mí me hace falta también no haber pasado por todo este mierdero de experiencias, pero también soy más lindo por lo tanto. Este soy yo. Uno no puede exigirle a la gente que no sea ella en su momento. Es una falta de respeto. Y la gente que cae con eso no entiende lo que están haciendo, ni lo que están pidiendo. El comentario es sobre la cultura, y como de fluida es. Mi tesis es que le pertenece a la persona que le meta”.

La concepción de los múltiples personajes de Montano tiene que ver con su herencia hibrida. Residente desde niño en ese caldo de músicas globales y de vanguardia que es Nueva York, hijo de una francesa y un colombiano, se considera “rolo de fachada”.

“Yo tuve 13 direcciones en Nueva York. Nos movimos todo el tiempo. Era la vida de un artista. Mi papá era dibujante y mi mamá cantaba. Muertos del hambre, claro, cambiando de apartamento todos los años. Ahora vivo en Crown Heights, que es como el caribe. Hay mucho jamaicano, mucha gente de Haití, mucho cubano, dominicano. Mi español viene de mi papá y de los encuentros que tengo en Pereira, Medellín y Bogotá con la gente joven. Pero yo me formé en español hablando con una persona, mi papá. No soy de por allá. Tampoco soy de aquí porque acá nada me cuadra. Detesto la cultura gringa”.

Ese origen hipermestizo dio un tono particular a esta producción que, aunque abarca ritmos y paisajes tan dispersos, es una certera introducción en la toma de posición de Montano frente a la industria:

“Yo no le tengo miedo al mercado, porque el mercado no sabe un culo. Como dijo Steve Jobs, la gente no sabe lo que quiere hasta que usted les muestre. Y si todos van a caminar hacia allá, yo camino por acá. Uno ya ve qué es lo que la mayoría de gente hace: emborracharse y pelearse con la gente. Eso no me conviene. Los tiempos demandan mucha más crítica. Y si uno va a ser crítico también tiene que ser optimista. Esos dos conviven para crear una persona en la sociedad que puede aportarle al momento en el cual participa”. 

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Para darle peso al concepto de Agüita, el mismo Montano, que produjo y dirigió todo, reclutó a un equipo de genios que aportaron al proyecto. Jack McKain fue el encargado de la fotografía, capturada entre Medellín y Pereira en formato 35 mm. El diseño fue elaborado de la mano de Miles Johnson

“El empaque del vinilo es una referencia a Bruno Munari, artista y diseñador italiano que armó unos libros ilegibles compuestos de diversas formas y colores en las páginas del libro: cuando estaba plano se veía desde una perspectiva única cada página, con diferentes colores y formas. Y son páginas de todos los tamaños, según las restricciones del cuadro. Por otro lado, lo de tener tres personajes, se me ocurrió a mí como una manera de dividirlo. Cuando uno lo destila es una persona haciendo música que le interesa y de la cual él se siente cómodo compartiendo públicamente. Pero se tiene que explicar, porque la gente tiene rígidamente planteada las restricciones de los géneros. Es una conversación muy interesante y muy oportuna”.

Henry Hersch, el ingeniero detrás de todos los discos de Gabriel, y reconocido por trabajar con nombres como Lenny Kravitz o Madonna repitió en este álbum. La mezcla y la grabación fue hecha de la mano con Arun Pandian, un nuevo miembro del equipo que, inspirado por el trabajo de Henry, armó un estudio para grabar con cinta al mejor estilo setentero, lo que permitió a Agüita una estética clásica de grabación, referente a los clásicos de los 70 que impusieron un estándar de grabación, como Earth Wind and Fire, La Fania, Grupo Niche.

Kristine Kruta hizo los arreglos de las cuerdas y los vientos. HALF COOL y Cauca Flow participaron como beatmakers; Mélanie Genin acompañó las voces de Blue Dot; Jake Sherman toca el vocoder en Someone y las leyendas del reggae Sly & Robbie aportaron el beat en Muñeca.

Esto es Agüita, canción por canción, presentado por su propietario, Gabriel Garzón-Montano

Tombs

La primera canción se sale de los personajes un poco. Se vuelve un mestizaje entre la primera y la segunda, pero con una búsqueda rítmica más post hip hop. El flow siempre es consciente en el hip hop. Es el cómo me voy a vestir. El ritmo es como los huesos. Y esos huesos están vestidos de manera muy macabra y cínica, con una referencia a la mediocridad que experimentamos en esta sociedad. La música imita ese absurdo que es el sistema judicial en general. Sobre todo en nuestro querido país. Y también gracias a una violencia que impone la gente que manda por aquí, en U.S.A. Se trata de mostrar eso sobre una música disonante, que se impone. Es esa queja de la falta de libertad de pensamiento, es como ese man ahí parado en su torre triplicando la vaina.

 

With A Smile

Enseguida tenemos una referencia a Curtis Mayfield, Pharrel Williams, Sly Stone y Prince.  Tiene el arpa de Curtis Mayfield de los 70. Tiene la batería J Dilla y Pharrell. Ese tema habla de perderse en la fiesta. El coro siempre dice ‘Usted me tenía trippin’, cagándola un poco, pero con una sonrisa. Siempre me tenía ahí embolatado’. Es como esa fiesta y esa farándula. Es como que yo estaba enamorado con un sentimiento que me generaba eso. Es discutirlo. Podría ser una persona tóxica o una situación donde uno se está echando una película que no es. 

 

Muñeca

Muñeca es como un man activado, la introducción a ese personaje. A la gente acá en Nueva York le encanta el reggaetón. La conexión con África que tenemos en Latinoamérica, tanto en el ritmo que es la clave, como en el lenguaje, que parte de idiomas norteafricanos… según la dominación africana en España por 800 años. Eso conecta muy bien aquí.

Tenemos una necesidad de que la gente entienda la historia, como en todo el mundo. Que nos ayude a crear puentes y puntos de encuentro, donde no es muy claro de dónde vienen las cosas. Esa conexión con África llama al público de aquí desde muy lejos y les da un punto de vista accesible a mi trabajo. Y bien, está pegando. Es el primer reggaetón al que me lancé. 

Es un verdadero reggae-tón, Ahí aparecen Sly & Robbie, los más grabados en la historia del reggae. Ellos participaron en el tema. El golpe es de ellos. Me mandaron sonidos, yo hice remix y me eché un reggaetón.

Muñeca participa en ciertos chantajes que se veneran y que ponen al artista dentro del género, sin los cuales de repente la gente no le coge confianza a la oferta dentro de esa estética. Uno siempre se tiene que referir al sistema para criticarlo, aunque sea un sistema violento, no lo podemos centrar, pero lo tenemos que nombrar. No podemos presentar lo que proponemos como una alternativa, porque eso es reificarlo. Y no nos parece. No le conviene a nadie porque todo el mundo pierde en este juego. Uno tiene que participar y desde adentro criticarlo. Esa es a ‘fine line to walk’. Pero si todo es un discurso allá en la Javeriana nadie atiende. Uno tiene que perrear un poco, pregúntele a calle 13. 

 

Fields

Fields vuelve al personaje de Bloom, que también lo tenemos en Tombs de entrada. Es un referente demasiado cinemático, que es paciente. Fields habla de un escenario, como de los planos de una película. Son los terrenos por los cuales estamos batallando. Dice ‘Aquí estamos, asumamos una posición ruda, que defienda algo...Corriendo, from pain in to oblivion’. Es el olvido. Es como no tener sentido, perderse en la locura. Huyendo el miedo para llegar completamente a estar perdido. 

Es decir ‘Acá estamos. Nos encontramos en este lugar en una posición ruda. Interfiera con eso, cuestiónelo. No se fije bien en sus comportamientos, en su ética, en su cotidianidad, en eso que ha asumido para ver como un culo. 

‘Dryer than sand’. Más seco que la arena y más secreto que la muerte. Como la verdad, esa gente que se sienta en un sofá de plástico y lo corta a uno de una manera racista, como diciendo ‘No hable de la herencia indígena, por favor’; ‘No diga de dónde venimos nosotros que la fina, la margarina’. Todo el mundo es blanco en la televisión, pero fíjese que no somos así. 

 

Mira My Look

Es una redundancia. Es una canción que habla del style de la gente que tiene cierta actitud y se lleva bien, con amor. Eso se manifiesta en cómo uno aparece, cómo se viste. Viene de un aspecto que llama mucho a la vanidad adolescente, que la experimentamos todas y todos. Es como un look book, que dice que mis pintas todas son bacanas. Y hay que decir que yo hago ropa, ¿no?

Después hablo nuevamente de la mediocridad y de una cultura muy mafiosa y tiránica que no escucha, que no comunica, que no le interesa el dialogo o la diferencia y digo ‘Echa pa’ allá con tu pendeja pinta de tin tin. Tus marcas de mierda’. No estoy diciendo que las marcas que se pone no son buenas, pero usted se basa en el estilo, no en la moda. Participa en una cosa muy funesta, y suele tener una pinta, también. 

Allí estoy hablando del señor bien puesto con cinturón, que se mete la camisa dentro del pantalón, pero que multiplicó la plata en los aviones de Pablo, como cierta gente que conocemos muy bien en Colombia. A todo el asunto de los estereotipos le doy la vuelta. A la narcocultura bien puestica que se vende como decente y católica. Es otra crítica, pero también en forma farandulera. Es más bien del tipo: ‘Míreme más el ojo que la ropa, porque todo esto está contado’. 

 

Moonless

Habla de la muerte de mi mamá. Yo estaba sin luna. Mi hermana se llama Luna y mi mamá siempre dejaba la regla en el inodoro y yo decía ‘Guacale’. Y ella decía ‘C'est ma lune. Usted es mi luna, tiene que aprender eso’. Entonces me lo dejaba para que yo viera. 

¿Cuántas veces hemos escuchado que un man pierde el interés en la esposa después del parto? Se dicen unas cosas ridículas donde los manes no respetan ni a su propia mamá. Eso es una enfermedad de la sociedad. A mí no me parece para nada eso.

Para resumir…quedé sin la luna. Hablo del río de Hades, el río Styx. Yo quedé sin luna atravesando ese río, que es el río de la muerte. En la literatura griega uno pasa de la vida a la muerte por ese río, y yo estaba en esas. Sin luna, ahogado en ese río del duelo, de esa transición.

Hablo de las múltiples cagadas que, en términos generales, yo experimenté después de esa muerte. Quedé sin guía por un rato y eso muestra cómo es no hacer el duelo, no llorarlo, no pensarlo. No invertir en la relación que uno tiene con la persona que falleció. No es que no tiene relación, sino que se transforma la relación. La canción la escribí 11 años después de que se muere la señora. Ya son 13. Anteriormente todo lo que yo escribía sobre eso parecía horrible. Cuando digo exactamente lo que pienso sobre el tema se lee como cualquier canción. La pregunta es ‘¿Cómo hago de esto una historia mía? ¿Cómo hablo de esta muerte sin decir nada de eso porque eso es pesadísimo?’ Había que echarle un viaje poético a la gente, para que puedan sentir una experiencia propia dentro de ese esquema. 

 

Someone

Habla del espacio al final de una relación donde uno todavía está cogiendo, pero como que ya se da cuenta de que es muy tóxico, que no le conviene a nadie. Uno siente ternura y química y se mete con la expareja. Pero de repente pierden calidad los encuentros y uno experimenta mucha tristeza aunque tengan ese componente amoroso, romántico, quizá sexual. Pero uno vuelve a la realidad y no. Ahora ha pasado un determinado tiempo sigue en las mismas. 

Habla de un date que tuvimos donde yo le cociné, cociné mal, y además ella me pidió sexo oral y después se marchó. Yo le colaboré con el detalle y después dije ‘Oh’.

Es curioso porque en otra canción del disco hay un man que tiene otros puntos de vista, entre ellos una forma muy barata de llamar a una mujer: ‘Muñeca’. En Someone él está hablando de un momento donde absolutamente él fue un muñeco. 

 

Bloom

Habla de florecer. En inglés la palabra tiene muchos significados y definiciones, según el diccionario de la real académica de los ingleses, tenientes de tierras y esclavos. Cada línea tiene que ver con cada una de esas definiciones. Cada una es usada como metáfora para discutir el nacer, la flor que se abre, el niño que crece. De repente, usa el sentido en el que Bloom también es un hierro caliente que sale del horno y habla del humano ‘recién caliente’ del nacimiento, todavía muy suave, con el cráneo suave. Cuando todavía las costumbres no están, la cultura no está. Es como ser martillado hasta coger forma de una herramienta básica. Eso es lo que crea este mundo, factory workers, gente que trabaja en fábricas, esclavos modernos. La mayoría del mundo vive en esclavitud. 

Habla de cómo la supuesta educación les quita las alas a los niños, pero de repente la gente son como cucarachas, muy lindas, sobreviven y hasta florecen. Siempre. Uno no lo puede evitar, siempre llega aunque las condiciones sean pichas. Bloom es todo lo que hacemos, así termina.

 

Agüita

Ahí yo vi una oportunidad para crear un trap hipercolombiano. Quedé con agua como una necesidad básica, un símbolo de la vida. Literalmente es la vida, el sudor, las lágrimas, la lluvia, las piscinas, el mar, el flow, el río, el cauca, que entre otras se lo tiraron. Ahí pongo todo eso y trato de mostrar el camino a una visión más completa de estos géneros sin preocuparme mucho. Y también quería crear un ambiente de fiesta en el que la gente se sienta fuckin bad ass, que oiga todo eso que digo que es muy colombiano, en palabras populares o frases clásicas. ‘Cada loco con su tema’ se convierte en ‘Cada loca con su tema’. ‘Iba al peluche en el río’. ‘Un pasito tun tun’. Menciono a Totó la mompósina, a palenque. 

Muestro que todo el mundo se está copiando. Ya dejen el cuento. Además, todos son niños de colegio privado los que se meten a hablar por la calle. Todo es de todo el mundo. Es una oportunidad para darle un tono al rap colombiano más de Atlanta, un mestizaje único. 

 

Blue Dot

Habla de una visión del planeta desde muy lejos. Donde se vuelve un punto azul. Uno puede ver un corazón negro en el plano y de repente uno entra al corazón negro y aparece un punto azul. Esa es como la tristeza de la persona. Pero también uno se da cuenta que ese corazón negro es el universo y que ese punto azul es la tierra. Esa es una imagen ahí que me parece chévere. Me imagino un zoom in entre los dos. 

Pero esa canción viene de un día que iba en un taxi. Iba supertarde para una reunión. Me comía el estrés porque me sentía muy incumplido, cuadraba dentro de un esquema de haber llegado tarde, de falta de comunicación. Experimentaba mucha ansiedad desde un punto muy privilegiado en ese momento. Me salí del carro y comencé a ir para atrás, para verlo mucho más lejos y ver toda la gente que está en la ciudad con sus historias y sus quejas y sus problemas verdaderos...Bueno, todo el mundo tiene problemas verdaderos, familia, historias. Pero quise salirme del ambiente cultural y verme como una partícula en el universo. Es como lo que suplica Carl Sagan en Cosmos

La canción comienza en el átomo, cuando uno es una partícula pequeña. Y comienza a salir de ahí. Después, en mi cabeza, en mis sentimientos, que son estructuras que yo mantengo. Y sigue saliendo. En una isla, en una ciudad, en un mundo cruel. Y de repente sobre un mundo azul, dándole vuelta a una estrella. Ahí sale y desenfoca ese punto completamente y uno comienza a viajar fuera. Al final de la canción se siente como otra película. 

Participó también Theo Blackmann que es un genio. Una persona que yo admirado toda la vida. Él participó en crear la cama de sonido, la atmósfera. Hay una persona haciendo loops con la voz. Digamos que le puse piso debajo de la alfombra, y después le puse cuartico alrededor. Pero la alfombra es de él. Él me mandó ocho loops de 10 o 15 minutos con unos viajes. Y yo corté las partes que me gustaban, después cogí todo eso y lo organicé para crear cuatro pistas de un ambiente sobre el cual yo comencé a crear todo. Un ambiente atonal que se daba para cierta tonalidad. Theo Blackmann es una leyenda aquí de Nueva York. Es casi siempre premiado como uno de los tres vocalistas top del jazz.