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Los diez hechos más importantes del rock latinoamericano desde 1994

Por
Redacción Shock

Por: @ChuckyGarcia 

El mexicano Rubén Albarrán de Café Tacvba y el argentino Gustavo Cordera, exlíder de Bersuit Vergarabat estarán juntos por primera vez en Rock al Parque 20 años. Este encuentro –que une las dos puntas del rock latinoamericano– nos llevó a pensar en cuáles podían ser los diez hechos más relevantes de este movimiento.

Hace 20 años cuando el festival bogotano se lanzó al agua, el océano de rock latino en el que hoy nos encontramos por cuenta de la promoción online de la música estaba separado por kilómetros y kilómetros de tierra firme. En Colombia, que siempre ha estado como a mitad de camino entre Argentina y México nos llegaban los discos y artistas manitos y argentos de manera separada; lo que hoy no sucede pues las fronteras desaparecieron e independientemente de dónde provengan los caudales de nuevos sonidos terminan en un mismo estanque.

Mirando hacia atrás encontramos que en aquel 1994 en que apareció Rock al Parque, Café Tacvba lanzó su brillante y musicalmente inspirador álbum “Re” (justamente de la mano de un argentino, el productor Gustavo Santaolalla); y que Bersuit Vergarabat con Gustavo Cordera a la cabeza fue incluida entre las diez mejores bandas latinas del mundo, según un conteo hecho por la prensa norteamericana y que el diario Clarín publicó en aquel entonces. Según cuenta la historia, Cordera leyó la nota, la tiró a la basura y puso en manos de Santaolalla el siguiente disco de Bersuit, “Libertinaje”, otra obra maestra del rock latino que -guardando toda proporción y distancia- es una especie de “Re” argentino por aquello de mezclar el rock con el folclor, la modernidad con lo marginal y lo que se considera pop con lo políticamente incorrecto. 

¿Qué otros hechos importantes nos dejaron estos 20 años de rock latinoamericano?

Nos atrevemos decir que muchos más de los que nos imaginamos y que para no alargarnos demasiado hemos decidido resumir en diez. Por el número de artistas, discos, industrias, mercados, públicos  y redes de difusión que ha implicado; eso de “Se habla español” más que un cliché es un gran episodio de la música popular moderna.

1. MTV Latino


Sí, lo que ahora es un bestiario de telenovelas juveniles, realities y series animadas otrora fue el principal y más grande faro de navegación (y para conocer nuevos artistas) que tenía el público del rock latino. No solo llegó a emitir tres señales distintas para el continente, sino que lanzó un considerable número de discos de bandas de la región a través de su marca registrada de conciertos desconectados (“Unplugged”). Adicionalmente, fue un canal que proyectaba una imagen “aspiracional” del rock: muchos televidentes tuvieron su propia banda gracias a eso.

2. Mano Negra


Cuando en 1994 salió el último disco de esta banda de origen francés, su influencia en el continente latinoamericano ya era un hecho. Desde finales de los años 80 se tenían noticias de un tipo conocido como Manu Chao y en cuya banda habían decidido albergar a toda una serie de ritmos latinos populares que normalmente eran despreciados por las élites y aún por el público joven; y ese aprecio o explotación artística y comercial de Chao y Mano Negra llevó a la América Latina roquera a “repatriar” su propia música y a quererla por igual como un disco de Led Zeppelin.

3. Del 96 al 99

Quizás los tres años consecutivos más importantes en cuanto a producción musical por la calidad y los alcances de los discos que se lanzaron en este lapso, desde “Vagabundo” de Robi Draco Rosa a “Fundamental” de Puya; pasando por  “Revés/Yo soy” de Café Tacvba, “Honestidad brutal” de Andrés Calamaro, “Fabulosos Calavera” de Los Fabulosos Cadillacs, “¿Dónde jugarán las niñas” de Molotov, “Clandestino” de manu Chao y “LIbertinaje” de Bersuit Vergarabat.

4. Gustavo Santaolalla
Si todos los buenos comentarios que han escuchado acerca del álbum “Re” de Café Tacvba no son suficientes entonces revisen los créditos de los discos mencionados en el punto 3. Entre estos se repite un nombre, el del productor argentino Gustavo Santaolalla, cuyo brillante prontuario tiene mal contados y entre otros dos premios Óscar y doce Grammys, dos de los cuales son anglo. Lo de aplaudir, sin embargo es que más que imponer un estilo Santaolalla fue vital para que cada producción encontrara su propio camino dentro de la industria y el cancionero latinoamericano del rock.

5. Sepultura


Si bien siempre llevó a hombros la bandera de Brasil, durante años fue la máxima representante del “rock duro latino” ante el mundo. “Sepultura” era lo que cualquier metalero gringo o europeo promedio respondía cuando le preguntaban por alguna banda de metal latina; y por otra parte era la mejor respuesta de lo que no solo sucedía en Brasil sino en Latinoamérica: caos, violencia, corrupción. Aunque Sepultura no estará en Rock al Parque, sí lo harán dos de sus integrantes: Max Cavalera y Andreas Kisser, quienes vienen al festival con las agrupaciones Soulfly y De La Tierra.

6. ¿Comprendes, Mendes?


Más de medio millón de copias se vendieron del primer disco de Control Machete, la agrupación de Monterrey que como muchas otras bandas latinas de su tipo en los 90’s se hicieron notar a través de la escena del rock y no de la del hip hop. Carente de una industria y de todo un entramado de difusión como el que el rock tuvo en la segunda mitad de esa década; al hip hop latino le tocó arreglárselas a su modo sin traicionar la causa y sus historias terminaron calando entre buena parte del público del rock. Incluso muchas bandas nuevas que se consideraban de rock incluyeron un MC o un DJ.

7. Festivales


Sin duda, hicieron historia, marcaron la diferencia, acercaron al público a sus artista locales y redujeron la brecha que había entre estos y los venidos de afuera. Rock al Parque y Altavoz en Colombia, Vive Latino en México, los Pepsi Music y Quilmes Rock en Argentina; el Quito Rock en Ecuador y de forma más reciente los Lollapalooza de Argentina y Chile y el Estéreo Picnic de Colombia. Con misiones y valores agregados distintos, tienen en común haber incrementado la participación del rock latinoamericano en tarima y la de su cada vez más diversa variedad de nichos. 

8. La nueva ola

Obvio que las grandes bandas latinas de estos 20 años incluso tienen un capítulo aparte: Café Tacvba, Los Fabulosos Cadillacs, Maldita Vecindad, Aterciopelados… Pero otras de corte alternativo como Babasónicos (que a partir de 1994 emerge en el continente gracias a álbum “Trance Zomba”) tienen gran responsabilidad en todo lo que ha pasado; especialmente en abrirle la puerta a la “nueva ola”. Todo una subcorriente de sonidos más extravagantes, glamurosos y pop que se mantienen en permanente actualización y que en Argentina, Colombia, Chile o México tienen nombres propios: Juana Molina, Esteman, Javiera Mena, Gepe, Carla Morrison, Zoé…

9. Cumbia, nena
Y entre todos esos sonidos que con el pasar de estos 20 años se han ido sumando al rock latinoamericano hasta convertirlo en algo ecléctico por definición (el hip hop, el folclor, la música electrónica, el reggae, la salsa, la canción de autor, el punk…); el de la cumbia ha sido un caso especial y como una especie de doctrina “hazlo tu mismo” con resultados muy interesantes. En Colombia, México, Perú, Argentina o Chile la cumbia incluso le ha aportado al rock latino toda una discografía de grabaciones vanguardistas y hasta de contracultura; y de paso una desinhibición gradual frente a un ritmo que hace parte del ADN musical del continente desde antes del rock mismo. 

10. Sellos independientes
Muchos de los discos claves del rock latinoamericano entre 1994 y 2014 fueron y han sido lanzados por compañías multinacionales (más antes que ahora); pero los llamados “sellos independientes” siempre han estado al pie del cañón y trabajando más allá de los listados de ventas y los discos de oro (en la actualidad casi tan raros y esporádicos como toparse con un Yeti). En todos los países del continente han existido disqueras “indie” gracias a las cuales algunas de las obras maestras y más conceptuales de nuestro rock se hicieron realidad; para no hablar de que en tiempos en que no había YouTube, ni blogs ni descargas eran las encargadas de que los discos cruzaran las fronteras a través de licencias o importaciones de pequeñas cantidades.

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