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El paro del #21N fue enorme. ¿Y ahora qué?

El paro seguirá sonando a ritmo de cacerolazos.
Paro en Colombia 21 de noviembre - Foto: Ovidio González, Gettyimages
Paro en Colombia 21 de noviembre - Foto: Ovidio González, Gettyimages
Por
Redacción Shock

Las movilizaciones del 21 de noviembre en toda Colombia fueron multitudinarias, emocionantes, esperanzadoras. Eran muchos los motivos para salir a la calle y muchas las exigencias. En todos los campos. La gente marchó para que se cumplan los acuerdos de paz, para que se proteja la vida de los líderes sociales, de los pueblos indígenas, de los niños, de las mujeres; para que no se jueguen con los salarios de los trabajadores, para tener salud y una pensión dignas, para que no se encarezca la vida; para que se respete el medio ambiente. Y a pesar de que suele reducirse la protesta a un asunto de buenos/malos protestantes, y de que su cubrimiento casi siempre termina siendo un resumen policial, el 21 de noviembre fue mucho más que eso.

Por las calles transitó una multitud enorme y sin miedo, alzada en carteles, arengas, instrumentos, rabia y orgullo. Lo que se vio fueron arengas, cantos, carteles, bailes y reclamos justos.

Desde las 9 de la mañana acompañamos por la carrera séptima en Bogotá al grupo de músicos y agentes de la industria que se organizaron bajo el slogan El Paro Suena. Era un grupo de unas 300 personas que inició su recorrido en el Parque de los hippies, en la carrera séptima, y se fue uniendo al resto de organizaciones que salieron a manifestar a la altura de la calle 39. LosPetitFellas, Santiago Cruz, Aguas Ardientes, Lucio Feuillet, Moügli, Eblis Álvarez, Juan Pablo Vega, Pernett, Alerta Kamarada, Colectro, Malalma, entre muchos otros artistas estuvieron presentes en ese grupo, en el que se coreó insistentemente uno de los fragmentos de Publicidad revolucionaria, tema del primer álbum de Alerta Kamarada.

“Todo el poder, poder para la gente

La lucha no ha pasado, el problema está latente”

La movilización se extendió hasta tarde y tomó una nueva forma. Una más poética. Desde las casas, en pijama, desde todos los barrios de Bogotá, la ciudad se unió en un solo cacerolazo. Muchos volvieron a salir. Por la carrera séptima, de sur a norte, El Gran Latido soundsystem, un enorme altoparlante sobre un camión, guiaba también una nueva marea de manifestantes que bailaban, saltaban y también caceroleaban a punta de dub.

El #21N fue un momento histórico. Pero trascenderá su momentaneidad y se elevará a resistencia en la medida en que el clamor se mantenga. Hasta que cambie algo, lo que sucedió el 21 de noviembre no se puede tratar en pasado. En Chile, por ejemplo, el reciente estallido social inició el 6 de octubre y sus primeros resultados se han visto hasta noviembre, cuando el presidente Piñera anunció una “Nueva agenda social”. En Puerto Rico, el gobernador Ricardo Roselló anunció que dejaba su cargo luego de 11 días continuos de protesta.

En Colombia, después del #21N, algunos músicos ya se han puesto en la tarea de seguir convocando a manifestaciones.

Edson Velandia, el ninja de Piedecuesta, desde Santander, ya anunció que sacará la olla de nuevo el 22 de noviembre.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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Por su parte, El Paro Suena, ya compartió un segundo llamado desde redes como las de Bomba Estéreo. Se viene la temporada de cacerolazos.

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