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Morgane Ji: una mujer soldado que empodera y cautiva

Una cantante que entre lo orgánico y lo electrónico viene a cautivarnos en Bogotá y Manizales esta semana.
Cortesía Morgane Ji
Cortesía Morgane Ji
Por
José "Pepe" Plata

Nacida en la Isla de Reunión (territorio francés de ultramar cerca de la costa africana de Madagascar), Morgane Ji tiene una trayectoria corta, pero destacada como la portadora de un mensaje de empoderamiento y persistencia a través de un sonido que mezcla lo electrónico y lo orgánico.  Su disco Woman Soldier, le ha permitido llevar su música a varios escenarios europeos y africanos. Los elogios van y vienen. En Londres, París, Madrid, Praga, Moscú y otras ciudades, el cartel de sold-out aparece a lo largo de sus presentaciones.

Por: José “Pepe” Plata / @owai

Woman Soldier nos muestra la visión de una mujer que tiene raíces ancestrales; pero también la de una mujer que recoge lo que el mundo actual ofrece como posibilidades creativas con la electrónica.

Luego de las presentaciones del 2018, el año comenzó con dos conciertos en Siberia la semana pasada. Diez mil kilómetros después, tras adaptarse a la altura de Bogotá, Morgane tuvo tiempo para hablar con Shock y dar a conocer su propuesta que para algunos puede ser música del mundo; pero que definitivamente es más que eso.

Esta semana Colombia la recibe con dos presentaciones exclusivas (14 de marzo Manizales -  Teatro 8 de Junio de la Universidad de Caldas Sede Central y 15 de marzo Bogotá: - Auditorio Mario Laserna, Universidad de los Andes) de lo que puede ser una de las grandes sorpresas y descubrimientos musicales para este 2019.

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Con ustedes, Morgane Ji.

  • Quisiéramos conocer sus orígenes musicales en la Isla de Reunión. ¿Cuáles fueron los motivos que la hicieron tomar un camino artístico?

Desde muy niña tuve inquietudes artísticas que pasaron por la pintura y la música. Fue un tiempo en el que probé muchas cosas y en el que vi muchas posibilidades en combinar las artes como expresión y trabajo.

  • De la Isla de Reunión hasta llegar a Europa hay un gran camino en el que hay música, arte, video y más. ¿Cuánto tiempo lleva entonces este proceso?

Es uno que lleva un buen tiempo y que además culmina en este gran proceso que es el disco Woman Soldier. En él hay historias que no son solo musicales; son procesos que han sido además recibidos en escenarios de Europa y África.

Y es algo que nos ha permitido ir a Alemania, Rusia, España, República Checa y ahora estar aquí en Colombia. Y es claro que si bien el proyecto nació en Francia y se dio a conocer en esos escenarios, ahora ha tenido una gran repercusión internacional que no se puede pasar por alto.

  • ¿Cree usted que la ha dado a un instrumento como el banjo un nuevo espacio en la música?

No puedo hacer esa presunción, pero si aprecio mucho el banjo como instrumento con el cual tanto en vivo como en estudio tengo un toque especial. Con él puedo usar efectos como la distorsión y obtener sonidos increíbles. Con él puedo tener un sonido rock, pero también tener un sonido básico. Es algo que no encuentro en otros instrumentos.

  • Usted tiene un disco llamado Woman Soldier en el cual hay canciones en inglés, francés y creole. Pero hay un mensaje fuerte de empoderamiento femenino en el disco en sí. ¿Nos puede describir el sentido de este disco como obra artística y como obra humana?

Sí, en efecto el disco tiene una alta dosis de empoderamiento. Creo firmemente que las mujeres tienen que recuperar su lugar en el mundo. Y es cierto que estas luchas y reclamos están mediatizados, pero aún así es en necesario reconocer la labor silenciosa de millones de mujeres que día a día dedican sus vidas a actividades como la educación.

Hay una gran furia dentro de la sociedad; una que busca darle a la mujer un lugar mucho más fuerte que el de ser la madre. Y es que actualmente se busca que la mujer esté en un mundo donde la justicia y los valores humanos estén en conjunto con la empatía.

  • Para Morgane, Europa y sus escenarios es un camino ya recorrido. Pero esta es la primera vez que viene a escenarios latinoamericanos. ¿Cuáles son las expectativas de estas presentaciones y este público en el continente?

Es de verdad un asunto increíble y mágico el de poder estar acá. Tuve que hacer varios cambios de aviones; pero llegué por fin. Eso supera la espera y los asuntos de los cambios de horario. La semana pasada estuve haciendo presentaciones en Rusia; pero cada vez que llego a un lugar nuevo o que no conozco, mi expectativa es grande. Ya estando acá encuentro cosas similares con mi país, y eso que es al otro lado del mundo.

A cada país al que voy, trato de verdad de sacarle lo mejor que pueda. Y este no será la excepción.

  • Su música une elementos orgánicos, pero también elementos electrónicos. ¿Cómo decidió usted esa mezcla o cómo logra ese equilibrio?

En principio el sonido orgánico me llamó la atención. Porque es parte de ese roce con las cosas. Como cuando uno pasa la hoja de un libro o toca algo; esos sonidos son hechos por ese contacto. Son naturales. Con eso comencé yo.

Por su parte, lo electrónico viene ya con unos límites; pero uno puede modificarlos y adaptarlos. A mi esa combinación entre lo natural y lo electrónico me llama mucho la atención cuando hago las presentaciones en vivo. Es que además creo que hacer esa mezcla entre lo orgánico y lo electrónico me parece algo que sale de bien si se combina bien.

  • Los críticos suelen categorizar la música y en su caso dicen que es “world music” (música del mundo). ¿Cómo se siente ante eso?

Las etiquetas tienden a simplificar y en efecto categorizar para catalogar. Por lo general, todo resulta de dónde lo escuchan a uno. Si uno escucha música tradicional rusa eso lo definen como world music; pero uno siente que es mucho más que eso.

En occidente entonces hay música como la mía donde hay inglés, francés y creole; pero ahí es entonces donde uno siente que esa etiqueta no sirve; es algo más que lo tradicional. Esto podría ser catalogado como progressive world music porque va en constante evolución.

  • La industria musical está en constante cambio y evolución. Pero las condiciones de la mujer dentro de la industria no son las mejores y es evidente que hay que hacer cambios. ¿Qué sugerencia tiene usted frente a esto, viendo además su compromiso musical y humano con un disco como Woman Soldier?

Creo que se deben generar planes de inclusión más grandes e impactantes. Tiene que haber compromisos con los proyectos musicales femeninos. Tiene además que respetarle la independencia de la mujer y la creatividad.

  • Viajar sin duda es una gran inspiración para los artistas. ¿Cuáles cree que son sus influencias o inspiraciones luego de haber hecho presentaciones en escenarios de Europa y África?

La energía es diferente en cada país y en cada escenario. Eso me queda muy claro. Estando acá en Bogotá, me pregunto cómo va a reaccionar el público que me vea.

Hay lugares en los que la gente es muy expresiva. Pero hay otros donde son más calmados; pero no significa que sean apáticos. Hay gente que se engancha con las cosas que no conocen.

O por ejemplo en Francia, la gente en principio se ve calmada; luego tienen momentos de euforia grandes. A cada país al que voy me interesa de verdad conocer los detalles de su gente.

En todo caso, hay que tener un compromiso corporal pleno. Saber reaccionar, saber leer esos mensajes del público y sus emociones, es clave.

  • ¿Le gustan las colaboraciones con otros artistas o prefiere la independencia?

En mi disco sí tuve colaboraciones de otros artistas. Me gustan. Por ejemplo el montaje con la Filarmónica de Luxemburgo es uno de esos ejemplos. Fueron más de cien artistas en escena. Fue además en una jornada de prevención contra la violencia sexual y la violencia contra las mujeres.

Esta colaboración evolucionó y espero de verdad que vengan otras en próximos trabajos.

  • Finalmente, si bien esta es la primera presentación en América Latina, vendrán otras próximamente?

De verdad que las espero. Tengo estas dos acá y luego vienen otras en Europa. Pero claro que quiero volver, pero todavía no sé cuándo.

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