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Tego Calderón, el artista subestimado

“El reggaetón es sólo un ritmo y un corito pegajoso. Es sencillo. En el hip hop hay que esforzarse más”.
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Por
Alejandro Marin

El boricua Tego Calde lidera el listado de artistas confirmados para el festival I Love Bogotá del próximo 22 de septiembre. Aprovechando la coyuntura, recordamos esta entrevista realizada a uno de los creadores del movimiento reggaetonero en el continente. Esta entrevista aparece en la edición impresa de la Revista Shock de noviembre de 2016.

El álbum de Tego Calderón, The underdog/El subestimado, se perfila como obra maestra del hip hop latinoamericano. en una conversación exclusiva con Shock desde Carolina, Puerto Rico, Tego habló sobre su nuevo trabajo, sus apodos, el reggaetón y el racismo.

Por: Alejandro Marín - @themusicpimp

¿Por qué el álbum se llama El Subestimado?
Porque me siento cómodo con ese título… Había gente dudando de que pudiera entregar otro disco de la misma calidad del anterior.

Usted se hace llamar “El abayarde”, pero ¿qué significa eso?
"Abayarde" es un adjetivo que les dan acá a los niños o a las personas inquietas pero, en realidad, es también como un insecto que pica mucho y molesta…

Pero usted se autodenomina también de otras formas; en sus pregones y canciones se hace llamar “el jiggiri”.
(Risas) Sí, el negro jiggiri... es un término callejero de Puerto Rico que es como desorden, algarabía. En las cárceles se habla de que “aquí hay mucho jiggiri”…

También se hace llamar “enemy de los guasíbiri”. ¿Qué son los “guasíbiri”?
(Risas) La gente mentirosa, por eso me llamo así, porque soy enemigo de los “guassa”, de la gente de mentira.

¿Cómo llegó a firmar un contrato con Atlantic Records?
 Hicimos un acuerdo de distribución. Yo no quería ser artista de ellos… Ellos firmaron mi sello y ahora tengo que entregar tres discos de mi compañía, de Jiggiri Records. Pero no es mi intención ser artista de Atlantic Records.

¿Es cierto que antes de firmar ese contrato de distribución, Atlantic lo presionó para que hiciera rap en inglés, pero usted rechazó dicha oferta e incluso el negocio peligró?
Sí. Ejercieron presión para que hiciera más dúos en inglés… pero lo que sale en mi disco es porque a mí me gusta, no porque nadie me mandara hacerlo. Por eso no quise firmar como artista, a pesar de que había mucho dinero involucrado. Decidí cuidar mi integridad y mi independencia creativa. No tenía por qué hacer lo que ellos quisieran. Mi música es para latinos. Y si la quiere oír algún americano que entienda español, Bien… pero mi música es pa’ mi gente.

Usted es percusionista, ¿hace la percusión en este álbum?
Sí, toco la percusión en todo el álbum. En Llévatelo todo, la percusión es mía: timbales, bongó, conga… es como un mambo con hip hop. Esta es la primera vez que toco en mis álbumes, pero de ahora pa’lante le voy a seguir dando. Hice mi propio estudio y gracias a Dios voy a tener dónde crear y dónde hacer mucha más música de la que he hecho hasta ahora… me voy a meter más en la instrumentación.

Hay una colaboración constante de su parte con Don Ómar… en Don Ómar Da Hitman hace Bandolero, y en este álbum, uno de los momentos más brillantes es Chillin’ al lado de Don Ómar… ¿De dónde esta química?
Es bastante genuina la relación. Somos amigos antes que artistas. Nos conocimos dando los primeros pasos en el género, hicimos amistad en un sitio donde yo trabajaba, pero sin saber que teníamos el mismo sueño ni que nos íbamos a convertir en fuerzas de este género. De todas maneras, veo las cosas desde un punto de vista divino. Yo no creo que Dios haga casualidades… por eso nunca puedo darle la espalda a Don Ómar, porque siento que si Dios nos puso juntos en el camino fue por algo. Uno de los primeros versos de Chillin’ suena muy a blues. Un pregón donde su voz se siente agobiada y dolida y en el que dice: “matando to’a mis penas con ganja”.

¿Apoya el consumo de la marihuana? ¿Lo critican mucho en Puerto Rico por fumar yerba?
Esa canción la hice porque estaba en Jamaica, tiene el vibe jamaiquino, y allá el consumo de marihuana es alto. Pero tengo muchas razones para no fumar. Estoy luchando la batalla de tener a mis hijos y no quiero que nada se interponga entre eso. Ahora mismo no consumo. Pero aunque no consuma, no condeno a quienes lo hacen, porque siento que el alcohol es algo legal y ocasiona muchos más accidentes y muchos más daños que el uso de la planta.

¿Cómo llega a colaborar con Óscar D’León en Llora, llora?
Tuve la idea de usar el sample de Llorarás, pero cuando estábamos buscando la autorización, y como la canción tenía que pasar por Óscar, porque es de su autoría, él pidió escucharla, fue al estudio, le gustó… y se unió. Soy bien fanático de la salsa, y Óscar es uno de los últimos soneros que quedan vivos, de los de verdad. Fue muy amable.

¿Por qué quiere tanto a Loíza si usted no es de allá y en las canciones de The Underdog pide que lo entierren ahí?
Todo negro en esta isla es de Loíza, como todo negro del mundo es de África. Es un mito que nos meten a nosotros los negros latinos, que por ser latinos no somos africanos. Y yo tengo ese orgullo latente, me lo inculcó mi padre: que yo era de Loíza, que Loíza es mi gente. Es un pueblo que me trata con amor, está lleno de cultura y ha sido renegado por el resto del pueblo puertorriqueño, como si no fuera parte de la isla. ¿Entonces en Puerto Rico sigue habiendo mucha discriminación? Como en todos los países del mundo, pero aquí es un racismo bien solapado… se ve en el idioma, en la televisión, en el diario vivir, en el poder ejecutivo de nuestros países, donde nuestra raza brilla por su ausencia. No es como en EUA donde te declaran el odio de frente, como el Ku Klux Klan y los alien groups. Yo prefiero más la sinceridad que la hipocresía.

¿Contra quién se va usted en la canción llamada Payaso?
No es pa’ nadie en específico, sino pa’ toda esa gente, pa to’eso’ muchacho’ que predican el gangsterismo, que nunca han estado en la cárcel, que nunca han sido maleantes en su vida y hablan en sus canciones como si mataran gente. Es mi burla frente a ese modo de pensar. Estamos atacando esa postura, que yo, lamentablemente, en algún momento dado, adopté también, porque yo también fui un payaso.

¿Se considera pionero del reggaetón?
No me molesta si me quieren considerar así. Mi crédito es haber logrado que este género esté donde esté. Si soy pionero o no, a mí no me toca decirlo, pero sí sé que mucho del éxito que está teniendo es debido a Tego y, por primera vez, hago alarde de ello en este disco porque a la gente a veces se le olvida, y quise recordárselo… ya que todo el mundo “ronca” (alardea), pues yo también “ronqué” un poco, porque es cierto. Soy feliz con que todos los del género me respeten como lo hacen... eso ya es bastante digno pa’ mí. A pesar de que aparece en Panamá, el conocimiento del género se lo debemos a los puertorriqueños.

¿Por qué cree que pasó así?
Yo nunca le he quitado méritos a Panamá. Pero entiendo que este género es un puro robo a mano armada al dancehall jamaiquino. Y por eso yo hago mucho énfasis en Jamaica en este disco. Nosotros lo escuchamos acá por primera vez gracias a Panamá. A Puerto Rico llegó como una ola a la que yo me resistía, porque muchas de las canciones eran copia del dancehall jamaiquino, y por eso no lo respetaba. Soy fanático del hip hop… luego el reggaetón me empezó a gustar por la manera en que se baila: tan sensual con las féminas... y ahí hice el primer reggaetón, pero no es un género del que sea fanático. Que me digan que soy pionero no es un título que me vuelva loco.

¿Cree que el reggaetón se convertirá en el hip hop de los latinos?
No. Yo quisiera que el hip hop latino echara pa’rriba. Ese es mi intento en este nuevo disco. En el hip hop sí hay que escribir, sí hay que romperse la cabeza, sí hay que meterle muñeca y más sentimiento. El reggaetón es sólo un ritmo y un corito pegajoso. Es sencillo. En el hip hop hay que esforzarse más.