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Eviten el error inicial. Así se busca el restaurante de una primera cita.

“¿Vamos a comer bandeja paisa con aguardiente?” Noooo, así no.
Por
Salchichitas

Nada más emocionante, y angustiante, que una primera cita. Por eso les ofrecemos una serie de tips que les facilitarán el asunto de escoger el restaurante de ese primer encuentro. Anímense a escoger el lugar que define todo lo demás y tengan la sartén por el mango.

Por Salchichitas Cocacola - Instagram: @salchichitascocacola // Ilustración: iStock

La luz

Puede ser lo más importante ya que debe estar en un punto justo, ni muy oscuro ni muy claro y sobre todo que les favorezca.  Un sitio en el que se sientan seguros, porque una persona segura vale por dos. Aléjense de los lugares muy iluminados y abracen la luz tenue. 

Como dicen las tías: Ni tanto que queme al santo ni tampoco que no lo alumbre...

Que sea romántico pero tampoooco…

Busquen un lugar chévere con un ambiente sabroso y relajado pero que no sea el más “romantiqué” de la ciudad (como si fuera a pedir la mano), ni tampoco el chuzo de hamburguesas del barrio. Sepan medirse. Analicen sus intenciones.

El que ya conocen

Si su tarea es escoger el restaurante, aprovéchense de la situación y escojan uno que ya conoce. Ese sitio en el que ustedes sepan que no van a quedar como un zapato. O sea, que el servicio sea bueno, que la comida sea rica y, sobre todo, que los conozcan y queden como la chacha/cacho del sitio.  

El precio correcto

Este punto es muy importante tanto para los hombres como para las mujeres. Si son hombres y quieren quedar como todos unos caballeros (o sea, van a invitar), un restaurante que tenga precios justos será lo ideal. En la primera cita eviten el restaurante más costoso pero sobre todo eviten el más barato. (Ese día no se vale ser tacaño. ¡No!) Y si ustedes son mujeres y van a escoger el sitio, cúrense en salud por si les toca pagar la mitad.

Los platos

Es importante que la carta tenga varios platos ligeros o sencillos. Uno no debe/quiere comer de más. Así que varias entradas para compartir o un plato principal ligero son una opción ideal. ¡Ah! Y que sean fáciles de comer. Si quieren pasta, pidan raviolis. Y, por favor, nada de alitas de pollo en una primera cita ni cosas con muchas hojitas verdes que se les puedan quedar entre los dientes.

 

El trago

Todo en una primera cita debe ser moderación. Sobre todo con el trago, un punto muy importante porque todos necesitamos un empujoncito para calmar ansiedad o nervios, sobre todo si la persona con la que van a salir les gusta mucho. Pero tampoco hay que excederse y sacar los trapos (y quién sabe qué más) al sol tan pronto. Es importante que tengan buenas opciones de trago a un precio razonable. Razonable, y ojalá no barato, porque si no a uno se le puede ir la mano y entonces ahí ya perdió.

La música

Por ser lo último no es lo menos importante. Por favor no vayan a un sitio donde les toque hablar a los gritos, o por la música muy alta o por el gentío, para que puedan sentirse tranquilos. Después de la primera cita ya todo se vale: desde el sitio de la esquina donde venden un chorizo deli, hasta el de toda la vida junto a la casa de los papás, pasando por el  “vamos a ver qué venden ahí”, o incluso el “ven a mi casa que te cocino”.