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Superlitio suena un poco menos guapachoso en 'Nocturna'

Por
Redacción Shock

Una de las grandes bandas de este país, una que ha venido camellando sin parar desde mediados de la década de los 90, cuando la escena nacional era todavía muy incipiente, y que le ha dado lecciones a más de uno en este país de lo que significa hacer buena música y buenas canciones, en estudio y en vivo, regresa con un álbum titulado Nocturna.

Por Mariangela Rubbini Q. @bilirubbini

Aunque hace ya un par de años que se mudaron a vivir a Bogotá, de ellos hay que decir que más caleños para dónde. De hecho, una de las canciones de esta nueva producción discográfica hará parte de la banda sonora de la adaptación al cine de ¡Que viva la música!, la obra cumbre del escritor, también caleño él, Andrés Caicedo. Estando radicados en la capital, además de Superlitio, algunos han dedicado tiempo y conocimiento a producir a nuevos artistas colombianos. Sin embargo, de la nómina que componía el grupo cuando salió el Marciana, con Resaca Records, por allá en 1997, hay dos que ya no están: Dino Leandro y Mauricio Campo, a quien siempre conocimos mejor como “El Baby”.

Para esta nueva placa discográfica, Pedro, Alejo, Pipe y Armandito, sus cuatro integrantes actuales, quisieron volver a llamar a las filas a quien fuera el productor de su tercer álbum de estudio, el Tripping Tropicana, que hoy figura entre los discos más importantes de la escena nacional en la década del 2000. Un grandes ligas del rock argentino, y en general del rock en español: Tweety González, a quien muchos llamaron durante una época el cuarto Soda Stereo, ya que fue él quien acompañó a Gustavo Cerati, Zeta Bossio y Charly Alberti en la producción de discos representativos de la banda como Rex Mix Canción Animal, Dynamo, Mtv Unplugged y Me verás volver.

Con una discografía importante en su haber, que va desde el Marciana (1997), pasando por El sonido mostaza (1999), el Tripping Tropicana (2003), el Calidosound (2009), Sesiones 10.10 (2010) y el Sultana: Manual psicodélico del ritmo vol. 1 (2011), que circuló con Shock, ve la luz este nuevo álbum de Superlitio, menos guapachoso, mucho más introspectivo. El título del álbum también habla un poco de lo que transmite y contagia cuando se escucha de comienzo a fin. Hablamos con los integrantes de la banda de este nuevo lanzamiento en su carrera.

Ya teniendo el disco prensado, el producto final en sus manos, ¿cuál piensan que es, en realidad, el gran aporte de Tweety González a este nuevo trabajo musical de Superlitio?

Empecemos por decir que Tweety nos ayudó a despejar todas esas dudas que nacen siempre que uno se prepara para lanzar un nuevo disco. Nosotros confiamos mucho en él como productor y le tenemos un gran respeto. Por esa misma razón, nos acogimos a su criterio para ayudarnos a escoger las canciones. Teníamos bastante material. Ya habiendo prensado el disco y  después de tener la oportunidad de escucharlo desde el primero y hasta el último track, la selección quedó muy bien hecha. Es bueno saber también que hay alguien que está detrás del timón en la parte sonora y de los arreglos. Nosotros pusimos las ideas sobre la mesa y Tweety se encargó de guiar un poco el proceso. Cuando tienes a alguien que se dedique a eso, no sientes que la responsabilidad es toda tuya. Y si nos lo preguntas, sí creemos que se siente mucho la mano de Tweety en este nuevo disco de Superlitio. Eso es algo que nos tiene muy contentos.

Tweety tiene, ante todo, una gran amistad con ustedes, ¿no es así?

Así es. Es una relación de muchos años, y eso también hace que nos sintamos muy tranquilos trabajando con él. Permitimos sin reparos que el disco se impregnara de lo que nos proponía. Es muy común que el artista tire hacia su parte, hacia sus gustos personales, que haga que se imponga su ego, pero Tweety es nuestro amigo, nos conoce muy bien y sabe hacia dónde queremos ir. Es un trabajo mancomunado que se vuelve muy divertido de hacer porque fluye de manera natural y sencilla.

¿Ustedes cómo interpretan este nuevo disco en su carrera?

Lo sentimos lleno de sorpresas y de rinconcitos especiales. Desde que estábamos ensayando los temas y le entregamos las maquetas, Tweety tenía muy claro que a este disco había que meterle unas programaciones muy detalladas y que había que crear ciertos sonido especiales que contrastaran con la banda. Nos dijo que había que aprovechar mucho más la voz de Pipe. Es un disco que se siente muy nocturno, pero que sea nocturno no significa que sea oscuro. Lo que pasa es que es más misterioso que rumbero. Los ambientes que transmite la sonoridad del disco y las programaciones mismas, lo hacen introspectivo y magnificente. Este disco juntó cosas que en otros discos habíamos experimentado por los laditos y que no nos atrevíamos a hacer de lleno. Viernes otra vez es uno de esos buenos ejemplos, o Te lastimé. Son canciones que hicimos probando un poco y al final, logramos una conexión con la gente que no nos esperábamos. Es difícil describirlo pero también sentimos que este disco tiene ciertos mantras musicales que la gente va a ir descubriendo a medida que lo escuche una y otra vez.

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