Los 40 mejores discos internacionales del 2016

Del 35 al 1, lo mejor que oímos este año, más 5 EP de colección.

Diciembre 1 de 2016

Este fue un año glorioso, fuerte, doloroso, definitivo e impactante para la música internacional. Dos de sus grandes estandartes, David Bowie y Leonard Cohen, murieron y ambos, curiosamente, inconscientemente hicieron discos para despedirse de su afición y cerrar su legado. Las reinas del mainstrean, Beyoncé y Rihanna, inscribieron también sus lanzamientos en este 2016. Una institución del hip hop como A Tribe Called Quest volvió luego de años de silencio y los padres de la electrónica moderna, Underworld, también dijeron “presentes”. Radiohead sacudió una vez más los valores sagrados de la industria discográfica y dio lecciones de mercado y música. Nuevos clásicos como Justice, The Weeknd o Frank Ocean siguen comprobando que están para ser nombres de culto. Artistas vanguardistas y experimentales como Bon Iver, James Blake o Anohni demostraron que los límites de la música se pueden empujar cada vez más. Nuevos y prometedores nombres como los de Michael Kiwanuka, Solange, Anderson Paak dieron sus primeros golpes con contundencia y firmeza.

En fin. Fue un gran año.

Desde hace unas semanas reunimos y convocamos a todo el staff de Shock para que propusiera cuáles fueron los mejores discos internacionales (hicimos una lista aparte para América Latina, que definitivamente merece un capítulo aparte). Escogimos, votamos y este fue nuestra selección del 35 al 1, más 5 ñapas que llegaron en formato EP, para que se deleiten y cierren el año como es.

Debatieron, escucharon, votaron y escribieron en esta lista:

Mr. Trance (MRT); Alejandro Álvarez (AA); Jenny Cifuentes (JC); Chucky García (CHK); Mariangela Rubbini (MR); Luis Mayolo (MAY); Fabián Páez (FP); Johana Arroyave (JA); Nadia Orozco (NO); José “Pepe” Plata (PP); Juan Pablo Castiblanco R. (JPC); Lorena Machado F. (LMF)

#35

Glass Animals – How to Be a Human Being

La historia de este álbum comienza con una rareza de David Bayley, vocalista de este cuarteto de Oxford, Inglaterra. Durante un buen tiempo, Bayley acumuló compulsivamente en su iPhone una serie de anécdotas de fans, taxistas y extraños. Ese anecdotario terminó dándole forma a las canciones del How to Be a Human Being, la segunda placa de la banda. Sin saberlo, Glass Animals sacó un disco haciendo una antropología de la cotidianidad. Todo acompañado de una fusión que experimenta con lo indie, el trip hop, el pop psicodélico y sintetizadores oscuros. Las segundas partes también son buenas. // FP

#34

Beyoncé – Lemonade

Lemonade es el sexto disco de una de las personas más influyentes del globo: Beyoncé. Esta es una producción que habla desde las distintas etapas del dolor a causa de una infidelidad, un dolor que es universal y que pone a una artista admirada por todos a dudar de sí misma por no retener a quien considera el amor de su vida, pero que también trae al presente un discurso de Malcolm X –“La persona más marginada de América es la mujer negra”–para enfatizar la lucha por los derechos civiles de la comunidad afroamericana. Para la construcción de Lemonade, Beyoncé tomó samples de otros artistas con el fin de transformar el sonido conocido en algo nuevo. Elementos de sobra para pensar que ningún paso de la reina absoluta del pop actual está dado sin un previo engranaje. // LMF

#33

The Weeknd – Starboy

Lo que musicalmente ofrece The Weeknd es sensual y fresco. Así usted sea el más rockero de los rockeros, esto lo pone a moverse. Lanzado hace apenas un par de semanas, representa una de las mejores piezas de eso que llaman “mainstream”. Puro R&B y del bueno; tiene colaboraciones con  invitados de la talla de Daft Punk, Lana Del Rey, Future y Kendrick Lamar. No se puede perder canciones como Stargirl Interlude con Lana Del Rey, Love To Lay y I Feel It Coming que tiene ese “no sé qué” guitarrero que le ponen los Daft Punk. Son en total 18 canciones donde intervienen productores como Diplo, Benny Blanco y Max Martin, entre otros. // AA

#32

Sharon Jones – Miss Sharon Jones!

Sharon Jones es un nombre imprescindible en la historia del soul. Para quienes no la conocen muy bien, les sonará familiar su historia junto a los Dap-kings (a quienes recordaran por los discos de Amy Winehouse). Fue una fiel portadora del sonido góspel que por mucho tiempo residió en las iglesias bautistas estadounidenses, alabanzas religiosas como salidas de las entrañas. Su voz, grave y fuerte, se silenció este año. Murió después de darle pelea a un cáncer de páncreas que había sobrepasado en 2013. Tuvo tres años de gracia después de vivir el peor momento de su enfermedad y dejó una última memoria: Miss Sharon Jones!, un documental de Barbara Kopple que le rinde tributo a su vida y que, por supuesto, tiene una banda sonora compilatoria con varias de sus obras. El soundtrack es una recopilación que si bien no incluyó grandes canciones, no podía dejar de ser un álbum tremendo por la prolijidad de toda la obra de Jones. // FP

#31

Moderat – III 

La combustión sonora entre Modeselektor y Aparat regresó este año con un disco de beats y melodías magistrales. Una muestra del poderío sonoro que una ciudad como Berlín es capaz de generar. Alejados de cualquier fenómeno de moda electrónica como lo puede ser el EDM, esta placa privilegia el beat y la melodía como algo maduro. En sus 59 minutos, podemos sentir frío o calor con sus temas; pero nunca algo medio. Podría pensarse en una evolución del trip hop, pero este tercer disco es milimétricamente perfecto, con canciones memorables como Reminder o The Fool o con canciones épicas como Animal Trails yFinder. No en vano, el mundo requiere a Moderat como intérpretes de la banda sonora de la tensión de nuestros tiempos. //PP

#30

Underworld – Barbara Barbara, we face a shining future

Extrañábamos a Underworld. Seis años pasaron desde su maravilloso Barking, en los que Karl Hyde y Rick Smith se dedicaron a lanzar nuevas versiones de sus discos clásicos y a proyectos paralelos: Hyde sacó un disco solitario y luego se unió al cerebro Brian Eno para lanzar un par de álbumes, mientras que Smith se dedicó a componer bandas sonoras para películas de Danny Boyle (sí, la segunda parte de Trainspotting, entre otras). Si Kraftwerk son los abuelos de la música electrónica, Underworld bien podrían ser los padres. Hyde y Smith ya están encima del bien y del mal, y si bien este no es su placa más revolucionada, no es la más fiestera, ni hace concesiones con un sonido más “comercial” (como sucedió con su anterior álbum), es un delicioso regreso a paisajes noventeros. Underworld logra como pocos que la música electrónica se sienta humana y en este disco encontraron el balance perfecto entre el sonido digital, lo instrumental y lo vocal.  // JPC

#29

Bon Iver – 22, A Million 

Un poco menos melancólico que sus dos discos antecesores, más celestial y grandilocuente, más aguerrido y experimental,  pero sin salirse de lo que se conoce como el sello Bon Iver, es 22, A Million. En sus anteriores álbumes Justin Vernon, líder de la agrupación, ya había puesto sobre la mesa un acogedor sonido que partió desde el indie folk, desde suaves canciones acústicas potenciadas por la aguda voz de Vernon, y se fue encaminando hacia lo electrónico. En 22, A Million el viaje alcanza un pico al proponer un sonido más incómodo, ensuciado con interferencias digitales, para servir a diez canciones que hablan de la divinidad (hay dos samples de temas góspel, una cita al Salmo 22, una track llamado 33 God…), bautizadas con números y caracteres poco convencionales, y que concluyen en un álbum que refleja las tensiones entre lo espiritual y lo mundano de nuestros tiempos. // JPC

 #28

James Blake – The Colour In Anything

Tercer disco del joven británico donde sigue explorando un tono confesional con ritmos electrónicos que siguen el camino que inauguraron bandas como Portishead o Massive Attack a finales de los 90. En el caso de Blake hay una necesidad de desnudarse en Love Me In Whatever Way, o la interesante Radio Silence que son valientes ejercicios por encontrar sonidos y paisajes sonoros nuevos. Producido por el veterano Rick Rubin, el álbum es todo un viaje sensorial, a veces sobrio como el caso de F.o.r.e.v.e.r o experimental en Put That Way And Talk To Me. Un álbum transitorio, frágil y emotivo que no tiene éxitos como Limit To Your Love pero sí una necesidad de búsqueda que funciona bien en conjunto y mejora en cada nueva escucha. // MRT

#27

Anohni – Hopelessness

La suave, cálida y conmovedora voz de Antony Hegarty es un contraste violento con las implacables denuncias de un disco que, desde su título, anuncia un oscuro panorama. Hopelessness (“desesperación”), es un aguerrido y frentero grito político liderado por el/la enigmático/a Hegarty: un/a cantante, compositor/a y artista plástico/a que irritaría a Alejandro Ordoñez pues se ha encargado de pararse en la frontera de la identidad sexual al declararse una artista transgénero. Luego de liderar el proyecto Antony and the Johnsons, de saltar a la fama por sus colaboraciones con Björk o el grupo de house Hercules & Love Affair, Hegarty rebautizó su agrupación y la convirtió en un acto de denuncia, en clave de electrónica y trip hop, contra los bombardeos de drones, las guerras y las violaciones de derechos humanos cometidas por los gringos. // JPC

#26

Kase O - El Círculo

Después de tres álbumes con Violadores del Verso, varios maxis y un par de discos en directo, además de una obra maestra acompañado de la Jazz Magnetism, Kase O destapó este álbum, su lado oculto. Un viaje a través de sus experiencias y facetas. El Círculo no es solo un disco, es el paraíso musical y literario por el que deambula la cabeza de Javier Ibarra, el hijo perdido del funk. Son 17 tracks con lecciones narrativas muy pulcras, una clase magistral de inventiva en la lengua de cervantes. Con este álbum, Kase O se apuntó una colección de temas cargados con altas dosis de rap hardcore, melancólico y romántico. // FP

#25

Blood Orange – Freetown Sound 

El sonido caluroso del soul y la sofisticación de la electrónica se encuentran bien representados en este disco. El prolífico cantante, compositor y productor británico Devonté Hynes, más conocido como Blood Orange, nos dio un disco lleno de finas gemas sonoras para compartir y disfrutar. Melodías frescas y delirantes de lo que podría ser un disco hecho en Estados Unidos, pero que es tan inglés como los carros con el timón en la derecha. Una muestra de cómo este artista no conoce fronteras o límites cuando de hacer buena música se trata. A través de sus 17 canciones encontramos un confort en el pop que nos hace dar gracias por este disco. Cabe también destacar cómo fue lanzado por el sello Domino Records, el mismo que nos dio a conocer a gente como Franz Ferdinand y hasta Arctic Monkeys. Un producto independiente, pero con carácter masivo. // PP

#24

 Solange – A Seat at the Table 

Ser la hermana de Beyoncé y también ser cantante requiere de cojones y Solange los tiene. Ella es el antídoto contra la epidemia pop que su hermana, la abeja reina de la industria musical, regó por la humanidad. Este es su tercer disco y puede ser una de las mayores obras maestras de su carrera. Musicalmente es exquisito, es un amasijo de funk futurista, de soul, de R&B, de psicodelia, llevado a terrenos avanzados gracias a la mano de un combo de productores de miedo (Questlove, Q Tip, Raymond Angry, solo por nombrar algunos). Pero más allá de lo musical, su peso radica en el poder que tiene como manifiesto de la mujer negra. En trece canciones Solange logra, con una porción emocional increíble, narrar una historia de dolor que al final se convierte en un mantra; eso sin contar los ocho interludios, donde voces como las de su  padre y madre también avivan el peso histórico de la discriminación cargado por sus propios hombros con discursos que sacuden a cualquiera. // NO

 

#23

Chance The Rapper – Coloring Book

Rastros del góspel, jazz, R&B, soul y funk,  arreglos de trompetas, órganos, steel drums, y la aparición de relevantes nombres como Kanye West, Lil Wayne, 2 Chainz, Jay Electronica y  Young Thug, hacen parte del tercer proyecto del rapero de Chicago. Con el puño de la independencia en alto que ha marcado su carrera, Chance, entre pistas de lujosa factura,  con la lengua en llamas, exhibe sus posturas respecto a la industria discográfica, la violencia en su ciudad, la fe o la fama en esta producción que carga sonido actual,  rebelión y alabanza, y con la que  muchos fans jóvenes del hip hop lo ven como “el elegido”. // JC

#22

Alicia Keys – Here

Hace por lo menos cuatro meses Alicia Keys se tomó los titulares de blogs y revistas de moda. La razón distaba de su nuevo disco, Here, pero luego nos daríamos cuenta que algo tenía que ver. La carta que publicó en Lenny –el blog feminista de Lena Dunham– era un manifiesto explicando por qué dejaba de usar maquillaje. El texto le dio la vuelta al mundo y fue el preámbulo perfecto para reafirmar la intención que tenía en este disco: alzar el puño sobre los estándares de belleza, la preocupación por la naturaleza en temas como Kill Your Mama, el amor y su familia. Alicia, su voz, su piano y un cardumen de productores que van de Illangelo a Pharrell son una fórmula ganadora para hacer un disco pasmoso. Y aunque Here no tuvo las mejores críticas, tiene todo para colarse en las grandes placas discográficas del R&B. // NO

#21

 Red Hot Chili Peppers – The Getaway

Aunque seguimos extrañando a Frusciante y difícilmente la banda llegará nuevamente al nivel de Californication (1999), The Getaway representa un regreso sólido a la escena musical después de cinco años, teniendo como en sus mejores momentos el eje narrativo en el bajo de Flea y el repunte de una guitarra más protagonista y profunda. El funk marcado le ha dado paso a un sonido mucho más cercano al brit pop, y de eso es responsable en parte su nuevo productor Danger Mouse y el que las canciones hayan salido de su trabajo en el estudio. // MAY

#20

 Nick Cave & The Bad Seeds – Skeleton Tree

Todos los discos, al igual que cualquier obra, tienen una coyuntura que ayuda a explicarlos y este álbum va unido a la trágica muerte de uno de los hijos de Cave con 15 años. Sin entrar en ese tema lo cierto es que conociendo la obra de Cave cabía esperar algo oscuro y desesperado. Pero cuando la desesperación se transforma en tristeza, el relato es amargo y doloroso y así ha sido. En Skeleton Tree encontramos a un Cave sin esperanzas: canciones como Jesus AloneGirl In Amber (acompañado por un Warren Ellis que se integra a la perfección sin necesidad de protagonismo), Magneto o Anthrocene, lo demuestrn. Cave está arruinado y dolido pero sólo él sabe transformar el dolor en delicada belleza como en la escalofriante I Need You, una de las mejores canciones que he escuchado este año. El disco está acompañado por el documental One More Time With Feeling, altamente recomendado  para comprender este amargo trance en la carrera del artista. // MRT

#19

Devendra Banhart – Ape in pink marble

Luego de tres años de ausencia del mercado musical, el hippie más reconocido de los últimos años, regresó con este disco. Un álbum en el cual nos ofrece su mirada íntima y única a ese mundo de fantasía y sueño que ha ido construyendo. Canciones suaves y dulcemente electrificadas, pero en las que también hay espacio para la sorpresa. Si bien no carga en esta ocasión las dosis de humor a las que nos tenía acostumbrados, tenemos aquí a ese Devendra que susurra al oído y nos da confianza.  Un disco maduro en el que su obra prevalece frente a una banda y en el que se ha alejado del español como opción creativa. // PP

#18

Frank Ocean – Blonde 

Después de que Frank Ocean se emancipó de Odd Future, su carrera como solista se disparó. Y no solo porque su primer disco de larga duración, Channel Orange, fue explosivo, sino porque marcó un hito cuando aceptó su homosexualidad en público creando un antes y después en el hip hop, un género históricamente machista y homofóbico. Por eso estos cuatro años de espera fueron eternos y dieron pie para que se tejieran toda clase de rumores; Frank Ocean usó eso a su favor y cambió el nombre y la fecha de lanzamiento una y otra vez. Al final y sin previo aviso lanzó Blonde. Es una pieza épica de pop oscuro y de un R & B experimental y minimalista, un disco que está lejos de ser una pieza fácil de digerir y que seguramente nunca tuvo como propósito la radio. Sin embargo, ese es el poder de este disco, está logrando todo lo que tenía que lograr sin una pizca de fórmulas; nos habla del amor, de las drogas, del sexo, del erotismo y la familia de la manera más introspectiva posible y pese a las pesadas colaboraciones (Beyoncé, James Blake, Kendrick Lamar)  solo tiene una voz, la de la transgresión. // NO

#17

Anderson Paak – Malibu 

Si bien Anderson Paak venía haciendo música desde 2012, con este álbum renació como uno de los descubrimientos más importantes de la gran industria. Malibu es su primer gran proyecto: un álbum colorido que nos introduce en la historia personal de este hijo del rap de la legendaria West Coast; un fiel aprendiz de ritmos como el pop, el R&B, el neo soul, el funk y la electrónica. Son 16 tracks en donde Paak exhibe un poderío vocal y una versatilidad inagotable. Lo que se viene para este californiano es una nueva dosis de música producida bajo el apadrinamiento de un viejo conocido, Dr. Dre. // FP

 

#16

 SIA – This Is Acting 

Álbum tras álbum SIA nos muestra que no es una artista prefabricada del mundo del pop. Su voz e instrumentación es poderosa, su pop es tan bailable como emotivo, y sus canciones terminan con un alcance que complace a un público tanto independiente como mainstream. Como si fuera poco sus videos son obras de arte de la coreografía. Lo más interesante es queThis Is Acting reúne canciones que ella escribió para otras estrellas, pero que finalmente optaron por no incluir en sus repertorios. // MAY

#15

Rihanna – Anti 

Antes de lanzar su álbum, Rihanna le regaló a sus seguidores dos canciones: la poderosa balada FourFiveseconds junto a Kanye West y Paul Mccartney, y el electrificante track Bitch Better Have My Money. Sin embargo, ninguna de esas dos canciones hace parte de Anti y aunque tal vez iban  más a lo que su público (habitual) esperaba, este disco pasará a la historia como el trabajo que alejó a la reina de Barbados de las fórmulas que la catapultaron anteriormente y su intento más sensato por decirle al mundo que es más que un nombre de moda. A diferencia de Work, el único cañonazo radial, las demás canciones son experimentos que a veces parecen pertenecer a  discos diferentes. A la hora de la verdad, la importancia del Anti radica en eso, en el riesgo de una artista que se hizo a punta de hits; una decisión que llega apenas para su octavo disco. // NO

#14

Kendrick Lamar – Untitled Unmastered

A Kendrick Lamar se le ha querido clasificar solamente como un notable rapero, pero si hay algo cierto es que es uno de los artistas más genuinos que uno puede encontrar en estos tiempos en todo el mundo de la música. Tiempos en que la música, en todo caso, ha dejado de ser peligrosa y se mantiene en un 99% de los casos –hablando de la gran industria– en una zona de confort. Y eso fue lo que hizo Lamar en este álbum Untitled Unmastered con relación a su anterior To Pimp a Butterfly, que tanta prensa y elogios recogió. Hip hop machucante y sin concesiones; básico y recargado de letras. // CHK

#13

Michael Kiwanuka – Love &Hate

No ha cumplido aún 30 años y este británico, hijo de emigrantes ugandeses, ya es comparado con Otis Redding. Hace cuatro años su debut Home Again prometía y con su nuevo álbum ha dejado más que satisfechas las expectativas creadas. Love & Hatesuena a clásico, por no hablar de la canción que da nombre al disco; una maravilla de siete minutos en estado de gracia. Pero ese tema no es una casualidad pues la lista sigue con temas como Cold Little HeartOne More Time o I´ll Never Love: disparos certeros al corazón. El álbum tiene feeling, es sexy, se respira el mejor soul, desde Curtis Mayfield a Marvin Gaye. De lo mejor del año. // MRT

#12

Kaytranada – 99.9%

99.9% es el álbum debut del DJ haitiano-canadiense Louis Kevin Celestin, un joven de 24 años que pasó rápidamente del underground y de ser una figura en Soundcloud, a codearse con nombres como Kali Uchis, Aluna George o Madonna, a quien le abrió un concierto en 2015, o a ser invitado a tocar en el festival más importante de música electrónica en el mundo, el Sonar Barcelona. Dj desde los 14, lo de “Kaytra” es una de las nuevas historias de músicos, iniciado como adolescente manejando detrás de su computadora el FL Studio. A sus producciones le han atribuido en muchos medios un poder casi que místico: el de potenciar las voces de sus colaboradores, un hecho no menor si tenemos en cuenta que hablamos de figuras como Anderson Paak, Vic Mensa y Syd de The Internet. // FP

#11

Drake – Views

Sin querer quitarle los créditos a Drake, Boi-1da y Noah “40”Shebib, los ingenios y productores detrás de este disco, se merecen una ovación de pie. Ellos, junto a otros productores de peso incluyendo al mismo Kanye West lograron poner a Drake como comandante de un sonido que ya es un trending topic. El hip hop y el pop mezclado con  ecos caribeños es lo que hace de este disco un objeto innovador. Canciones construidas para las pistas de bailes como One Dance –uno de las canciones más sonadas del 2016 en todo el globo–, Hotline Bling o Controlla son el ejemplo perfecto. Y aunque este trabajo resulta abrumador después de una hora y media está compuesto por hits en todo el sentido de la palabra. Lo cierto es que si usted es un amante de las letras puede pasar por alto este top, pero si lo que busca es canciones que tengan el golpe perfecto para el baile, puede encontrarse con varios peces gordos. // NO

#10

Flume – Skin

Dieciséis pistas y tremendos colaboradores como Beck, AlunaGeorge, Raekwon, Tove Lo, Vic Mensa, Little Dragon, Vince Staples y Allan Kingdom, entre otros, componen el segundo disco del productor, músico y dj australiano Harley Streten. Con Flume, Streten confirmó que va más allá del EDM con el que comenzó a brillar en las pistas, y creó un disco robusto que oscila entre ritmos incendiarios, downtempo y oscuros. Desde la electrónica acompañada de vocales, Skin pasa de un sonido a otro sin casarse con ninguno y la rompe con todos, logra hacer mover cabezas por donde suena su música y nos demuestra por qué más que un DJ, se ha convertido en uno de los productores más nombrados de la industria. // JA

#9

 Justice – Woman

Lo de Justice es para cargar siempre un crucifijo luminoso colgado del cuello. En noviembre, después de mucha expectativa,Woman sacudió el panorama de la música electrónica, tal y como lo hizo un nostálgico Random Access Memories de Daft Punk (2013), con una vuelta a lo retro. Pero el dúo de Gaspard Augé y Xavier de Rosnay no es una simple sombra de Daft Punk: son un nombre que ocupa un lugar en el olimpo de la corriente French Touch. Y con Woman tomaron un camino completamente diferente al del French House de siempre. En este álbum se encontraron con líneas melódicas de la música clásica de Mozart, coros cantados por niños que recuerdan la música góspel, violines y cuerdas distorsionadas, además de tintes de modern disco. Lo nuevo de Justice es joya del disco contemporáneo. // FP

#8

 Kings of Leon - Walls

Fieles a su esencia y sin monumentales cambios melódicos, Kings of Leon produjo Walls: un disco melancólico y rockero en el que las guitarras marcadas y una voz protagonista no brindan espacio para grandes experimentos. En su zona de confort suenan increíbles y por el camino que los ha llevado su nuevo productor Markus Dravs, reconocido por trabajar con Björk, Coldplay y Arcade Fire. Around the World y Muchacho, temas del disco, abren el camino para la construcción de una banda mucho más arriesgada, que les permita alejar el fantasma de la monotonía que estuvo a punto de consumirlos en sus problemas. // MAY

 

#7

El Guincho – Hiperasia

El cuarto disco de estudio del artista canario Pablo Díaz llega, al igual que sus anteriores trabajos, cargado de contradicciones y experimentos sonoros que no siempre son bien recibidos. HiperAsia es un álbum que puede ser difícil de digerir para muchos, y aunque en ocasiones parece incomprensible y aturdidor, vale la pena recorrerlo una y otra vez porque muy seguramente no sea en la primera pasada que uno se enganche con la sonoridad y con el jugueteo de las líricas. No nos queda la menor duda de que la participación de Pablo en el disco Biophilia de Bjórk tiene cierta influencia en la atmósfera que se percibe en este nuevo trabajo del español lleno de rap, trap, dubstep, jungle, electrónica, pop y hasta reggaetón. Como siempre la música tropical y las influencias africanas se hacen sentir en muchos de los momentos de HiperAsia. De las favoritas del disco: Comix (feat. La Mala Rodríguez) y Mis hits. // MR

#6

Iggy Pop – Post Pop Depression

Un álbum al mejor estilo de los Queens Of The Stone Age, pero cantado por Iggy Pop y con cierto aire a Arctic Monkeys (no hay que olvidar que el baterista de los de Arctic, Matt Helders, hizo parte de los músicos que grabaron este trabajo). Se ha dicho que es un disco sombrío, pero a decir verdad es una pieza con mucha luz, brillante si se quiere, donde hay bastante rock and roll crudo y punk de cabaret pero donde cada cosa suena de forma impecable. Hasta la cavernosa voz de un Iggy Pop que ya bordea los 70 años. // CHK

#5

Leonard Cohen – You want it darker

Cohen fue otro de los grandes que se nos fue este año y al igual que Bowie, publicó su último disco poco antes de morir, en este caso apenas dos semanas. Y del mismo modo, el álbum es una carta de despedida. Referencias a botellas de vino vacías, viejos seductores que dejaron de serlo y caminos ya recorridos. La mística y profunda voz del poeta recuerda en ocasiones al álbum The Future (1992) pero sin la orquestación que tenía a principios de los 90. Sobrio y elegante, tiene pequeñas joyas acompañadas por coros femeninos como Traveling light o It Seemed The Better Way que nos traen al mejor Cohen. Producido por su hijo Adam, el álbum no fue fácil de grabar por la frágil salud del artista, y quizá por eso suena más espiritual, más hondo y emotivo que sus últimos discos. Un canto del cisne con el que el genio de Montreal se despide entre sombras, vestido de negro y aroma a copas vacías, como no podía ser de otra manera. // MRT

#4

Konono N° 1 – Konono N° 1 meets Batida

La veterana banda congoleña, marcada por el sonido del likembé (instrumento con láminas metálicas ancladas a un resonador, que  se manipula con los pulgares)  y que usa además piezas  de carros viejos y megáfonos, para ofrecer temas frenéticos, noqueó occidente en 2004 con su disco Congotronics que electrificaba lo tradicional. En esta ocasión Konono se unió al productor portugués-angoleño Batida, quien sumó batería electrónica, sintetizador, programación e invitados de Guinea y Angola, entre otros, para iniciar un viaje electrónico al álbum pero manteniendo la esencia de la obra del grupo,  en la que lo más importante es el baile. // JC

#3

A Tribe Called Quest – We Got It From Here…

Aunque es de los últimos lanzamientos del año, pegó y pegó duro. Un disco lleno de matices y posturas de este histórico combo proveniente de Queens (que ya se ha convertido en una marca pues en sus 31 años de carrera ha sufrido un par de cambios internos) que desde 1998 no publicaba un álbum. Por eso, antes de abordarlo, vale la pena hacer un repaso musical antropológico por sus raíces, definidas por su distanciamiento del rap gangsta y más cercano al jazz rap, y entender por qué en algún momento la crítica los catalogó como “el grupo de rap más inteligente de la década de los noventa”. En este regreso contaron con colaboraciones de Kendrick Lamar, Jack White, Elton John y Kanye West, entre otros, en un disco que vale la pena escuchar una y otra vez. We Got It From Here… Thank You 4 Your Service  es jazz, es acid, es hip hop, es rap. // AA

 

#2

 Radiohead – A moon shaped pool 

El anhelado noveno álbum de estudio de Radiohead fue lanzado como descarga digital el 8 de mayo de 2016. Todo el mundo hablaba de él en las redes y no era para más. Antes de lanzarlo, en una polémica pero efectiva campaña de expectativa, borraron toda su presencia en redes sociales y plataformas de streaming. Los creadores de la emblemática Creep, los renegados de la industria, volvían al ruedo. El disco es una obra de arte porque es arriesgado y bello, así como las piezas audiovisuales que lo acompañan; todo tan cargado de sentido, todo tan arriba. Y ese es el lío con los discos de “los grandes”, que después de la grandeza de piezas como Pablo Honey y Ok Computer y lo que estaba pasando mediáticamente en el mundo, queda una sensación de insatisfacción en el ambiente porque A Moon Shaped Pool quedó debiendo una canción que suene hasta en la sopa, como nos tuvieron acostumbrados en los 90. De todas formas, larga vida a Radiohead. // AA

 

#1

David Bowie – Blackstar 

Vigésimo quinto y último álbum de estudio del genio británico. Fue publicado el 8 de enero, dos días antes del fallecimiento del artista y es un inquietante presagio del final que venía acercarse. En su single Lazarus sus palabras se hacen escalofriantes: “Estoy en el cielo / tengo cicatrices que no se pueden ver / un drama que no puede ser robado / todo el mundo me conoce ahora”.  Bowie, consciente de su enfermedad terminal quiso despedirse con un álbum oscuro, ecléctico, donde el jazz, el soul, el pop y el rock se fusionan en siete canciones que se sienten extrañas, nada complacientes con la audiencia, y una vez más, esta vez la última, el camaleón vuelve a inventarse de nuevo en un disco nacido para ser su testamento. // MRT

 

Bonus track: los 5 EP del año

 

The Strokes – Future Present Past

Este EP de cuatro temas suena bacano. Pasaron tres años para que temas como Oblivius y Threat of Joy vieran la luz oficialmente. Incluye un remix de Oblivius de Fabrizio Moretti bastante interesante pues pone la voz de Julián Casablancas en regiones singulares y eso, como ya lo sabíamos gracias a Daft Punk, funciona bastante bien. El material se deja escuchar y aunque no fue “el totazo” de otras épocas de los neoyorkinos, tiene los suficientes guiños al oyente y es perfecto para acompañar el primer coctel con el que comienza la noche. // AA

 

The Chainsmokers – Collage

A pesar de la polémica que desataron y las docenas de críticas en las que los acusaban de haber plagiado a The XX con Closer, está claro que el dueto compuesto por Andrew Taggart y Alex Pall la rompió este año con su segunda producción. The Chainsmokers le dio al mundo EDM del puro, lo mezclaron con voces femeninas y sensuales como sus videos, y lograron desbancar a Rihanna con Work, y a Drake con One Dance, de los listados Billboard Hot 100 de este año (estuvieron once semanas consecutivas). // JA

Anoraak – Figure

Hacia el 2008 la música electrónica vio nacer dentro de sus múltiples variantes una amalgama entre synth pop ochentero, house francés, disco y new wave. Bandas como Kavinsky, College o Anoraak fueron los pioneros de un sonido que en adelante se conocería como synthwave o dreamwave, suave, delicado y a la vez bailable y discotequero. Desde entonces, con un pie en los 80 y con otro en la vanguardia del siglo XXI, Anoraak ha producido varias placas. Su más reciente lance, Figure, se mantiene fiel a ese sonido y con el adictivo track We Lost como carta de presentación, es una perfecta dosis de algodón sonoro. // JPC

Massive Attack – Ritual Spirit

Cuatro venenosas, oscuras y dramáticas canciones trajeron de vuelta a los padres del trip hop, hoy más cercanos del hip hop, el dubstep y la electrónica. Ritual Spirit es un EP violento, con cortes muy definidos e identidad propia que vuelan solos, con colaboraciones muy diferentes en cada canción (Roots Manuva, Azekel, Young Fathers, Tricky y 3D), pero que a su vez están amarradas por ese manto oscuro que marca la identidad de esta banda inglesa. // JPC

Die Antwoord – Suck On This

Este año volvió el caos. Los reyes sudafricanos del rap rave hicieron un par de lanzamientos certeros. El primero, fue este mixtape, Suck On This, que sirvió como antesala del álbum Mount Ninji And The Nice Time Kid. En una carta que publicó Ninja al lanzar el disco, afirmaba que como se dieron cuenta que los raperos en Estados Unidos sacaban un mixtape gratuito para sus fans antes de lanzar su álbum, quisieron hacer lo mismo. The Black Goat les mostró cómo hacerlo y salió “jodidamente divertido”. Incluyeron temas nuevos como Dazed and Confused, Bum Bum y Gucci Coochi; canciones con mucho de porno, de grotesco y de incorrección. Un poco más que la de siempre. Además re-experimentaron con sus temas viejos, creando una pieza como traída de otra galaxia. // FP