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Lo que nos dejó Pestilencia en 30 años

Pocas bandas colombianas pueden darse el lujo de haber llegado a esta edad habiendo hecho la tarea con juicio y cantándole la tabla al país.
Por
Chucky García

Lo que nos dejan estos 30 años de carrera de una banda nacional que fue y volvió mientras que el país seguía en las mismas.

Por: @chuckygarcia // Foto: Chucky García.

Por los días en que se llevó a cabo en La Habana la firma para poner fin al conflicto con las Farc, La Pestilencia anunciaba en redes las primeras fechas de su gira de treinta años. En estas últimas tres décadas de historia de Colombia fue una de las primeras bandas de acá que le cantó a la paz en sus temas, incluso a una paz verde y en sintonía con el planeta y los animales. Esto no sería poca cosa más que una anécdota si el país no siguiera en las mismas: anhelando la dichosa reconciliación que ahora va a necesitar de un plebiscito de cientos de miles de millones de pesos para que los ciudadanos la confirmen.

Sin haber vivido un ridículo de este calibre, La Pestilencia también ha tenido que enfrentarse a sus propios demonios en todo este tiempo, siendo sus incursiones en la gran industria y su posición frente a los gringos lo que más candela les ha dado. Cuando en 1997 sacó su elepé El Amarillista y dentro del álbum incluyó la canción Colonia U.S.A (Terror Punk) –que criticaba el colonialismo del gobierno americano en Colombia y su papel hipócrita en el tráfico de drogas–; nunca imaginó que pocos años después iría a Estados Unidos a grabar uno de los mejores discos de su carrera, Balística, y que luego de esto se radicaría en Los Ángeles.

“MTV ten paciencia, ya va el video mío, MTV a la mierda, no somos actores gringos”, gritaba La Pestilencia en Colonia U.S.A (Terror Punk), sin imaginarse además que el primer sencillo de Balística, el tema Soñar despierto, colocaría a la banda a las puertas de su época de más alto impacto en medios y públicos. Y a las de MTV Latino. Hacia los primeros años de la década del dos mil, el videoclip de Soñar Despierto estuvo entre los de más alta rotación en la filial latina de la famosa cadena de televisión americana, y también ayudó a que toda una nueva generación de fanáticos entrara a las filas del grupo.

Su trasegar por esa especie de gran industria vendría a cobrar nuevos matices y bifurcaciones cuando la agrupación presentó Productos Desaparecidos en 2005, un álbum que de entrada fue nominado a los Latin Grammy por su empaque (en eso tuvo que ver mucho Excusado Printsystem, uno de los primero colectivos colombianos serios de grafiti y arte callejero). Hasta ese momento no había sido muy común que el país tuviera una nominación en una categoría tan puntual dentro de dichos premios, y menos que gracias a una gira por todo el país y a las canciones de Productos Desaparecidos que impulsaron la radio comercial e independiente, La Pestilencia recibiera un Disco de Oro de una multinacional como EMI, su sello en ese momento.

Y no es que la banda hubiera abandonado sus cuarteles de siempre al trabajar con un major. La Pestilencia nunca dejó de ser autogestionada, independiente y seguía fabricando su propio merchandise, manejando su imagen o tocando a donde la llamaran; por más “comercial” que algunos decían que se había vuelto, su mensaje seguía apuntando bien alto y a las cabezas de los directos responsables del desastre: al gobierno de Estados Unidos liderado en aquel entonces por el presidente George W. Bush (en quien claramente está inspirado el videoclip de Pacifista, uno de los temas bandera de Productos Desaparecidos); a las multinacionales taladoras de bosques y destructoras de la Amazonía; a las guerrillas, paramilitares y demás grupos armados que en el campo y las ciudades colombianas seguían imponiendo su terror y desplazando gente.

El hardcore punk y el rock nacional llevaba mucho tiempo sin ver algo así, que una banda hecha aquí y ahora radicada afuera pudiera recibir un reconocimiento por la venta de sus discos, y que este impulso le alcanzara para sacar un álbum más con EMI, Paranormal. Aunque lo cierto es que por parte de la disquera no hubo un esfuerzo en impulsarlo y se quedó entre un cajón (al igual que su DVD de la gira de los 20 años, que fue justamente la que se hizo para promocionar Productos Desaparecidos).

La Pestilencia, en todo caso, hizo la tarea, y después de lanzar Paranormal en 2011 llevó sus canciones a donde más pudo, justamente en un momento de Colombia en el cual se suponía que el paramilitarismo ya llevaba cinco años de desmonte pero en el que lo cierto era que su fantasma seguía vivo y haciendo presencia a través de otras bandas criminales. Mentiras, Pesticida y Descalzo y al vacío terminaron destacándose como sencillos promocionales en los tres años siguientes,  pero más que nada señalando que en pleno 2014 y a 28 años de fundación de la “Peste” muchas cosas seguían idénticas y lo único diferente es que más victimarios habían entrado en juego.

Las víctimas seguían siendo las mismas, en resumen, tal como lo señalaba su canción Soldado mutilado de su elepé Las nuevas aventuras, de 1993: “en nuestro país hay el 89% de oportunidades para morir. Aquí hay mil decretos para defender los derechos del hombre, en otras partes podrían ser unos pocos”.

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