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La revolución espiritual de Bomba Estéreo

Por
Redacción Shock

Ya oyeron “Fiesta”, “Somos dos” y “Solo tú”. Ya se dieron cuenta que Bomba Estéreo se viene con todo a incendiar las pistas de baile. Pero hoy, con el lanzamiento de su nuevo disco “Amanecer”, la banda colombiana suelta todo su arsenal y revela qué se viene detrás de su detonación de caderas.

Por: Juan Pablo Castiblanco Ricaurte // @KidCasti

 

Si se va a hablar de nueva música colombiana, hay que hablar de Bomba Estéreo. Ya casi se va a cumplir una década desde que lanzaron su venenoso y omnipresente sencillo “Fuego”, pero su carrera ha demostrado que no se estancaron ni se acomplejaron por haber hecho una de las canciones que mejor lograron la amalgama entre tradición y vanguardia. Luego del “Fuego” superaron las expectativas con un delicioso y multifacético disco como “Elegancia Tropical”, que arrojó otros dorados ejemplos de los valores de nuestra música en canciones como “El alma y el cuerpo”, “Bosque” y “Pájaros”. Tocaron por todo el mundo, recibieron todas las alabanzas existentes de la escena alterlatina y se consagraron como un referente regional.

Su nuevo y siguiente paso es y no es una respuesta a lo que venían haciendo. Con el disco que lanzan hoy, “Amanecer”, por primera vez se aventuraron a trabajar con un productor externo. No lo hicieron con alguien curtido en música latinoamericana, sino con el estadounidense Ricky Reed, quien ha trabajado para artistas como Snoop Dogg, Jason Derulo o el propio Pitbull.

La mano de Reed se siente y será la mayor razón para que el público abrace o rechace este nuevo paso de la banda. “Amanecer” es un disco decididamente electrónico aromatizado con ritmos de champeta, de mode-up, de verbeneas callejeras, de ambiente carnavalesco y que retoma algunos motivos líricos que Li Saumet ya había explorado en discos anteriores (casi como un mantra, aparece por ahí el “es un sentimiento, lo llevo por dentro, es un sentimiento”). La robustez y profundidad de sus beats, sugiere la influencia más activa de su guitarrista Julián Salazar, líder del proyecto de tecno palenquero Mitú. “Fiesta”, el primer sencillo del disco, es una violenta intromisión de la electrónica global en el folclor caribeño: casi que una narración  de lo que sería caminar por el Carnaval de Barranquilla entrando y saliendo de una y otra fiesta de la mano de la banda liderada por Simón Mejía y Li Saumet.

Al mismo tiempo, canciones como “Mar (Lo que siento)”, “Amanecer” o “Raíz” son la prueba de que la banda también sabe hacer canciones profundamente introspectivas, baladas románticas o cantos rituales, que revelan una mayor madurez espiritual de cada uno de los integrantes y la influencia de energías más puras en sus vidas. En medio de la vocación por hacer un disco más pop, como ellos mismos lo definen, Bomba siguió siendo Bomba: una exploración completa de todos los matices de la cultura caribeña.

Este sello global, esta radiografía de lo que pasa con una cultura autóctona permeada por los embates de la globalización, es lo que define a Bomba Estéreo hoy en día. Por eso es un proyecto tan celebrado en el exterior pero a la vez con tantas resistencias en Colombia, donde el público es más volcado hacia los géneros definidos. Tal vez en unos años, viendo hacia atrás, se celebrará mucho más su mirada a Colombia desde afuera de Colombia.

Hace tres años, antes de lanzar “Elegancia tropical”, también le dieron una entrevista a Shock donde expresaron algunos deseos que tenía con la banda en ese momento. Por ejemplo dijeron que luego del largo proceso de ese disco, querían sacar el siguiente álbum inmediatamente. Pero han pasado tres años desde eso.

SIMÓN MEJÍA: Eso sí se cumplió. Lo que pasó con “Elegancia Tropical” es que duramos cuatro años haciéndolo. Con este tardamos uno. “Elegancia Tropical” tuvo el ciclo de cualquier disco, que es de tres o cuatro años. “Amanecer” lo hicimos en el tiempo normal y estándar para hacer un disco, que fue un poco menos de un año. Liliana y yo hicimos los demos en dos o tres meses, luego viajamos a hacer shows, luego hubo otro periodo de sesiones regadas en seis meses de composición y al final fue con el productor.

LI SAUMET: Acá había más organización. El hecho de tener un productor obliga a tener tiempos, porque además todos estábamos muy ocupados. Afortunadamente tuvimos muy buena química y pudimos trabajar bastante rápido. Al final creo que fue lo mejor. Nosotros no podemos estar haciendo discos de a poquitos. Lo que pasó con “Elegancia Tropical” es que hay canciones tan viejas que ya no nos gustaban cuando terminamos el disco. En cambio en este todas son nuevas de verdad.

Pero paradójicamente, la gente recibió muy bien “Elegancia Tropical”.

SM: Sí, muy bien. Era un disco riesgoso, cada disco lo es, pero en ese momento estaba la presión de volver a hacer “Fuego”. Había la expectativa de ver con qué íbamos a salir, y aparecimos con “El alma y el cuerpo” que era todo lo opuesto a “Fuego”. Este disco no es que sea lo opuesto pero sí es muy diferente a los anteriores.

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