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Judas y el mesías negro: “una insignia del FBI da más miedo que un arma”

Una historia que no pierde vigencia.

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Daniel Kaluuya como Fred Hampton en 'Judas y el mesías negro'.
Foto: Warner Bros.

En los últimos años, el racismo ha sido un tema recurrente en las películas nominadas al Óscar . Cintas como 12 años de esclavitud, Selma o El Infiltrado del KKK nos han acercado a historias de discriminación y han visibilizado una lucha que durante mucho tiempo fue menospreciada, y que aún hoy sigue sin concluir. En esta oportunidad, Judas y el mesías negro nos habla de Bill O’Neal, un hombre que para salvarse de la cárcel debe infiltrarse dentro de Las panteras negras para informar al FBI de las actividades de Fred Hampton, una de las figuras más visibles de la organización, a finales de los 60.

Con 21 años, Fred Hampton se convirtió en una de las figuras clave de las Panteras negras, gracias a su liderazgo y a sus discursos inspiradores a favor de la unión y un cambio positivo para la comunidad afro. Tras los asesinatos de Malcolm X (1965), y Martin Luther King (1968), Hampton resultó incómodo para el establecimiento, que buscaba la forma de deshacerse de él.

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Daniel Kaluuya hace una interpretación impecable (ya se llevó un Golden Globe y un BAFTA) del activista al capturar su gran capacidad de oratoria. A pesar del gran cariño que despertaba entre sus seguidores, su prioridad no era su ego, sino lograr cambios como equipo. “Donde sea que haya gente, hay poder”, dijo en una de sus emotivas intervenciones.

Hasta el propio O’Neal (una actuación muy acertada de Lakeith Stanfield) se convirtió en fiel seguidor de Hampton. “En un momento fue un modelo a seguir para mí cuando no lo tuve. Teníamos muy pocos modelos a seguir en ese momento”. Es en momentos como este en los que logramos
encontrar algo de empatía en O’ Neal, a pesar de su traición. Es claro que lo admiraba profundamente, pero la falta de opciones para la comunidad afroamericana fue clave en su decisión. Cuando le preguntan qué le diría a Hampton, él responde: “no sé qué le diría, salvo que también fui parte de la lucha”.

Un aspecto que algunos criticaron de Judas y el mesías negro fue su carácter “panfletario”. La película se esfuerza por denunciar el uso indiscriminado de la fuerza que enfrentaron varios afroamericanos en su búsqueda por igualdad de derechos civiles y, como lo demostró el asesinato de George Floyd hace pocos meses, siguen viviendo hoy. Cuando O’ Neal dice que una insignia del FBI es más peligrosa que un arma, resume la intimidación y abuso de poder que han vivido los negros durante varias décadas, por parte de la autoridad.

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Sin embargo, en momentos en los que el mundo cuestiona a instituciones como la policía y los entes de control, la historia de Hampton es sumamente emblemática para demostrar cómo los gobiernos fueron cómplices en acciones que callaron voces que soñaban con un cambio.

La historia de Fred Hampton es más relevante que nunca, y demostró una de sus frases más memorables: “Puedes asesinar a un liberador, pero no asesinar a la liberación. Puedes asesinar al revolucionario, pero no asesinar la revolución. Puedes asesinar a un luchador de la libertad, pero no puedes asesinar a la libertad”.

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