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'Series largas, novios cortos': un libro sobre nuestra conexión emocional con las series

En su primer libro, Juliana Abaúnza entrelaza historias personales con series.

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Series largas, novios cortos, de Juliana Abaúnza explora nuestra relación con las series.
Foto: Editorial Planeta - Victoria Holguín.

Las series son uno de nuestros grandes acompañantes en la vida y por eso generamos con ellas una fuerte conexión emocional. Esa es, a grandes rasgos, la inspiración detrás del libro Series largas, novios cortos, de Juliana Abaúnza , quien se ha convertido en referente de análisis de series en sus redes sociales y en medios de Colombia y Latinoamérica ( entre ellos, Shock ).

Series largas, novios cortos, disponible en las principales librerías del país, relaciona historias personales de Juliana con series que van desde las clásicas como Sex and the City o Gilmore Girls hasta actuales como I May Destroy You o Bojack Horseman .

A propósito de series y novios cortos, esto les va a interesar

El resultado es la unión de varios relatos entretenidos y auténticos que nos ponen a reflexionar sobre por qué nos identificamos con ciertos personajes, o por qué nos gustan tanto las historias que nos gustan.

Hablamos con Juliana sobre el libro, y por supuesto, de series y nuestra forma de aproximarnos a ellas.

Es difícil definir el libro porque no es totalmente sobre ti, ni tampoco totalmente sobre series. ¿Cómo lo describes?

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Me costó mucho definirlo, pero en este momento digo que consta de varias historias de autoficción que se entrelazan con análisis y ensayo de series. Llegamos a esa estructura por sugerencia de mi editora.

Ella me recomendó 2 libros: El nervio óptico de Maria Gianza y Alguien camina sobre tu tumba de Mariana Enríquez. El primero son historias que uno no sabe si son o no son ella, y cada una está conectada con una obra de arte. El de Mariana Enríquez es muy parecido: ella visita ciudades y en cada ciudad llega al cementerio y cuenta detalles del lugar.

Ambos tienen en común que entrelazan información de otro tema con historias personales, así me quedó más claro cómo iba a ser la estructura y me pareció que podía hacerlo.

¿Con qué criterio elegiste las series mencionadas?

Fue complicado porque yo quería escribir solo de mis series favoritas: Buffy, Breaking Bad, The Wire, Los Soprano o Fleabag. Cuando empecé a hacer la lista empezando por el lado de las series se me dificultaba mucho pensar en una historia personal o de alguien con la que conectara la serie. Fue más natural cuando pensé primero en las historias que quería contar y después las relacioné con alguna serie.

Inicialmente tenía la idea de hacer algo con un capítulo de Seinfeld sobre un paseo familiar que sale mal, pero la conexión se sentía muy forzada. También quise tratar el tema del pelo por una escena de Fleabag, pero la serie no habla mucho más del tema, entonces también me pareció que no funcionaba.

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No pude escribir de muchas series que quería, tal vez para un próximo libro.

Todos vemos series desde muy niños, pero ¿Cuál fue la serie que te hizo obsesionarte y querer descubrir mucho más?

De niña vi muchas series: Full House, El príncipe del rap, La niñera. Me encantaban y me las sé. Me pasó con Seinfeld y con Friends porque las vi desde muy chiquita a través de mi hermana.

Aunque me gustaban mucho, creo que las series que en realidad me engancharon fueron Buffy y Lost, esas 2 fueron las que me hicieron pensar que necesitaba saber todo sobre ellas y me volvieron lo obsesiva que soy hoy.

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En el libro narras historias íntimas sobre ti y tu familia, ¿Qué tan difícil fue para ti exteriorizar esas experiencias?

Fue difícil porque normalmente no hablo de mí en redes. Fue una decisión consciente no hablar de mi vida personal, y con este libro tenía que hacerlo, porque no soy tan creativa para inventar todo desde cero. Sí inventé cosas, pero la semilla era real. En un capítulo mi editora me decía “se siente como si te estuvieras cohibiendo: si no quieres contar algo, no lo hagas, pero si te decides, cuéntalo todo”.

Toda la vida me ha dado miedo ponerme en un lugar vulnerable y lo hablé con mi psicóloga. Pero pensé “en algún momento tiene que dejar de darme miedo” y decidí lanzarme. En algunos capítulos fue más difícil y lloré escribiendo, pero cuando terminé, eran lágrimas satisfactorias, lágrimas que aliviaban, entonces no me arrepiento.

El último capítulo es algo diferente a los anteriores y plantea un cierre distinto. ¿Cómo lo concebiste?

Vi I May Destroy You en la pandemia y me encantó. Llevaba mucho tiempo diciéndole a mi editora “mírala”. Cuando por fin la vio, me dijo “tienes que escribir de esto”. Lo primero que hice fue escribir una historia mía y conectarla con la serie, pero algo no me cuadraba. Al escribir el análisis, algo que me gustó es que no habla solo de Arabella, sino de muchas experiencias de acoso y abuso, muchas situaciones diferentes, así que quise mantener eso.

Traté de recoger voces muy distintas, todas de mujeres cercanas. Pensé en abrir cajita de preguntas en Instagram, pero leer ese tipo de testimonios siempre es duro, abrirlo a mucha gente habría sido mucho para mí, entonces decidí mantenerlo en mi círculo cercano. Tenía que ser algo fragmentado y me gustó. Sentía necesario que fuera distinto a los demás capítulos.

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En estos años, en redes y en los medios en los que has escrito has consolidado una voz muy auténtica que, por supuesto, se siente en el libro. ¿Cómo fue ese proceso de consolidar un estilo propio?

Una de las primeras instrucciones que me dio mi editora fue “no trates de escribir con otra voz, ni usar palabras que nunca usas o sonar inteligente”. Está super bien para quienes tienen un estilo más serio o poético, pero el mío es más de escribir como hablo.

Twitter fue un excelente laboratorio para ir encontrando mi voz. Siento que yo ya había definido mi voz y trataba de dejarla clara. A veces escribía algo y no sonaba a mí y me preguntaba “¿a quién estoy tratando de impresionar?”. Esa instrucción de no dejar de ser yo la tuve muy presente.

Antes eran pocas las series que llegaban a convertirse en fenómeno cultural, ahora da la impresión de que ocurre cada vez más a menudo, pero el impacto no es tan grande…

Creo que cada vez el "peak" de una serie dura menos que antes. Por un lado, porque hay muchas más plataformas de streaming que pueden permitirse hacer muchas más series más rápidamente. En el caso de HBO, por ejemplo, aunque sigue siendo un canal tradicional y tiene plataforma, hace series más rápido, pero siguen siendo poquitas, en comparación con la cantidad que se estrena en Netflix cada mes, que es impresionante.

En la medida en la que hay una oferta cada vez más grande, es imposible seguirlas todas y que una sola se mantenga en la conversación, más cuando el modelo es estrenar todos los episodios de un golpe, entonces la gente habla de ella una o 2 semanas, máximo. Gambito de dama, que me gustó mucho, fue un caso especial, porque se habló de ella por un poco más de tiempo. Sin embargo, ya no sucede que una serie genera conversación por meses o años, como sucedía por ejemplo con Game of Thrones o Breaking Bad.

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Cada vez consumimos todo más rápido. Trato de ser un poco más consciente de las decisiones de consumo y eso incluye las series. Me gusta tomarme el tiempo para recordar lo que vi.

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