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Philip K. Dick: una ciencia ficción que se pregunta por lo que nos hace humanos

El trabajo de Dick inspiró grandes obras cinematográficas como 'Blade Runner', 'Minority Report' y la serie 'The man in the high castle'.
Electric dreams | Amazon Prime Video
Electric dreams | Amazon Prime Video
Por
Vanessa Velásquez Mayorga

Durante sus casi tres décadas de carrera literaria Philip K. Dick publicó 36 novelas y 121 relatos breves de ciencia ficción, obra que si bien no fue lo suficientemente reconocida mientras el autor estuvo en vida, es hoy uno de los referentes modernos en el género. Es también uno de los autores más adaptados al formato audiovisual, siendo la inspiración de películas como Blade Runner, Minority Report y series como The man in the high castle y Electric Dreams

Por: Vanessa Velásquez Mayorga // @vanessavm__

El futuro es ahora. Siempre lo ha sido. Imaginar futuros posibles, o imposibles, es una práctica común. Tanto que al ser estos trasladados a las artes se enmarcan dentro del género de la ciencia ficción: contenidos pensados con base en las posibles consecuencias de los adelantos científicos y tecnológicos.La imaginación de grandes autores, directores y artistas ha tomado elementos de nuestro presente para transformarlos, trascendiendo así la barrera del tiempo para crear mundos imposibles que van más allá de nuestras posibilidades. 

Philip K. Dick nació en 1928 aunque su cabeza bien pertenecía al siglo XXI. Durante años se dedicó a escribir relatos cortos muy avanzados para su época. O tal vez no, tal vez el éxito de las historias de Dick está en que son atemporales porque más de tratar sobre avances tecnológicos y realidades distópicas, los temas que Dick quería desarrollar en sus historias están atados al concepto de identidad, a la incertidumbre de la realidad que nos rodea y a la esencia humana durante un momento en que los desarrollos tecnológicos pareciera que estuvieran alejándonos o moldeando lo que significa ser humano. 

Rodrigo Bastidas, PhD en literatura y editor general en Ediciones Vestigio, editorial colombiana especializada en ciencia ficción, tiene una especial fascinación y afición por la obra de Philip K. Dick. ¿Por qué mantiene vigencia su obra? Bastidas cuenta que Dick formó parte de un grupo de escritores llamada new wave o nueva ola, en los 60, que rompió con los paradigmas de la ciencia ficción que se hacía en esa época. “Anteriormente, toda la ciencia ficción trataba de naves espaciales, viajes galácticos o encuentros con extraterrestres. Cuando aparece la nueva ola el espacio incógnito no era la galaxia, sino que el lugar de la incógnita era el mismo ser humano, la mente y el cuerpo”. A esta nueva ola de la ciencia ficción pertenecieron otros autores como Úrsula K. LeGuin y JG Ballard, autores que pensaron al ser humano como un extraterrestre al que se debe descifrar. Bastidas enfatiza que Philip K. Dick en su obra “se preguntaba sobre lo que podemos percibir a través de nuestros sentidos, sobre qué es real y lo qué es algo que ha sido configurado, ya sea por el lenguaje, la cultura, o la sociedad”. Otro gran tema en la obra de Dick son los estados alterados de conciencia a los que se llega a través de una creencia o religión (y prácticas como la oración, la meditación o los cantos, por ejemplo) y las sustancias psicotrópicas. 

Para Bastidas, estos dos grandes temas (la configuración de la realidad y los estados alterados de conciencia) son elementos que se han mantenido vigentes durante décadas haciendo, a su vez, que las narrativas de Philip K. Dick también lo sean. “A la larga es lo que siempre nos hemos estado preguntando a través de la filosofía”, dice. “¿Qué tanto nos conocemos a nosotros mismos como seres humanos? ¿Qué tanto de lo que miramos hacia afuera es real y qué tanto es una invención cultural?

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Todas estas preguntas se desarrollan a lo largo de los más de cientos de escritos de Dick, muchos de los cules han sido adaptados a formatos audiovisuales. Tal vez el más popular, y el que de hecho aumentó la popularidad del autor fuera de los nichos de la ciencia ficción fue Blade Runner, película estrenada en 1982. Dick no vivió para ver el éxito de su película ni ser testigo de cómo su nombre pasaba a ser asociado con la creación de la ciencia ficción como un género importante en el cine. 

Bastidas argumenta que “las preguntas que se hace Philip K. Dick son preguntas que nos seguimos haciendo y que forman parte de una estructura muy contemporánea de la creación de narrativas. Cuando uno escribe, la pregunta que se está haciendo todo el tiempo es ‘¿qué tanto mis palabras están expresando lo que siento?, ¿qué tanto puedo confiar en mi memoria como una recreación fiel de los hechos? Hay películas que no le dan los créditos correspondientes a Dick, como Eterno resplandor de una mente sin recuerdos, que está adaptada del cuento We can forget it for you wholesome, o El show de Truman, adaptación de la novela Tiempo desarticulado”, agrega. Son estas preguntas sobre la memoria, la identidad y las posibilidades de la realidad las que hacen que la obra de Dick sea tan adaptable a los formatos audiovisuales que han ganado muchísima popularidad a lo largo de las décadas.

Ya mencioné a Blade Runner, que está basada en la novela Sueñan los androides con ovejas eléctricas, publicada en 1968 y recientemente reeditada por Planeta en Latinoamérica. Es tal vez la adaptación de su obra más famosa, más no es la única. 

Antes de publicar Sueñan los androides, en 1962, Dick publicó la novela El hombre en el castillo, por la que se llevó un Premio Hugo, galardón que se le daba a las mejores novelas cortas. Esta obra pertenece a una rama de la ciencia ficción conocida como ucronía, una reconstrucción histórica construida lógicamente que se basa en hechos posibles pero que no ha sucedido realmente. El hombre en el castillo nos presenta un mundo en el que Alemania y el Eje ganaron la segunda guerra mundial. A pesar de situarnos en una historia paralela a la que conocemos, los temas que esta novela desarrolla son los límites entre la realidad que se conoce, entre la historia que nos cuentan y cómo estas narrativas moldean nuestra vida. Esta novela fue adaptada en 2015 por Amazon. The man in the high castle se estrenó en 2015, tiene 4 temporadas y se ha ganado 2 premios Emmy. 

En 2017 se estrenó la serie Philip K. Dick’s Electric Dreams, compuesta por 10 episodios basados en sus relatos cortos. La serie incluyó actores reconocidos como Bryan Cranston, Richard Madden, Juno Temple, Anna Paquin, Janelle Monae, Terrence Howard, Steve Buscemi, Vera Farmiga y más. Algunos de los relatos adaptados, que se pueden encontrar en las distintas antologías publicadas, son Piezas de exhibición (1954), Autofac (1995), Humano es (1955), Presentación de venta (1954) y El planeta imposible (1953), entre otros. Philip K. Dick’s Electric Dreams es una especie de Black Mirror, pero con una diferencia fundamental y que la hace resaltar: el foco de las narraciones se mantiene en las emociones de los personajes, de sus deseos, de sus búsquedas individuales por entender sus realidades y sobrevivir a ellas. 

En Minority Report, adaptada al cine en 2002 por Steven Spielberg y a la televisión en 2015 y presentado por Fox, Dick nos presenta una realidad en la que en la Policía existen personajes capaces de ver el futuro y que así pueden mantener el orden arrestando a los criminales incluso antes de que estos cometan los crímenes. Ambas producciones están basadas en el relato El reporte de la minoría, cuyo tema central es la posibilidad de cambiar el futuro si lo conocemos con anticipación. ¿Podemos en realidad cambiar ese futuro o estamos predestinados a vivirlo? 

Richard Linklater adaptó la novela Una mirada a la oscuridad y la convirtió en la película A scanner darkly en el 2006. Esta historia involucra otro tema recurrente en la obra de Dick que no se ha mencionado hasta ahora en este artículo y es la influencia de sustancias psicoactivas, estados alterados de consciencia y cómo estas modifican la realidad. De nuevo, nos encontramos con personajes que se debaten entre lo real y lo imaginario. Rodrigo Bastidas cuenta que esta novela fue escrita después de que el autor saliera de un centro donde es internado por consumo de drogas y que está dedicada a sus compañeros en el centro de rehabilitación.

La única adaptación de una obra de no ficción es Confesiones de un barjo, basada en la novela Confesiones de un artista de mierda, en la que aunque no está ubicada en el futuro, ni tiene elementos de la ciencia ficción como humanoides, clones, inteligencias artificiales, superpoderes ni conciencias alteradas, mantiene el hilo conductor de su obra: la identidad y el cuestionamiento a la realidad. Se encuentra completa en Youtube.

Los títulos adaptados son más de veinte. Películas como Los agentes del destino, protagonizada por Matt Damon, Next, con Nicolas Cage y Julianne Moore, Paycheck con las actuaciones de Ben Affleck y Uma Thurman están basadas en el trabajo de Dick. Y muchas obras de ciencia ficción toman elementos prestados de su trabajo, así no le den los correspondientes créditos. La obra de Philip K. Dick rompió barreras y cambió el paradigma de las narrativas de la ciencia ficción. Es posible imaginarse futuros distópicos, tecnologías avanzadas que trascienden nuestras posibilidades, líneas de tiempo que alteren nuestros presentes. Lo que tal vez no sea posible es contar estas historias sin mirar hacia adentro y sin hacernos preguntas sobre nosotros mismos. En el presente, o en el futuro, somos humanos y queremos entender quienes somos. Queremos saber, ojalá con certeza, de qué está hecho nuestro mundo y ser los dueños de nuestras realidades.

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