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Cíborg Neil Harbisson: “no uso tecnología, soy tecnología”

Un activista por los derechos de los transespecie.
Foto: Rosdiana Ciaravolo/Getty Images
Foto: Rosdiana Ciaravolo/Getty Images
Por
Paula Ricciulli

El término cíborg se refiere a una criatura con elementos orgánicos y cibernéticos. Suena como algo de ciencia ficción, pero hoy es realidad.  El británico Neil Harbisson es el primer cíborg reconocido legalmente por un gobierno.

Por Paula Ricciulli // @ricciup 

Harbisson nació con acromatopsia, una anomalía en la visión que hace que no distinga los colores. En 2004, se implantó una antena en su cráneo que le  permite escuchar los colores. Un sensor detecta el espectro de luz frente a él y lo transmite como sonido por medio de un chip dentro de su cabeza.

El chip transforma los colores en ondas sonoras. Harbisson se ha convertido en activista por los humanos que se unen a la tecnología, algo que él denomina “transespecie”.

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En 2010 creó Cyborg Fundation junto a Moon Ribas, otra mujer transespecie que en 2013 se implantó un sensor que vibra cada vez que hay un terremoto en el mundo. La fundación es una plataforma dedicada a la investigación y creación de nuevos sentidos aplicando  tecnología al cuerpo. Busca ayudar a quienes quieran ser cíborgs. 

Ambos fueron invitados al Gran Foro Mundial de Artes, Cultura, Creatividad y Tecnología (GFACCT), donde hablaron sobre el arte, la identidad y la lucha cíborg. Conversamos con Neil. 

Has acuñado el término “Transespecie”. ¿Podrías hablarnos más sobre él?

Transespecie es cualquier persona que no se siente humana, ya sea porque desde pequeño siente que una parte de él o ella no es totalmente humana y siempre ha pensado en la posibilidad de tener un órgano o un sentido más.

Puede ser que una persona se sienta transespecie antes o después de la cirugía. Yo me empecé a sentir transespecie cuando sentí que la definición de humano no me identificaba del todo.  El hecho de tener una antena como órgano, no es humano. La definición de humano no incluía el hecho de tener una antena, o percepción infrarroja o ultravioleta. Estos órganos son más comunes en otras especies, hay más especies que perciben luz ultravioleta.

Hay más especies que tienen antenas, por lo tanto, en muchos casos estamos añadiendo órganos y sentidos que otras especies tienen y que son muy comunes. Por eso nos sentimos más cómodos llamándonos transespecie, porque estamos sumando características que no son tradicionalmente humanas pero que normalmente sí lo son para otras especies.

¿Dirías que hay relación entre el reconocimiento de las personas transespecie y las transgénero?

Sí hay un paralelo con los transgénero y transespecie. Viene con los mismos retos. Por ejemplo, las razones por las que las cirugías transespecie no son consideradas éticas son las mismas razones que daban a las cirugías transgénero hace unas décadas: que no son necesarias, que pueden ser peligrosas, y las implicaciones para un centro médico de alguien que salga con una antena, por ejemplo. Las razones son muy similares: hay gente que viene a nuestra fundación que se siente transpecie y quiere una cirugía. Muchos nacen sintiéndose cíborg y han crecido sintiendo que es fata un órgano. Por eso ven la cirugía como parte de su identidad, así que sí, es muy cercano.

¿Qué implicó para ti ser declarado legalmente cíborg?

En 2004 no me dejaron renovar mi pasaporte, fue una situación muy incómoda porque el gobierno británico decía que la antena no era un órgano sino un aparato electrónico y aquí empezó la lucha. Al final acabaron aceptando la antena como un órgano y la identidad cíborg, el hecho de sentir que eres tecnología: yo no estoy usando tecnología, yo soy tecnología, por eso me siento cíborg.

La antena es parte de mi cuerpo y el hecho de que sea reconocida nos da más libertad para podernos identificar oficialmente como cíborgs y ser aceptados. También implica que si alguien por ejemplo ataca mi antena, no sería calificado como daño a la propiedad sino agresión física, porque la antena es un órgano. Igual que si cualquier otra persona se implanta un nuevo órgano debería ser aceptado así. La palabra cíborg encaja en esta identidad que consiste en incorporar nuevos órganos, en muchos casos, órganos cibernéticos.

A propósito, ¿Alguna vez te han atacado? ¿Te han hackeado?

Sí, yo tengo internet en la cabeza, se me puede hackear físicamente, pero si me molesta mucho, puedo cortar el internet. En todo este tiempo solo ha pasado una vez que alguien me ha hackeado sin permiso y me empezó a enviar colores en la cabeza, pero me gustó, no fue mala experiencia, de haber sido una mala experiencia hubiese cortado el internet y hubiese denunciado. Sin embargo, aún no hay leyes que protejan a las personas cíborg. Hay leyes informáticas que regulan la tecnología, pero no derechos para personas que son tecnología. En un futuro sí que debería haber derechos cíborg.

Eres artista, ¿Cómo es tu proceso para crear arte?

Para mí, la creación de nuevos órganos es precisamente el proceso artístico. La creación de nuevos sentidos y nuevos órganos y de una nueva percepción de la realidad es un arte, pero es un arte que se implanta al cuerpo del artista, entonces el artista el único que experimenta la obra de arte. En mi caso, la antena es la obra de arte, está implantada y soy el único que ha experimentado la obra. Para mí eso es arte cíborg: crear tus órganos, tus sentidos, tu percepción de la realidad y este arte lo puedes usar para expresarte a través de otras ramas artísticas.

En mi caso, por ejemplo, puedo pintar lo que escucho, porque como escucho colores con la antena, puedo pintar música, puedo mirar a las caras de la gente y crear música a través de las vibraciones de los colores que escucho en su cara, por lo tanto, puedo crear retratos sonoros o música a través de colores. Cualquier nuevo sentido te va a permitir expresarte a través de cualquier arte. Creo que eso es lo bonito, que vamos a poder expresarnos a través de nuevos canales, nuevos sentidos y sentimientos y esa es la mejor parte de la unión entre humanos y tecnología: que nos puede permitir sentir cosas nuevas y expresarlo en formas distintas.

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Foto:Thierry Monasse/Getty Images. 

Además de las posibilidades artísticas, ¿Crees que la tecnología brinda otras oportunidades para mejorar nuestra calidad de vida y nuestra relación con el planeta?

Sí, cualquier nuevo sentido puede ayudarnos como especie y ayudar al planeta. Si, por ejemplo, tuviéramos visión nocturna, no solo sería muy práctico para nosotros, sino que sería mucho mejor para el planeta, no gastaríamos tanta energía para crear luz cuando es de noche. Podríamos ver y no molestaríamos a otras especies y no habría contaminación. Si pudiéramos crear un órgano para controlar nuestra temperatura, no usaríamos aire acondicionado o calefacción. Lo vamos a lograr, poco a poco vamos a poder crear todos estos órganos y sentidos para dejar al mundo en paz, porque el objetivo no debería ser cambiar el mundo, sino intentar cambiarnos nosotros para no destrozar al mundo más de lo que lo hemos hecho. Va a ser un cambio social, no solo artístico. 

¿Qué lecciones como especie crees que hemos aprendido con la pandemia?

El virus ha hecho avanzar la sociedad muy rápido, he visto personas que no tenían contacto con la tecnología y se han modernizado. Por ejemplo, mis padres. Nunca había hecho una videoconferencia con ellos en mi vida y ahora han aprendido a hacerlo y están más comunicativos y familiarizados. Ellos son un ejemplo de algo que está pasando con muchísima más gente. Estamos viendo la digitalización de gobiernos, empresas, escuelas, casas, personas y una digitalización del cuerpo. No estamos tan lejos y creo que el virus nos ha hecho ver la importancia de la tecnología para unirnos y comunicarnos. Pero tenemos que prepararnos para el siguiente virus, que puede ser un virus informático, entonces puede que suceda lo contrario a lo que está pasando ahora: de depender de la tecnología, vamos a pasar lo contrario. 

En algún momento de nuestras vidas habrá un virus informático mundial (pasará seguro) y lo que está sucediendo ahora orgánicamente pasará cibernéticamente, y vamos a tener que hacer lo contrario a lo que estamos haciendo ahora. No sé si estaremos preparados o si será peor, porque muchas cosas dependen del Internet: hospitales, el tráfico, puede haber un caos aun mayor con un virus informático que con el virus orgánico que estamos sufriendo ahora. Creo que va bien esta pandemia para prepararnos y pensar en qué pasaría si este virus fuera cibernético, y si los países estamos preparados para eso.

Ahora se habla de que cada vez estamos “pegados” al celular. ¿Crees que es una forma de ser cíborg?

Depende la persona. Hay gente que habla del móvil en primera persona. Por ejemplo, hay gente que dice “mi móvil está sin batería” y otros que dicen “me estoy quedando sin batería”, ya incluye el móvil como parte de su identidad. Entonces de alguna manera sí que son cíborg psicológicamente, pues están unidos a la tecnología de una forma tan profunda que hasta hablan del móvil en primera persona. Hay otros que no, que lo usan como herramienta, pero no la sienten como parte de su vida.

Precisamente la dependencia a la tecnología a veces es mal vista…

Yo no me siento dependiente de la tecnología, yo soy tecnología. Es como decir que somos dependientes de nuestro cuerpo. Todos somos dependientes de absolutamente todo, del oxígeno, de la gravedad, de todo. No hay una diferencia, la dependencia no tiene que ser mala. En mi caso, no me siento negativamente dependiente de nada. Si alguna dependencia te hace daño, pues sí que hay maneras de liberarte de ella.

 

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