Se encuentra usted aquí

10 disfraces recomendados para un Halloween muy colombiano

No se gaste una fortuna comprando disfraces importados, mire que aquí en Colombia los tenemos todos.
Foto: Ilustraciones: Raúl Orozco – @ raeioul
Foto: Ilustraciones: Raúl Orozco – @ raeioul
Por

 Estos son nuestros recomendados.

Selección por: Chucky García – @chuckygarcia // Ilustraciones por: Raúl Orozco – @ raeioul

1. De dosis personal

Compre diez pliegos de papel seda blanco en una papelería, envuélvase de pies a cabeza en ellos y en la parte superior ubique una máquina de humo portátil. Cada vez que usted accione la máquina le hará saber a todos que su disfraz está “carburando” correctamente; y luego hágase acompañar de una persona disfrazada de policía para que le haga ver a los demás que usted es una dosis personal decomisada y que el país está ad portas de ganarle su batalla de medio siglo al narcotráfico.

01-dosis.jpg

2. De Yerry Mina

Para este disfraz necesitará unos zancos, un juego de almohadas, un uniforme del Fútbol Club Barcelona, un asiento, sillón o butaca y cinco personas disfrazadas de comentaristas deportivos. Póngase el uniforme, use los zancos y las almohadas para poder tener la misma altura y corpulencia de Yerry, siéntese en el asiento, sillón y butaca y no se pare de ahí en las siguientes 24 horas ó, aún mejor, hasta el Halloween 2019. Y pídale a los comentaristas que sin ninguna objetividad, visión o concepto griten a los cuatro vientos que usted hará historia y que si no se ha parado de su puesto es porque el técnico lo odia y le tiene tirria.

02-yerry_0.jpg

 

3. De técnico Pékerman

Otro disfraz futbolero que sin duda causará sensación. Lo primero que tiene que hacer es acercarse a un puesto de donación de sangre de la Cruz Roja Colombiana y entregar tanta sangre como le sea posible, o al menos la necesaria para tener esa misma tez pálida y cadavérica de José Néstor. Posteriormente, échese polvo para hornear en la cabeza y pida prestado un traje, pero no de su talla sino unas tres tallas más grande. Hágase acompañar de alguien con bigote, sin escrúpulos y pinta de dirigente de la Federación Colombiana de Fútbol; y párese junto a este en cualquier parque de la ciudad en el que algunos obreros se estén echando su picaíto del almuerzo. Póngase la mano en la barbilla, y listo. 

03-pekerman.jpg

 

4. De colombianos en Mundial de Rusia

Para este disfraz necesitará unos binoculares falsos en los que pueda esconder aguardiente, tres personas de distintas nacionalidades que no hablen español y a las que usted pueda insultar sin que se den cuenta; y una guitarra, un carriel, una moto y una camiseta del Junior tú papá. La guitarra y el carriel son para que cada vez que le pregunten “¿Cuál cree que será el marcador del partido?” usted haga una rima sin mayor gracia pero en la que de amplia muestra de su ingenio malicioso; y la moto y la camiseta son para salir a celebrar en caso de que corra el rumor de que el Junior salió campeón.

04-colombiano-rusia.jpg

 

5. De Nairo Quintana

Búsquese una ruana y una “burra” (no esa que usted se imagina sino una de esas bicicletas tipo turismo que no traen cambios); y pídale a una persona de unos 120 kilos de peso que se monte sobre sus hombros. Súbase en la burra con el gordo encima y comience a pedalear, y pídale al gordo que lo insulte y cuestione su rendimiento por redes sociales cada vez que usted no pueda avanzar más.

05-nairo.jpg

6. De Economía Naranja

Para este disfraz necesitará un overol naranja, diez frascos de mermelada, una docena de lagartos inflables (tipo piscina), cien contratos millonarios impresos en papel reciclado, un vaso con whisky y un CD de tropipop. Póngale play al disco, úntese la mermelada de los frascos por todo el overol, haga un círculo con los lagartos y métase en la mitad del mismo, y mientras baila, láncele los contratos a los hambrientos reptiles de plástico. Retire el CD de la grabadora y úselo como portavasos del vaso con whisky mientras se lo toma en señal de éxito.

06-economia-naranja.jpg

 

7. De influencer

Vaya al nochero o tocador de su mamá, y saque de ahí todas las cremas, lociones y ungüentos que encuentre. Aplíqueselos en forma de mascarilla, y mientras tanto vaya hablando de las virtudes de cada producto. Acto seguido, sin quitarse la mascarilla, escriba en una cartulina un hashtag conmovedor a favor de alguna causa social, preferiblemente en defensa de poblaciones o comunidades que usted nunca ha visitado en su vida. Tómese una selfi y súbala a sus redes.

07-influencer_0.jpg

 

8. De “¡Qué susto, nos vamos a volver como Venezuela!”

Lo primero que tiene que hacer para este disfraz es crear un chat grupal en WhatsApp en el que estén incluidos sus papás, hermanos y familiares más cercanos. Y cada cinco minutos, envíeles mensajes amenazantes en los cuales quede claro que van a perder el saldo de $10.000 pesos que tienen en sus cuentas de ahorro; que van a perder su trabajo como freelancers y que muy posiblemente tendrán que abandonar el país a fin de evitar que les quiten esas propiedades que aún no han comprado pero que pensaban adquirir con la plata de la jubilación, es decir, en unos 60 o 70 años, mal contados.

08-venezuela_0.jpg

 

9. De concejal de la familia

Póngase una bata blanca como de vendedor de paletas o de personal médico que analiza muestras coprológicas; y una corbata ridícula. Cuélguese en el cuello una cruz de palo y un racimo de ajos, y con un megáfono comience a cantar Jesús, verbo no sustantivo de Ricardo Arjona (también se vale Señora de las cuatro décadas). Llene un atomizador con agua y sal –o en su defecto, vinagre–, y a cada persona de pelo largo que vea con una camiseta negra aplíquele el líquido en cuestión apuntándole directamente en los ojos y oídos.

09-concejal.jpg

10. De Centro Democrático

Para este disfraz primero necesita armar un pesebre como si estuviera en Navidad. Llénelo de tantos borregos y burros de plástico como le sea posible, y junto a cada casita de paja ponga una valla miniatura que diga “No quiero vivir como venezolano. El futuro es de todos”. Al pequeño establo donde nacerá el niño llénelo de escoltas en miniatura, y a los tres Reyes Magos póngalos bien lejos, incluso recórteles el presupuesto para que nunca puedan llegar a tiempo. Invite a sus vecinos a que visiten el pesebre el 31 de octubre, y dígales que duélale a quien le duela este es el mejor pesebre que verán en sus vidas.

10-centrodemocratico.jpg