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El oportunismo de los músicos a la hora del Mundial

¿Cuántos artistas o agrupaciones colombianas se subieron al bus del Mundial de Fútbol?
Captura de Youtube
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Desde la fanfarria demoledora de “Goyito” Martínez del Grupo Raíces para acompañar a la Selección Colombia en Italia 90, esa que rezaba con tono impositivo “Vengan todos ya, vengan colombianos, vamos a cantar”, y del emotivo “sí, sí Colombia, sí, sí Caribe”, que nació de la genialidad del maestro Francisco Zumaqué, ya estaba claro que el sabor nos iba a seguir cada vez que estuviéramos acompañando al equipo. Ahora forma parte del ritual para guerrearse la ida al Mundial o a la Copa América.

Por: Carlos Solano // @laresonancia
*TEXTO PUBLICADO EN LA REVISTASHOCK LIMITED IMPRESA DE DICIEMBRE DE 2014

Por supuesto, detrás de esta explosión nacional de emociones hay una fuerte competencia entre los artistas populares por consignar ese himno de batalla: uno no alcanza a imaginar cuántas veces será reproducida esta canción en televisión y en estaciones de radio, así como lo que generan estas jugosas regalías. En esa misma competencia han estado otros como Diomedes Díaz, Jorge Celedón, Cali y el Dandee, por poner apenas unos ejemplos.

¿Oportunismo? Seguro, es que es una lógica de mercado en una industria musical que se forjó así. Pero por lo menos, es una estrategia transparente. Por eso, el fenómeno del Ras Tas Tas tiene el encanto especial de que resultó más auténtico y menos premeditado. Nació del gozo de los futbolistas y no de programadores radiales apegados a lo que les digan las discográficas, y por eso fue la única forma en la que la “salsa choke”, que llevaba ya años entre los jóvenes, logró colarse en las parrillas de los medios masivos. Lo que ocurrió después, por culpa de esa sobreexposición, de seguro agotó el tema y nos aburrió a todos. Un sonsonete más. Capítulo aparte, que una banda de rock se suba a ese mismo bus, resulta sorprendente y hasta confuso.

Lo que hizo Tr3s de Corazón con Dame una alegría les gustó a unos y también espantó a otros, sobre todo porque el sonido de la banda surgió de una esencia punk (aunque siempre ha tenido más los pies en el pop), pero de repente declara que va en la misma dirección en la que va la masa, que vendría siendo lo más antipunk. Es como hablar de rock para toda la familia. No hay que mascarlo tanto, realmente, no hay que ser tan gruñón: Dame una alegría no resulta muy diferente de los videos extremadamente graciosos de The Offspring o de Foo Fighters. ¿Por qué ellos sí pudieron ser graciosos y nuestras bandas no?