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La problemática admiración de la policía gringa hacia 'The Punisher'

“Castle no ve en tonos de gris, a diferencia del sistema de justicia americano que suele impedir que las víctimas de crímenes tengan la justicia que merece
The Punisher
The Punisher
Por
Julián Ramírez

Frank “The Punisher” Castle no es como la mayoría de héroes de Marvel Comics. Él no tiene poderes, no suele enfrentar amenazas cósmicas ni usa armas dignas de un dios. Frank es un hombre ‘común y corriente’. Un ser humano que no pudo soportar más las injusticias que lo rodeaban y decidió solucionar el problema con sus propias manos... y pistolas, escopetas, rifles, ametralladoras y lanzagranadas.

Y por alguna razón, se convirtió en un modelo a seguir para muchos policías en Estados Unidos.

Por: Julián Ramírez // @Sir_Laguna

Bajo circunstancias normales, que los oficiales de la ley y el orden admiren a un superhéroe de la ficción sería algo bueno. Personajes como Superman, Capitán América y Mujer Maravilla suelen ser grandiosos ejemplos de abnegado heroísmo. Sin embargo, lo que hace diferente a The Punisher de estos personajes y las circunstancias que han llevado a las protestas en Estados Unidos contra sus propias fuerzas policiales hacen que esto sea un problema.

Frank Castle apareció por primera vez a mediados de los años setenta en los cómics de Spider-Man. En ese entonces, era más un villano que un héroe. Este ex-marine decidió hacer justicia por su propia cuenta cuando un mafioso ordenó la muerte de su mujer e hijos para evitar que sirvieran como testigos de un crimen. Desde entonces, Punisher es un vigilante dedicado a acabar con todos los malhechores que la justicia no alcanza.

No es casualidad que este personaje alcanzara su mayor nivel de popularidad en Estados Unidos durante la segunda mitad de los años ochenta, en la era Reagan. Este fue un periodo en el que ese país fortaleció su guerra contra el crimen y las drogas enfocándose en elementos punitivos en lugar de reformativos. Millones de personas, especialmente de color, terminaron inundando las cárceles, pagando penas consideradas demasiado fuertes para los delitos cometido. El personaje pasó a representar esta actitud de dureza extrema contra el crimen.

El elemento más icónico de este personaje es la particular imagen de un cráneo de decora su vestuario. Es común verla en forma de calcomanías o graffiti adornando paredes o automóviles. También lo vemos en anillos, collares y es un tatuaje bastante popular. Desde hace un par de décadas, también se convirtió en una decoración común en los uniformes y vehículos de fuerzas policiales y militares.

En un artículo publicado a finales de 2017, muy cerca del estreno de la primera temporada de la serie The Punisher en Netflix, la publicación Vulture entrevistó a varios policías y miembros del ejército estadounidense para que hablaran de su amor al personaje. “No te preocupes por las reglas. Encuentra a los malos. Mata a los malos. Protege al inocente. El sueño de un verdadero guerrero”, dice uno de ellos. Otro agrega: “Castle no ve en tonos de gris, a diferencia del sistema de justicia americano que suele impedir que las víctimas de crímenes tengan la justicia que merecen”.

¿Ven el problema? Punisher es juez, jurado y ejecutor. Para él no existe el llamado ‘debido proceso’. Hasta los demás superhéroes de Marvel lo critican y tratan de evitar trabajar con él. Algunos incluso lo consideran un villano. Que las fuerzas policiales vean en esto algo positivo es profundamente problemático y un claro indicador de los problemas que tiene ese país, donde muchos agentes prefieren disparar antes que hablar, especialmente porque consideran que el color de piel de un sospechoso es razón suficiente para creer que cometió un crimen.

Uno de los más conocidos fanáticos del personaje es el fallecido Chris Kyle. Él fue un marine durante la ‘guerra contra el terrorismo’ en Iraq y fue parte de una unidad autodenominada ‘The Punishers’. Esto se reflejó en la película El Francotirador, de Clint Eastwood, la cual cuenta su historia. Allí vemos la icónica calavera adornando su equipo y a uno de sus compañeros leyendo los cómics. Cabe anotar que este filme fue criticado por su visión racista de Iraq y por la forma en que reflejó de forma ‘positiva’ este conflicto.

Recientemente, hemos visto esta calavera adornando el equipo y uniformes de las fuerzas policiales en ciudades como Nueva York y Detroit mientras estas atacan a quienes protestan, irónicamente, contra el abuso policial.

Gerry Conway, uno de los creadores de The Punisher y del símbolo que lo caracteriza, ha sido bastante crítico con el uso de la imagen por parte de policías y militares. Incluso se ha unido a las voces que claman que Disney y Marvel deberían hacer algo para impedir que presenten este icono de esa manera. Sin embargo, algunos argumentan que no hay mucho que Disney pueda hacer al respecto.

Y no es como si los responsables del personaje no supieran que esto está ocurriendo. En un panel de Comic-con, el actor Jon Bernthal habló sobre lo admirado que es el personaje que interpreta para los policías de su país y los mismos autores de los cómics han escrito sobre esto. En The Punisher #13 —escrito por Matthew Rosenberg, ilustrado por Szymon Kudranski y publicado a mediados de 2019— se incluyó una escena en que el personaje rechaza de forma directa y tajante a un grupo de policías que dicen admirarlo.

En esta página, Frank arranca una calcomanía con su logo de una patrulla de policía y dice:

“No somos lo mismo. Ustedes tomaron un juramento para defender la ley. Ustedes deben ayudar a las personas. Yo dejé eso atrás hace mucho tiempo. Ustedes no hacen lo mismo que yo. Nadie más lo hace.¿Quieren un modelo a seguir? Su nombre es el Capitán América. Él estará feliz de recibirlos”.

Más claro no se puede. Incluso con su retorcida visión de la justicia, Castle tiene claro que el rol de la policía no es matar criminales. Es triste que en el mundo real, especialmente en (pero no limitado a) Estados Unidos, son muchos los que ingresan a las fuerzas policiales buscando convertirse en ‘héroes que pueden tomar vidas siguiendo sus instintos’ y sin pagar consecuencias por ello. Este es el resultado de una cultura que fetichiza las armas de fuego, valora la propiedad privada por encima de las vidas humanas y ve a ciertos tipos de personas como criminales innatos.

Esta no será la primera ni la última vez que un grupo adopta a un personaje de ficción como modelo a seguir sin entender lo que representa. Recuerda a la forma en que muchos admiran a Tyler Durden, el personaje de Brad Pitt en el Club de la Pelea, sin darse cuenta que este es una crítica a algunos de los aspectos más tóxicos de la masculinidad moderna. También hay que tomar en cuenta que The Punisher ha cambiado mucho a lo largo de los años. Sus más recientes encarnaciones en los cómics han mostrado cómo Frank Castle enfoca su furia hacia políticos, empresarios y militares corruptos. Si la policía quiere seguir admirando a este personaje, tal vez debería mirar sus nuevas aventuras y darse cuenta que los verdaderos enemigos de la sociedad no están protestando en las calles, sino haciéndose ricos a costa del sufrimiento de todos los que están por debajo de ellos en la torre del capitalismo.