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El verdadero peligro de tomarse un año sabático

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Próxima Parada

En nuestras columnas de opinión y tendencias ya tenemos espacio para los sonidos de la casa, el fútbol, la moda, el sexo, cine, televisión, humor gráfico y seguimos creciendo. Hoy les presentamos a una peculiar bloguera viajera, que decidió tomarse un año sabático para explorar el mundo y encontrarse consigo misma, sus sueños y anhelos. El resultado lo plasma en su blog personal y a partir de hoy en nuestras páginas 

Por Laila Abu Shihab - @laiabu 

- ¿No te parece peligroso no tener finca raíz? 
- ¿Peligroso? Peligroso me parece deberle un montón de plata a un banco, tal vez para siempre, y como dices tú, sentir que me mantengo "al límite de la vida", asfixiada, que no hay respiro. 

* * * 


Un viejo amigo, con el que no hablaba hace años, reapareció hace poco.

- ¿Dónde estás viviendo?, me preguntó.

- Ahora mismo, en ninguna parte, le dije. Y luego le expliqué en lo que ando. Viajando por Europa con mis ahorros. Viajando, solamente. Gastando lo que tengo en eso, en recorrer una parte importante del mundo. Llenándome de ideas, de vida. Me estoy regalando un año sabático. 

- ¡Wow! ¡Increíble! Te envidio de verdad. Quisiera hacerlo. ¿Cómo lo logras, de dónde sacas los recursos? 

- Pues si has trabajado por varios años y nada te ata en este momento, si tienes ahorros, puedes hacerlo. Y ese es precisamente tu caso. No estás casado, no tienes hijos, llevas toda la vida trabajando sin parar y ahorrando. Déjame decirte que la tienes más fácil que muchos. Es sólo tomar la decisión, lanzarse, y listo. 

Luego vinieron otras preguntas cargadas de miedos, inseguridades, prejuicios y convenciones sociales que no tienen por qué ser buenas ni hacer felices a todo el mundo. A muchos puede que sí, es cierto, pero no a todos. 

Mi amigo está ya casi en los 50. O los cumplió hace poco, no estoy segura. Tiene un montón de diplomas de un montón de cosas, maestrías, doctorado, diplomados y etcétera. No digo que eso esté mal, al contrario, me parece una maravilla y yo misma ahora estoy esperando respuesta de una beca para hacer una maestría soñada en un país que me encanta. Pero la vida no se puede reducir sólo a eso, a estudiar y llenarse de cartones pero vivir frustrado, dedicado a algo que no nos hace felices, que no nos llena. 

Espero que mi amigo me vuelva a hablar después de leer esto (aunque él sabe de mi honestidad sin excepciones y ya de otras maneras le he dicho lo que pienso al respecto), pero es que se la pasa quejándose porque vive ahorcado, porque nunca ha podido realmente trabajar y vivir de lo que le apasiona, porque tiene deudas, porque está solo, porque la vida se le está yendo como sin que se dé cuenta. 

- Mira, le dije. Si hay alguien que tiene todo para lanzarse a vivir una aventura como esta eres tú. Tienes cesantías, ahorros, casa, carro, no tienes responsabilidades ahora con hijos o familia. Ojalá otros lo tuvieran así en bandejita, tan fácil. Además, ya no eres precisamente un joven de 25. ¿No te parece que va siendo hora de arriesgarse? ¿No te parece que ya es el momento?

 - ¿Y después? 

- Después, ya veremos. 

- Pero es que hay que pensar en el futuro. 

- Pues la vida va a pasar delante tuyo mientras piensas en el futuro, pero te niegas a disfrutar del presente. Tú, que eres de los privilegiados que sí puede. Vende tu casa, igual le debes la mitad al banco, y con el resto pagas las otras deudas que dices que tienes. Vende tu carro o si quieres quédate con él para cuando regreses. Con lo que tengas, y si es necesario con tus ahorros o tus cesantías, vete. Vuela. Vete. 

- ¿Y no te parece peligroso no tener finca raíz? 

- ¿Peligroso? Peligroso me parece tener que deberle un montón de plata a un banco, tal vez para siempre, y como dices tú, sentir que me mantengo "al límite de la vida", asfixiada, que no hay respiro. Puedes incluso hacer un viaje así de largo y sabroso con menos plata que la que yo he invertido, más barato y más hippy, y eso que yo no tenía casa para vender, o sea que mis ahorros eran mucho más reducidos que los tuyos. 

- ¿Pero no has visto a los viejitos a los que les toca dormir en la calle? Me da mucho miedo eso. 

- ¿Y quién dice que después del viaje o de unos años vas a vivir en la calle? ¿Quién dice que yo no podré conseguir un trabajo después de esta locura deliciosa? 

- ¿No has visto cómo están de difíciles las cosas ahora? 

-    Bueno, en gran medida se han puesto así de duras, aunque no solamente, obvio, porque nos hemos dejado meter en la cabeza que el éxito y la felicidad están en tener casa, carro y etcétera. Yo conozco muchas personas talentosísimas, de 50, 60 o 70 años, que han vivido muy cómodamente pagando un alquiler, han hecho lo que han querido y andan muy contentas por la vida. Sin frustraciones. Tienen trabajo, no se están muriendo de hambre. ¿Por qué habrías tú de quedarte en la calle? 

-    mmm... no sé.

-    ¿Acaso quién dice que es un deber de los seres humanos ser dueños de una casa? ¿En dónde está escrito que la realización personal está dada por comprar un apartamento? ¿Peligroso? Peligroso me parece no hacer todo lo posible por cumplir los sueños, ¡joder!, al menos algunos de ellos. Me acabas de decir que darías lo que fuera por dedicarte a viajar un buen tiempo, por recorrer el mundo. Tu sueño no es ser dueño de un apartamento diminuto en Bogotá y pagarle a un banco cuatro veces más de lo que vale. Los que tienen ese sueño y lo están realizando, qué alegría por ellos. Pero tu sueño es otro. Tus sueños son distintos, ¿cierto?

No he vuelto a hablar con mi amigo. Él sabe del cariño que le tengo y por eso le digo lo que le digo. Ahora que lo pienso, no sólo me parece peligroso no perseguir lo que quiero, me parece triste. Muchísimo. 

¿Quién es Laila Abu Shihab?

* Periodista, politóloga y viajera colombiana ahora en Europa, mañana, no se sabe. Su #BlogViajero se llama Puntos de Quiebre y lo encuentra haciendo click en www.puntosdequiebre.tumblr.com  

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