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En el camerino de Muse con Dominic Howard

Por
Redacción Shock

Su más reciente álbum ‘Drones’ es un documento político. "Tu culo me pertenece, Te voy a convertir, te voy a romper, te voy a convertir en un puto psicópata”, dice Bellamy en ‘Psycho’, como parte de un grito desesperado sobre cómo las máquinas toman las decisiones que antes era responsabilidad de los humanos. Una visión del mundo apocalíptico con el que crecimos muchos gracias a películas como Terminator y que hoy ya no parece solo ciencia ficción.

Por: Luis Fernando Mayolo @mayolito // Fotos: Daniel Álvarez // con la colaboración de Kelly Quintero,

Por eso asistir a uno de sus conciertos no es una experiencia liviana y mucho menos tibia. Escucharlos es como estar en un oasis dentro de la industria, en el que los solos vuelven a ser protagonistas, la voz de Bellamy parece siempre estar al límite vocal y de la desesperanza mientras las letras transforman nuestra conciencia. Nadie vuelve a ser el mismo.

Con este panorama en la cabeza estuvimos hace pocos días tocando las puertas del camerino de la banda previo a espectáculo en Bogotá, para promocionar justamente dicho álbum. Dominic Howard tenía puesto el overol de trabajo dispuesto a dedicarnos 10 sagrados minutos. Christopher Wolstenholme estaba en la habitación de al lado y de Bellamy no se sabía nada.

Tiempo suficiente para hablar del espíritu de la banda, el regreso a los orígenes y ese inmenso fragmento de tiempo que quedó luego de más de siete años de ausencia de nuestro país.

Muse ha sido una banda que nunca le ha temido a experimentar. El resultado se puede ver en siete álbumes. ¿Cuál es el siguiente paso?

Justo ahora no lo sé exactamente, pero definitivamente será un giro en una dirección distinta a la que tenemos hoy. Para este álbum elegimos conscientemente hacer un rock un poco más pesado, de sonido orgánico. Pienso que para el próximo elegiremos algo totalmente diferente.

A través de los años hemos experimentado diferentes estilos, desde electrónica, pasando por un estilo más orquestal, hasta rock. Guitarras pesadas, bajo y batería, y cosas como esas. Siento que no se trata de concentrarse en hacer un álbum, sino en siempre realizar un cambio completo, no solo pensando en una canción. Pero la verdad todavía no lo sé.

La música comercial en general parece haberse olvidado de los riffs legendarios, por eso es grato escuchar propuestas como la de ustedes en las que cada instrumento tiene protagonismo y todavía se pueden escuchar solos de guitarra, mientras la voz se encuentra en un falsete eterno y el bajo y la batería trascienden el simple acompañamiento. ¿Por qué Muse no ha desistido de ello?

Creo que hay música buena y mala en todos lados. En el mundo de la música pop hay cosas realmente buenas, pero también hay cosas desastrosas, de hecho hay mucha música pop de mierda que al parecer es muy exitosa, y al mismo tiempo existe mucha música pop muy buena con espíritu (soul and feeling); sin embargo ha sufrido cambios y cada vez es menos orgánica, haciéndose más básica a través de tecnología. Así que la gente que en realidad toca bien los instrumentos es cada vez más escasa, así que se encuentran menos guitarras y sonidos orgánicos, particularmente en baterías; lo que no está mal, porque está bien usar algunas fórmulas en la música pero dependiendo de cuánto espíritu hay en ella. Al hablar de hacer algo distinto no me refiero a que entonces nos aferraremos a tomar riesgos musicales por el resto de nuestras vidas, porque tampoco es necesariamente lo que la gente escucha.

El rock en la historia siempre ha sido un género contestatario. Podríamos decir que Muse también lo considera, por eso Drones tiene una posición clara sobre hacia dónde va la sociedad, la tecnología y otros dilemas.

Eso sucede de forma natural, porque uno se inspira con lo que sucede alrededor. Cuando se escriben las letras influye lo que pasa bien sea en la sociedad, alrededor del mundo, o en la vida privada, al igual que con las relaciones personales. Todas estas cosas determinan cómo nos sentimos y te cambian de alguna manera. El rock siempre ha sido rebelde, Drones es un ejemplo. A través de él expresamos ese tipo de frustración con respecto al mundo y a veces esa frustración se expresa de forma pesada, pero eso no significa que no se pueda hacer en diferentes tipos de música. Lo interesante es que todavía se quiere retratar lo que pasa en el mundo. Creo que la música y sus letras siempre han estado alrededor de estos temas, una expresión de la observación de la humanidad lidiando con diferentes problemas en el mundo, conflictos con la tecnología y lo que interviene en nuestras vidas, un pensamiento sobre hacía dónde iremos.

Muse regresa a Colombia luego de más de siete años de su último concierto. ¿Cuál ha sido el cambio más importante de la banda en todos estos años?

Hemos cambiado drásticamente en tantos sentidos. Es un poco complicado nombrarlos uno a uno. Ha habido picos altos muy altos y bajos fuertes también, y nuevamente altos. Hemos viajado, pero el sentimiento después de este tiempo es muy bueno, por eso aún estamos aquí y aún disfrutamos lo que hacemos, y nos gusta nuestra compañía, nos la llevamos bien, y pensamos en el futuro, lo que resulta genial. No estamos cansados de esto ni sintiendo que ya no irá más, porque de todos modos 7 años es un periodo largo, pero aún nos emociona estar aquí, sobre el escenario y actuando frente a los fanáticos de Colombia. No sé, tantas cosas han cambiado, por ejemplo el grupo lo ha hecho de una forma impresionante sobre el escenario, la forma en que tocamos, el tipo de espectáculo que hemos ofrecido durante estos siete años ha alcanzado un nivel totalmente diferente al que alguna vez pensamos tener en ese momento. No sé, simplemente hemos vivido muy buenos momentos y otros no tanto, y eso es la vida, subir y bajar todo el tiempo; le pasa a la gente y a nosotros también.

En varias entrevistas ustedes han dicho que en su último disco volvieron a sus orígenes. ¿Esto respondió a qué necesidad?

Sí, creo que mentalmente lo hicimos, regresamos a como solíamos hacer música. El proceso para realizar este álbum fue similar al que hacíamos hace años: muy simple, básico, haciéndolo juntos en un ambiente sencillo, básicamente en un sótano, tocando (jamming), haciendo música juntos, como en nuestros inicios. Así empezamos, por lo menos hasta Black Holes and Revelations, que con The Resistance y The 2nd law fueron ya de estudio, en donde escuchas las canciones una y otra vez y expones algunas ideas.

¿Y no le gusta producirlo de esta manera?

Es una forma de hacerlo, pero en esta oportunidad fue más como tocar juntos, en vivo, y de alguna forma sucedió naturalmente, en un sótano de Londres, y fue algo refrescante y nos recordó de alguna manera esos momentos pasados cuando simplemente la pasábamos bien tocando juntos. Entonces sí, es un regreso a una antigua forma de trabajar juntos. Estamos disfrutando este tipo de música orgánica y pesada que estamos haciendo. Durante años hemos querido capturar ese sentimiento de la música que hacemos en vivo, su energía, como se siente, lo que es algo difícil de retratar en estudio. Lo intentamos en The Resistance y fallamos, así que intentamos lograrlo de un modo distinto, y creo que en este álbum nos acercamos más a lo que deseamos capturar cuando tocamos juntos, que es en últimas lo que sucede sobre el escenario, creo que realmente captura esa energía. Por eso este álbum se siente de algún modo como un retorno a como solíamos tocar. 

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