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Lo mejor y lo peor de Rock al Parque: @Elroleins

Por
Redacción Shock

Por: Antonio Alarcón @Elroleins

Recordar Rock al Parque es reconstruir, no los 20 años porque aún era un cagón como para que mis papás me permitieran ir cuando el festival nació, pero sí al menos más de diez años de alegrías, tristezas y muchos sueños cumplidos traducidos en presentaciones impecables de cientos de bandas que han pasado por una, dos y tres tarimas dispuestas para ellas. Así mismo, recordarlo es volver a traer a la mesa cientos de lecciones con las que año a año ha llegado un festival criticado y querido por tantos. Porque sí, somos muchos y al final, todos estamos ahí viéndolo madurar. Asistiendo y no. En este momento todo cuenta y todo vale pues permanece en pie luego de veinte años de mucho esfuerzo.
 
¡En mayúsculas ROCK AL PARQUE!
 
Si bien puede haber infinidad de historias relacionadas a los buenos y los malos shows, o los momentos memorables que haya vivido en el festival, esta tarea es al menos pegarle al mejor show, el peor y el momento de mayor memorabilidad para mí.
 
Tarea dura pero ahí va.
 
EL MEJOR
En 2006, con un Simón Bolívar apiñado de gente que hasta colgando de las puertas estaba intentando ver el escenario -al menos en miniatura- el señor Manu Chao y su Radio Bemba levantaron el polvo del lugar poniendo a saltar a todos y cada uno de los presentes con hitazos que hasta mi madre estaba coreando en la sala de su casa viendo la transmisión por televisión. Poco más de hora y media de show en la que no hubo más que dejarse contaminar por la energía de la banda y soltarse al baile; al pogo. Un espectáculo que nos llevó por un recorrido lírico que narraba historias de la vida, de la mala vida; de clandestinos, desaparecidos, el rey del bongo o un señor matanza al que la banda presentó recorriendo, años atrás, las calles de Bogotá. Esa Bogotá que envió en representación suya a más de cien mil embajadores para que corearan junto a ellos tan poderosas canciones.
 
EL PEOR
Más que referir un show específico que me haya parecido malo, partiendo de algo y es que he confiado en la curaduría del festival -en la mayoría de los casos- y he visto romperse el culo a cada una de las personas que se ha subido a esos escenarios para dejarle lo mejor que tienen a quienes los vieron, sí puedo hablar de shows que fueron empañados por el mal comportamiento de algunos. Fue tristísimo ver en 2006 que Pornomotora tuvo que detener su concierto y perder minutos claves de show por una pelea descomunal que se dio entre un par de parches. Igual de triste fue haber visto el peleón que se armó luego de que se cancelara la jornada a consecuencia de la granizada en 2007. Y aún peor fue haber visto el escenario principal del parque casi totalmente vacío, como nunca lo había estado, horas previas al cierre en la pasada edición del festival. Espero de corazón que este año no queden registros de ese tipo en la memoria de ninguno y la fiesta se viva como lo merece.
 
UN MOMENTO MEMORABLE
El más jodido. Memorable fue La Pestilencia en 2009; Apocalyptica en 2005; Austin TV, Velandia y La Tigra, Bloc Party, Doctor Krapula y Black Rebel Motorcycle Club en 2008; Manu Chao, Koyi K Utho y Fear Factory en 2006; Draco, Café Tacvba, Morfonia, Molotov, Injury, Odio a Botero y Los Auténticos Decadentes en 2004; Mutemath en 2010; Systema Solar, The Dillinger Scape Plan y HeadCrusher en 2012. ChocQuibTown y Bomba Estéreo en 2011… pucha. Memorable todo. No obstante, sí hay un momento bien significativo y fue el reencuentro de Ultrageno en 2007. Fue haber hecho parte del ejercito de la razafuria que se reunió para ver la fuerza de una banda insignia tanto para el festival como también para la ciudad y el país. Ese concierto fue en particular un momento que me recordó el por qué mucho tiempo atrás había optado por pararme de la cama, ponerme unos tenis bien cómodos, una chaqueta abrigada e ir, y seguir yendo, al parque; a Rock al Parque.