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El mito de los computadores y la música de afuera

Por
Redacción Shock

En 1995 estaba muy chiquita, pero recuerdo que era la época en la que llegaron los primeros computadores a mi colegio en San Vicente de Buenaventura. Era un hito. Había un cuarto cerrado y refrigerado, como un bunker, para cuidarlos del calor. Había muy poquitos para todo el colegio. En mi primer acercamiento me enseñaron cómo se prendía, cómo se conectaba a un regulador, teniendo en cuenta que en el Pacífico había que tener cuidado con la energía. No había Internet aún. Los profesores nos hacían tener muchas precauciones cuando los usábamos, nos hacían lavar las manos antes de tocarlos. Durante más de un año el cuarto de computación, como le decían, fue un mito.

Años más tarde mi primer intento con Internet fue a través de Latinmail. Recuerdo que fue con una amiga que tenía su propio computador, y ella era la que me explicaba cómo abrirlo y cómo usarlo. En ese momento ya vivía en Cali, y también usaba internet para bajar canciones y buscar sus letras. Aunque, la verdad, el único que sabía descargar era Slow y a él le decía cuál era la canción que oía en alguna parte y él me la conseguía por Kazaa. También eran los días en los que hicimos nuestras primeras pistas en computador con la versión demo de un programa que tenía tiempo de caducidad y eso nos exigía hacer todo antes que se cerrara. No se podía volver a abrir lo que habíamos hecho entonces lo que quedaba, quedaba.

“Tenía un profesor de ciencias, Aníbal Caicedo, que era el profesor “chévere” del colegio. No era tan joven pero le gustaba el rap y nos ponía cosas como Snoop Dogg, Dr. Dre y música del Pacífico en el recreo.”

Volviendo a 1995, en la música, estaba formándose el boom de The Fugees, la banda conformada por Lauryn Hill, Wyclef Jean y Pras Michael, que en esa época era de lo que más sonaba en Buenaventura. En las festividades del colegio y en los torneos anuales yo jugaba voleibol, y de las cosas que más disfrutaba era coger instrumentos como bombo y marimba para armar las barras de los equipos.

Tenía un profesor de ciencias, Aníbal Caicedo, que era el profesor “chévere” del colegio. No era tan joven pero le gustaba el rap y nos ponía cosas como Snoop Dogg, Dr. Dre y música del Pacífico en el recreo. Todo esto lo oíamos en el patio del colegio, a través del sonido por el que amplificaban las misas o daban información general. Nuestro profesor ponía música y así uno bailaba o jugaba, pero con canciones de fondo. Sobre todo mucho rap. Lo que más me movía era la música y en esa época salió un disco que recopilaba los nominados a los Grammy, dentro del que estaba el tema de moda, “Gangsta’s Paradise” de Coolio. Era la época en la que todo el mundo usaba pantalones anchos que en los bolsillos traseros decían “48 Horas”, y en la que también estaban de moda para hombres y mujeres las botas Timberland o los tenis Jordan.

Yo tenía familia en Panamá y amistades en Estados Unidos, entonces pasaba mucho que nos mandaban VHS con lo que estaba pasando y sonando en MTV Jam, y así vimos a Boyz II Men, la música del West Coast que era más rápida, Michael Jackson y cosas que fusionaban góspel, rock, rap y r&b. Recuerdo mucho a “Café con aroma de mujer”, que era la novela que mi mamá veía mucho y que a mí me gustaba porque había historias de diferentes partes del país. Veíamos en el mismo programa al Eje Cafetero, a Bogotá y a San Andrés.

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