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Hablamos con Zona Ganjah de cómo quitar el estigma sobre la marihuana

José Gahona, fundador de Zona Ganjah, vino a Colombia al festival Jamming Summer. Antes de eso, nos habló de cómo erradicar el estigma por la planta.
iStock // Getty Images
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Por
Redacción Shock

Zona Ganjah es una de las agrupaciones de reggae con más convocatoria en Latinoamérica. Fue formada en 2003 por José Gahona y hoy por hoy es una de las bandas de este lado del continente con más recorrido y vigencia de esa segunda generación, inspirada por Los Cafres o Gondwana, que creció al mismo tiempo que Internet, repartiendo discos para descarga gratuita. 

Con seis discos como carta de presentación, y después de coronar varios de los escenarios más importantes para el género en el continente, Zona Ganjah vuelve a Colombia, a un Jamming, pero esta vez en su versión soleada, el Jamming Summer Fest. 

Hablamos con José Gahona, que por estos días está construyendo el nuevo disco con la banda, antes de su paso por Colombia 

¿Cuál es el momento del reggae latinoamericano? 

Yo creo que estamos en un buen momento del reggae porque hay bandas consagradas que están disfrutando de esa posición. Una posición que se ve reflejada en festivales grandes. A nivel latinoamericano el reggae está posicionado gracias a esas bandas, pero también noto que no hay un recambio de bandas. Nosotros llevamos unos 15 años, pero hay bandas que tienen más de 25 como Los Cafres o Gondwana que todavía se mantienen.

Después de que se posicionaron Los Cafres aparecieron muchos nuevos artistas como Zona Ganjah, pero en este tiempo no noto que estén apareciendo artistas nuevos que vayan a posicionarse. Me gustaría que pasara, por eso trabajo en esto como productor. Hubo como un delay que hizo que faltaran bandas nuevas que se posicionen rápidamente. No sé si fue que nosotros aprovechamos bien el momento en el que salió internet, pero tal vez ahora hubo otro cambio que hizo que se volcara todo a las plataformas digitales. Y capaz que hay muchas bandas nuevas pero el ambiente es más exigente.

¿Y en qué está la música hoy? ¿Cree que está acabándose la música que intenta ponerle mensaje a las letras?

Está pasando. Hay géneros que, como decimos en Argentina, “se van al pasto”, que es ya cuando es muy bajo. Yo he escuchado música de la radio pública con letras demasiado bajas, demasiado obscenas. Muy explicitas también. En un tiempo quizá era una cosa de doble sentido, pero hoy está tan explícito que si un niño lo escucha, está en un vocabulario tan claro que va a entender qué se está diciendo. Pero por otro lado, también soy realista y creo que la música que surge es el reflejo de nuestra sociedad. Hay que hacer cambios, primero empezar con uno mismo y quizá la música vaya a cambiar de esa manera, porque fíjate que la música surge cada vez que hay movimientos sociales grandes.  Cuando hubo el movimiento hippie surgió mucha música que hablaba de paz y amor, tuvo mucho peso en el reggae y en otras letras bastante tranquilas.

Con internet también pasa que puede que se degenere todo con esto del peligro de mal informarte y hace que el contenido de la música termine en cualquier cosa. Me parece una lástima, porque la música es muy poderosa y si la usas mal puede llegar a tener consecuencias muy negativas en la sociedad, por eso los artistas que hacemos reggae hacemos un aporte a la sociedad. No solamente es música, sino que es entregar un mensaje que enriquece a la persona y no la perturba.

En Colombia la política antidroga se está endureciendo y ahora que hablamos de las letras de las canciones, ¿cómo explicar en un entorno tan conservador que haya música con letras que hagan referencias recurrentes al uso de la marihuana? 

El tema se divide en dos partes. Estarían haciéndolo al revés intentando lograr un cambio con mano dura. Pasó con el hip hop. Cuando el rap surge en Estados Unidos las letras eran muy duras, porque hablaban de drogas, de armas, de violencia. El gobierno en ese entonces también pensó que el rap estaba generando esa situación, pero en realidad estaban contando lo que pasaba en la sociedad. Si los gobiernos quieren hacer un cambio creo que deberían educar a la sociedad y la sociedad manifestaría otros tipos de música.

El tema de la marihuana es muy relativo. En muchos lugares es legal. Depende del lugar desde donde se vea. Entiendo que en Colombia tienen una situación delicada por la historia de narcotráfico y seguramente está muy estigmatizada. Pero si miras un poco más allá, en otros países como Uruguay, donde ya es legal, están más que demostrados los beneficios medicinales de la marihuana. Verle el lado negativo me parece anticuado. Ya hemos avanzado mucho en ese aspecto.

En Argentina, por ejemplo, también se legalizó la investigación científica y gracias a eso se han dado cuenta de los tremendos beneficios que tiene la marihuana, siendo una medicina que es prácticamente la medicina más efectiva y casi la única que no tiene efectos secundarios en enfermedades de niños como la epilepsia o el autismo. En cambio, los medicamentos farmacéuticos generan efectos secundarios y realmente no curan.

Las madres se han dado cuenta de cómo sus hijos sanan y vuelven a estar presentes y un poco más normales gracias a la marihuana. Ya hay pruebas demasiado explicitas y empíricas que demuestran el beneficio real de la marihuana. La forma de verla es muy relativa y entiendo que dentro de Colombia sea más delicado por la lamentable historia del narcotráfico, pero entonces meten a la marihuana en el mismo saco de las demás drogas y queda estigmatizada por cosas que no tienen nada que ver. Aunque, de hecho, para combatir el narcotráfico no hay que empezar por hacer cosas como prohibirle a los artistas que hablen de la marihuana, sino al contrario: educar acerca de la marihuana y quizá hasta legalizarla para que la gente tenga un consumo sano y natural y no estén recurriendo al narcotráfico.  Es la manera más obvia e incluso está demostrado que en los países de Europa y en todo el resto de los países donde ya es legal. En ese sentido me parece que estarían bastante confundidos. Sobre todo si la música no pudiera hablar de marihuana, porque por ejemplo en el caso de Zona Ganjah, si se adentran un poquito más, se pueden dar cuenta que las letras van mucho más allá de la marihuana.

¿Cuál es la forma de empezar a hablar del consumo? 

Todo empieza por la educación. Yo la manera que tuve de educar a mis padres y que se dieran cuenta que realmente no estaba drogándome fue buscándolos y mostrandoles información. En ese tiempo, cuando era más chico, Internet no era tan accesible como ahora. Yo tenía un libro que se llama La marihuana medicinal. Era un libro gigante donde salían todos los estudios científicos que se habían hecho con la marihuana. Hoy es mucho más fácil porque abres YouTube y pones: “marihuana, epilepsia, niño” y te salen videos de niños teniendo convulsiones que, segundos después de darle un extracto de marihuana, las convulsiones paran. Ahí tú ves un dato que no puedes negar.

Por más miedo o complejo que tengas sobre la marihuana, si ves ese tipo de información empiezas a entender. Eso es educar. Hoy en día es muy facil porque tenemos acceso a toda la información científica que hay, pruebas explicitas y archivos científicos que pueden echar abajo todos los estigmas que tienen.

¿Cómo fue el momento en el que lo habló con sus padres?

Yo tenía alrededor de 15 años. Entre los 15 y los 18 fue mi periodo de lucha con mis padres, que creían que yo me estaba haciendo daño, pero creo que en el momento en el que realmente ellos entendieron, más allá de los libros y la información, fue en el momento en el que ellos me vieron fumar. Se terminaron de dar cuenta de que no era lo que se imaginaban, porque ellos pensaban que si yo fumaba me iba a volver loco, iba a ser irresponsable con mi propio cuerpo, iba a perder la conciencia, pero me vieron fumar y vieron que yo tomaba un estado de conciencia alterado positivo, no negativo. Me ponía más conciente de mi mismo, más positivo, menos nervioso. Tenía todos los beneficios de cualquier persona que usa la marihuana en un estado sano. Porque también hay casos particulares en los que la marihuana también puede ser dañina, como lo puede ser una naranja para alguien que tiene una ulcera.

¿Y cree que el público está preparado para empezar a hablar del uso de la marihuana de una forma más informada?

Es muy relativo. En la forma de recibir el mensaje hay una gran responsabilidad de cada uno. No se puede hacerle toda la tarea a quien consume. En mi música puedes encontrar canciones en donde te hablo de la marihuana como marihuana, de que tengo ganas de fumar. Y se puede tomar como algo bastante superficial, pero eso también es parte de la libertad de expresión. 

Así como si quisiera hacer una canción sobre comer una naranja, las hago sobre marihuana porque es algo que me prohíben y es parte de mi libertad. Si bien eso tiene un trasfondo que no es medicinal, tiene un trasfondo acerca de la libertad de expresión y de mi libertad como persona para conectarme con las plantas, que es un derecho innato que deberíamos tener todos: explorar la conciencia. No solamente es lo medicinal físico. Hay un trasfondo de descubrimiento espiritual y de conciencia que te desarrolla la marihuana.

La misma canción puede ser escuchada por una persona prejuiciosa y esa persona puede decir que es superficial porque lo único que dice es “fumar y fumar marihuana”. Pero puede ser escuchada por otra persona que no tenga esa visión y que entienda el trasfondo de que ese cantante tiene libertad de expresión, de autodescubrir su conciencia y de explorar su espiritualidad. Depende de la interpretación de cada uno, aunque no podemos obligar a las personas que no sean prejuiciosas.

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