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El panorama de las salas de ensayo en Bogotá durante la pandemia

Sin clientes y en la total incertidumbre, los hogares de muchos de los artistas locales están en un momento crítico.
Cortesía Alta Distorsión
Cortesía Alta Distorsión
Por
Eduardo Santos Galeano

Esta crisis, con toda la confusión y el miedo que ha traído, también ha sido un momento para que los distintos agentes de la industria musical local se hayan reconocido entre ellos más profundamente. No es solo de artistas y público, también son roadies, managers, bares, periodistas musicales y más que se han encontrado de frente con las consecuencias de una ciudad sin música en vivo, el activo más importante para las diversas escenas musicales bogotanas y de todo lo que se mueve alrededor de ellas semana a semana. 

Por: Eduardo Santos // @edusantosg

La ausencia del gobierno para auxiliar a este ecosistema durante la cuarentena se hace sentir cada vez más y los ensayaderos, como conocemos a esas casas donde en muchos casos sucede gran parte de la creación artística colectiva y se pulen las habilidades de los que se toman los escenarios cada fin de semana, están sufriendo el parón como cualquier otro. Arriendos sin pagar, servicios que siguen llegando debajo de la puerta y la ausencia total de clientes es la realidad de estos lugares, que se mantienen vacíos esperando el día que las cosas se normalicen, o por lo menos que nos acerquemos un poco a eso. 

Buscamos los testimonios de los administradores de varios salas de ensayo regadas por la ciudad que en este momento están tratando de mantener sus negocios a flote con las uñas. Unos más optimistas que otros con el futuro próximo. 

LOCUS Espacio Creativo

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Música, arte, diseño, moda y básicamente cualquier expresión artística que se les venga a al cabeza convergían en esta casa de ladrillo en el pintoresco barrio de Quinta Camacho. Jacobo Álvarez fue uno de los socios que tuvo que anunciar el cierre del espacio que llevaban consolidando desde hace tiempo. 

Después de casi siete años trabajando juntos en esa casa en Quinta Camacho, creo que llegamos a un punto en el que entendimos cómo funcionaba nuestro nicho y teníamos muy claro el futuro del proyecto. Al punto que a dos semanas de la crisis, comenzamos unas reubicaciones dentro de Locus y estábamos muy optimistas con lo que venía para este año. Seguían las salas de ensayo, seguía el estudio grabación, y se habían incorporado nuevos socios que venían muy fuertes con una escuela de batería y un estudio de moda. 

No teníamos realmente problemas directos con el dueño de la casa, aunque sí nos costaba bastante mantenernos al día en términos de servicios o arriendos, porque ese es un barrio muy costoso por ser de conservación arquitectónica, entonces los arriendos están por el cielo. Sin embargo, mes a mes hacíamos el esfuerzo de estar al día, hasta que llegó la crisis y nos tocó cerrar porque haciendo cuentas, llegamos a la conclusión de que no había forma de pararnos igual así todo esto se acabara mañana mismo

Ya comenzábamos con el hecho de tener varios meses de desventaja y es que así el dueño nos dejara el arriendo a la mitad, no había forma. También empezando porque listo, pueden que abran las salas y los espacios culturales, pero igual no van a haber conciertos, los ensambles de las universidades y las bandas no están ensayando para que presenten recitales o cosas de ese estilo. De ninguna forma cabía la posibilidad de pararnos pronto a menos que nos endeudaramos o acudiéramos a un crowdfunding, y ahorita no tenemos el impulso para eso. 

Preferimos más bien entregar la casa. Ya trasteamos todo y está en una bodega, esperando a que vengan mejores tiempos para poder reubicarnos y empezar de cero, sabemos que ya creamos un nombre fuerte y la idea es mantener eso. Yo soy músico y mis otros socios son ingenieros de sonido o diseñadores de moda, entonces desde nuestro lado personal todo igual está paralizado. Preferimos resolver cada uno sus temas en este momento y Locus estará en un segundo plano que queda en standby hasta nuevo aviso. 

No queríamos hacer mucha bulla con que nos tocó entregar la casa pero sin embargo me alegró sentir que la noticia pegó duro porque mucha gente nos conocía y nos tenía dentro de sus lugares preferidos para hacer actividades artísticas. No hemos dicho que vayamos a cerrar del todo y la verdad ya estamos muy acostumbrados a la palabra de moda: reinventarse. Creemos que esta es solo una faceta más de lo que tenemos que hacer para seguir vivos como espacio cultural.

Salas Naranja 

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Con una sede en la calle 87 y otra en la calle 60, las Salas Naranja -operadas por la empresa dedicada a entretenimiento Árbol Naranja- son tal vez el gran referente de las salas de ensayo en Bogotá. Zahir Moreno ha estado desde el principio y es su coordinador. 

Para la empresa fue muy complicado el momento en el que llegó la pandemia porque estábamos a puertas del Festival Jamming y del Festival Estéreo Picnic, uno de los eventos más importantes con el que tenemos mucho que ver. Dentro de las salas mucha gente se prepara para ese evento y bueno, también para muchos otros que se veían venir en el transcurso del año. Obviamente lo más difícil ahora es sobrellevar la parte económica porque todos estos shows que se cayeron representaron pérdidas para nosotros y pues dejar de trabajar en el día a día mucho más porque no hay como sostener ciertas cosas.

Lo más complicado de la parte económica es el manejo de personal porque no habiendo producción no hay como pagarles. Hemos tenido que tomar muchas decisiones complicadas, especialmente por el personal porque tenemos una parte humana bastante grande para ser una empresa de entretenimiento, somos aproximadamente 90 personas y sin recursos es muy difícil mantener la nómina. Estamos a la espera de lo que pueda pasar este mes y tal vez el otro, por ahora yo, al ser el administrador de las salas, he estado tratando de hacer mantenimiento de equipos, tener las salas al día y pues estar listos para el momento en el que se pueda volver a abrir. 

La parte digital sí ha ayudado un poco y bueno, por lo menos en Instagram se han hecho entrevistas con algunos artistas, ingenieros y gente que está en el medio de la cultura para discutir y exponer un poco como la problemática nos ha pegado a todos. También nos han escrito bastante a preguntar cuándo podemos volver a operar y es que hay mucha gente que a pesar de que no haya conciertos, quiere ensayar y quiere retomar para prepararse para hacer grabaciones. La gente ha estado muy pendiente y cuando todo acabe queremos darla toda para los retos que se vienen.

Esperamos poder volver a abrir ojalá antes de que se acabe el año. Estamos preparando un documento con todos los protocolos necesarios en conjunto con el Ministerio de Cultura para ver si en algún momento podemos volver a abrir dándole todo el cuidado a nuestros clientes. Obviamente es un tema bastante exigente y será un trabajo en conjunto con los músicos, en el que probablemente se les pedirá que traigan todo lo que puedan de su uso personal como cables, instrumentos o micrófonos. La empresa está mentalizada en resurgir y todavía falta mucho para que nos saquen del negocio, la pelea es peleando y la vamos a dar hasta el final

Alterna

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Con quince años en el circuito local, Alterna, una fusión entre salas de ensayo y estudio de grabación ubicado en la calle 57 por el barrio Galerías, es la casa de varias generaciones de músicos de rock en Bogotá. Álvaro Vargas es su único propietario. 

Me ha afectado completamente, llevo desde el 16 de marzo sin poder hacer nada y eso se traduce a cero ingresos y bueno, solo los costos de la casa en la que tengo Alterna y todo lo que conlleva en servicios es una cuenta muy grande, no hay de donde sacar dinero en este momento. Logré hacer un acuerdo con los dueños porque realmente es la única manera de que yo como independiente pueda seguir con esto a flote. 

La cosa es así: sí aquí para masomenos al 20 de junio no se ha normalizado o por lo menos se puede comenzar a trabajar, me toca comenzar el desmonte de salas y entregar la casa, sería imposible continuar. Desde que comenzó la pandemia he hecho muchas iniciativas de proyectos de videos y cosas en vivo pero realmente y siendo sincero, un negocio como estos necesita del día a día. Una sala de ensayos como esta, donde hay cuatro salas y un estudio de grabación, vive del constante flujo de clientes que están cambiando constantemente, sin eso es imposible. 

Ahorita es muy complicado sin flujo de caja en medio de una pandemia con restricciones de movilidad, los almacenes cerrados, un Internet bastante regular por la congestión y a eso súmele que no hay plata para tomar nuevas iniciativas por más que uno quiera hacerla. No puedo trabajar en alguna cosa nueva para tratar de sostener el negocio y es que desde antes ya se veía viviendo un declive por la situación económica que le estaba dando duro a la música. 

Muchas personas se han puesto en contacto conmigo para aportar ideas pero es que más allá de estas acciones muy puntuales, sigue siendo complicado porque inclusive hay bandas que han querido ensayar y no han podido porque se les dificulta la logística, porque a uno no lo dejan salir de Soacha o el otro vive en un barrio que está completamente cerrado. Claramente esto también afecta el estudio de grabación y a eso le tenemos que sumar que mucha gente está quedándose ahorita sin trabajo o tienen menores ingresos. No van a estar pensando en gastar en esto.

Siendo muy honesto mi panorama no es ni siquiera de pensarlo a largo plazo porque no tengo plata ni forma de mantener una casa que en total me sale en unos $4 millones de pesos mensuales. No tengo margen de error, se hizo ese acuerdo que es hasta donde se puede llegar y si no hay forma de medio normalizar las cosas de aquí a mediados de junio, me toca desarmar el negocio, quince años de trabajo duro entre la sala de ensayo y los 10 que lleva el estudio de grabación.

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4Cuartos

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Esta casa de la calle 61 es tal vez el gran referente histórico de los ensayaderos bogotanos en los últimos 20 años. En todo este tiempo músicos aficionados y profesionales de todos los géneros han pasado por su salas y Paola Cortés, una de sus fundadoras, ha sido testigo de toda la historia. 

Ya cumplimos dos meses de estar cerrados y nos ha afectado 100% porque 4Cuartos es nuestra única actividad económica, es nuestra empresa desde hace más de 20 años. Sin poder trabajar estamos sin ingresos y con todas las responsabilidades iguales porque los bancos no paran, las deudas no paran y la gente que le debe a la empresa no tiene tampoco con que pagar. El sector del entretenimiento fue el primero en parar y es que nosotros además de la sala de ensayos somos productores de conciertos y alquilamos sonido y backline, ahí tampoco está pasando nada.

La situación es difícil para todos, tanto en cuestión empresarial como en cuestión personal y familiar nos ha dado duro a todos en 4Cuartos. Igual la prioridad es pensar en la salud de todos que es lo más importante, en la salud de nuestras familias. Creo que lo más difícil fue tomar la decisión de cerrar pero también nos hemos enfrentados con que de nuevo, la música nunca ha tenido apoyo del gobierno y este momento no es la excepción, no hay ningún tipo de ayuda y nos sentimos realmente abandonados durante la crisis. 

Por el momento hemos hecho parte de dos festivales virtuales: el Cuarentour y uno que hizo Viva La Merch con varias bandas nacionales. Durante esos eventos hemos compartido también con bandas de Chile, México y Argentina, además que se han hecho intervenciones hablando sobre la escena local y lo que está pasando ahorita con nuestro negocio. También fuimos invitados a hacer parte de otros shows que va a haber en junio y julio por streaming, entonces estamos apoyando eso y haciendo nuestras intervenciones. 

Hace más o menos 20 días sacamos una iniciativa con algunas marcas amigas para sacar una camisetas y la idea es que con su venta vamos a sacar recursos para ayudarnos para lo que son arriendos, servicios, bancos y demás cosas urgentes. La verdad que nos ha ido bien con eso, la gente nos quiere y nos apoya entonces ha sido una iniciativa muy bonita y en realidad la forma para apoyarnos en este momento tan difícil. 

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Estamos optimistas en que sí vamos a poder abrir este año porque de todas formas las salas de ensayo son distintas a un evento o un concierto. Nunca hay más de cinco personas y en la casa nunca hay más de 50 personas entonces mientras se cumplan los protocolos de bioseguridad, podríamos pensar en abrir. Nosotros tenemos eso ya como claro con el tema de la desinfección de las salas, la gente con sus tapabocas, la desinfección en la entrada cuando la gente llegue de los zapatos y de la ropa. Depronto cambien los horarios pero la idea sí es volver a trabajar, estamos esperando todas las cosas que pasen según lo indicado por el gobierno

 

Alfa Ensayos

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Durante los últimos años, Alfa Ensayos había sido la sala de ensayos más codiciada en la localidad de Fontibón. Debido a la pandemia su propietario Jose Luis Rodríguez tuvo que entregar el local donde tenía las salas y ahora está buscando como retomar. 

Nos ha afectado demasiado, sobre todo en cuanto a arriendos. Como no hay ingresos el arrendador que teníamos no quiso negociar ningún tipo de alivio y los eventos que teníamos programados en marzo, cuando empezó la cuarentena, tocó cancelarlos. A partir de este mes era cuando más empezaba a reactivarse el negocio y es que era muy importante hacerlo, sobre todo pensando en el paro tan extenso que hubo el año pasado.

Creo que lo más difícil de todo fue finalmente haber tenido que tomar de la decisión de entregar el local donde estábamos funcionando, todo por falta de ingresos. No hubo manera de asumir el costo del arriendo y además, la inmobiliaria quería cobrarnos una cláusula de permanencia. Lo otro es que hasta ahora tampoco hemos hecho parte de ninguna iniciativa digital, aunque si le hemos metido toda a editar material musical y de video de algunas de las bandas que pasaron por nuestra sala. La idea es hacerle promoción a ese contenido montando presentaciones por las diferentes plataformas digitales

Con el cierre, en este momento estamos ofreciendo el servicio de grabación tanto de audio como de video, pero nos toca tener cuidado con que presencialmente no sean más de cinco personas. Es lo que podemos hacer por ahora y es que el panorama para las salas de ensayo no es muy bueno porque finalmente es un negocio presencial y de mucho contacto físico. Es difícil manejar una clientela sin que haya riesgo de contagio.

 

Alta Distorsión

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Ubicado en las calles aledañas a la Universidad Jorge Tadeo Lozano, Alta Distorsión es uno de los ensayaderos más reconocidos del centro de la ciudad. Igor David Palacio lo administra desde el encierro. 

Nos tomó en una época que para nosotros es muy buena porque muchas bandas ensayan en época universitaria. Creo que lo más difícil ha sido seguir lidiando con los gastos del local porque a pesar de llevar un tiempo de inactividad, toca seguir pagando arriendo, salarios y créditos, esas cosas no paran. 

A nivel personal hemos tenido que tomar varias decisiones y hacer varias gestiones para no quebrar, ya decidimos aguantar lo más que podamos antes de tener que acabar el sitio pero también aceptamos que este va a ser el peor año. Durante la pandemia decidimos comenzar a hacer ventas a domicilio de picks y cuerdas para bajo y guitarra, afortunadamente nuestros clientes nos han apoyado y eso nos ha permitido generar un pequeño ingreso. 

Igual somos optimistas y creemos que vamos a poder abrir en algún momento del año ya que es un entorno controlado, más que un Transmilenio o un almacén. Cuando prestamos un servicio sabemos cuántas personas van a venir, a que hora, como se van a organizar dentro de el espacio etc, es una actividad que se puede coordinar. Lo importante será el uso de termómetro, tapete desinfectante, tapabocas, gel antibacterial a la entrada, uso de tapabocas dentro de el establecimiento, llevar instrumentos propios, protectores de uso personal para los micrófonos y desinfección al recambio, entre otras cosas.


*Jam Session originalmente hacía parte de esta nota pero pidió ser retirado por diferencias con sus competidores. 

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