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Corridos prohibidos: 25 años narrando Colombia con canciones

Uno de los compilados más conocidos de la música en Colombia está de aniversario. Esta es su historia.

Alirio Castillo corridos prohibidos.png
Alirio Castillo, creador y promotor del disco 'Corridos prohibidos'.
Foto: Cortesía Cayetana Comunicaciones.

El compilado Corridos Prohibidos, uno de los más memorables de la música popular en Colombia, cumplió 25 años. Desde 1997 se han lanzado 21 volúmenes con alrededor de 600 canciones y miles de copias vendidas. Esta es su historia.

Por Paula Ricciulli // @ricciup

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Creado por el productor y promotor Alirio Castillo, este compilado se ha preocupado por narrar historias desde los bordes. Ha contado lo que se vive en el país fuera de las principales ciudades y visibilizado lo que la música “mainstream” colombiana no suele hacer. Recientemente, lanzó su volumen número 22, con una mirada crítica al Paro Nacional de 2021.

Corridos prohibidos nació en 1997. Castillo llevaba varios años trabajando en sellos discográficos internacionales que le decían que lo que daba plata eran los artistas anglo, así que decidió acercarse a todos esos artistas locales que rechazaban las grandes disqueras para ofrecerles planes de promoción.

“Me di cuenta de que, si yo seguía haciendo lo mismo que las compañías multinacionales, no iba a llegar a ninguna parte. La promoción estaba en los pueblos, y la música que les gustaba en los pueblos era esa”.

Castillo empezó a visitar varios pueblos de toda Colombia y se le ocurrió crear un álbum que los uniera a todos. En aquel momento bautizó Cantina abierta. Allí también incluyó 2 canciones que compró en los Estados Unidos del grupo Exterminador: La pista secreta y La cruz de marihuana. Esta última se volvió éxito rotundo en varias regiones del país, sobre todo entre raspachines y campesinos.

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Esto es música para chupar

En momentos en los que viajar en carretera por Colombia era arriesgado, Castillo visitó municipios a los que muchos temían llegar.

“Llegaba uno en bus destartalado y lo paraba el ejército y le preguntaban: “¿Usted qué hace, no vio a nadie por ahí?”. Me sacaban todo lo que tenía y me decían “¿Esto es revolucionario? Y yo decía “No, esto es música para chupar”, recuerda Castillo.

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“Luego más adelante paraban los de las FARC, la misma pregunta, la misma esculcada, y más adelantico las autodefensas, esos tenían más recursos, hasta me compraban”.
Alirio Castillo

“Yo estaba en una crisis económica porque gasté mucho dinero haciendo promoción. Un día llamé un amigo y le dije 'hermano, tengo este álbum que ha vendido 5000 copias en 3 meses' y me dijo 'Es un éxito', y le dije, 'Hágale un comercial muy barato, este disco necesita televisión porque la radio no lo toca'. Y él me dijo '¿la radio no lo toca?' Pongámoslo como slogan, ¡En la radio no se puede escuchar!, y se disparó el disco por todo el país”.

Una canción incluida en ese primer volumen de Corridos prohibidos fue Corrido del Cocalero, del artista Uriel Henao.

El tema surgió a raíz de las marchas de los cocaleros en Caquetá y Putumayo en 1996, cuando miles de campesinos exigieron al gobierno nacional inversión social, la suspensión de las fumigaciones con glifosato y expresar su voluntad para sustituir los cultivos de coca a cambio de garantías para la producción agropecuaria.

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La prensa de la época registró el éxito de la canción y el disco en la zona de San Vicente del Caguán, que pocos meses después estaría en boca de todo el país por los diálogos fallidos entre gobierno y FARC.

“Fue el único producto que se atrevió a cantarle a las situaciones que la gente quería escuchar”, opina Castillo.

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"Me preguntaban: 'Don Alirio, ¿Cuánto vale que me haga usted un corrido', y yo le decía '¿Usted a cuántos ha matado?' 'No, a ninguno,' ¿Entonces qué? Un corrido si no tiene muerto, no pasa nada”.

Algunas emisoras en los pueblos prohibieron difundir las canciones del disco, no porque el gobierno lo hubiera pedido, sino porque, según Castillo, los alcaldes decían que solo se podían tocar los corridos a partir de las 11 de la noche.

"Todo funcionó a mi favor. En esa época se vendieron casi 200.000 copias. Ya los artistas eran famosos, en su momento nadie conocía, y después no andaban en moto sino en carros lujosísimos y cobraban millones por presentación".

El Volumen 1 fue un éxito rotundo y gracias al eco de varios medios, el disco también llegó a conocerse en varias ciudades del país. Ya para el Volumen 3, Castillo quiso hacer énfasis en narrar más sobre lo que sucedía en Colombia.

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Secuestro y extradición

“No podemos seguir cantándole al narcotráfico, haciendo lo mismo que hacen los mexicanos. Ese es su negocio, ellos venden muy bien y les cantan a los traquetos, pero Colombia tiene tantos problemas y tanta violencia que vale la pena cantarle a la tragedia del país y cambiarles el enfoque a las historias”.

El secuestro o la extradición eran algunos de los temas que Castillo quería que se abordaran en Corridos prohibidos. “Eso en la práctica era prohibido, nadie se atrevía a escribir canciones sobre eso por miedo. Yo quise hacer ese trabajo y empezar a buscar historias para narrar lo que estaba pasando. Aunque las ventas cayeron, yo me sentía feliz porque estaba haciendo algo por mi país”.

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En el vol. 3 se incluyó la canción Son unas ratas, inspirada en una frase del senador Carlos Moreno de Caro. Otras como El secuestrado, Mañana me matan o El sapo, también abordaron la realidad nacional.

“La promoción de pueblo en pueblo no la abandoné, me gustaba la cerveza y me gustaba sentarme con amigos de la radio, artistas, o gente del común que me contaba sus historias".

A pesar de la piratería y los intentos (fallidos) por crear propuestas similares, Corridos prohibidos logró mantenerse hasta hoy.

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Corridos prohibidos en la era del streaming

En casi 3 décadas, Corridos prohibidos logró sobrevivir a la piratería, la censura, la pandemia y los cambios de la industria musical.

Aunque hoy las discotiendas están en vía de extinción y las ventas no son como antes, Castillo quiere seguir con el álbum y recientemente lanzó el volumen 22.

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"Ahora yo no estoy grabando para vender. La música ya no se mueve en las discotiendas porque no existen. Todo es a través de las redes sociales. Es un mercado muy discutible, no es mucho lo que se puede hacer. Pero a mí me interesa mucho Corridos prohibidos. Porque es mi pensamiento, yo amo contar historias".

Castillo cuenta que cada vez se le hace más difícil hacer corridos porque los artistas no quieren hacer historias "comprometedoras", así que prefiere escribir canciones para que otros las graben bajo un seudónimo.

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Corridos prohibidos volumen 22 tiene canciones contra Iván Cepeda, Piedad Córdoba, La primera línea, entre otros temas.
Foto: Cortesía Corridos Prohibidos.

El volumen 22 de Corridos Prohibidos tiene una mirada crítica de lo que pasó en el Paro Nacional.

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“Vi a los de La Primera Línea acorralando a la Policía contra las paredes, la fuerza pública defendiéndose con sus escudos de las bombas, la piedra, gasolina, fuego y garrotes. Solo cubriéndose de una turba de delincuentes. Me documenté y encontré la historia de una joven mujer que desde niña quería ser policía, lo consiguió, hizo su sueño realidad, sin imaginar que después se iba a ver rodeada de gente desalmada queriéndola asesinar por llevar su uniforme, su escudo y un bolillo para defenderse”, asegura Castillo sobre Dolor de patria, una de las canciones de este nuevo volumen, que se alejó de la música norteña mexicana para apostarle a ritmos llaneros.

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Los corridos prohibidos son, sin duda, las canciones que representan ethos del conservadurismo o la derecha colombiana. Sobre todo, en zonas rurales. Para la muestra canciones de este volumen que llevan títulos como Teodora de Bolívar, No Voten por el Cacas, Soy Cabal, Murieron del Otro Lado o Lenguaje Inclusivo.

Según cuenta Castillo, en el año 2002, todo el que tuviera que ver con Álvaro Uribe era amenazado por las FARC. Y por esos días llegó a sus manos una canción llamada La hora cero. "Ni la misma fábrica de discos quiso figurar en el crédito. El distribuidor tampoco quiso aparecer así que me eché los discos al hombro para venderlos de pueblo en pueblo. La canción fue un éxito".

"Cuando el senador (Iván) Cepeda le complicó la vida a Álvaro Uribe saqué una canción en género llanero y la titulé Uribe soy yo. No sé si el Dr. Uribe la haya escuchado alguna vez: la hice con mucho gusto y la disfruto todos los días. Soy uribista".

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En el volumen 22 también hay una canción llamada Lenguaje inclusivo, que es una de las favoritas de Castillo de todo el disco.

"Es una canción chistosísima. Cuando Francia Márquez salió con lo del lenguaje inclusivo, yo dije "hay que hacer una canción de esto" y el resultado me encantó".

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Castillo dice que alguna vez llamaron a Corridos prohibidos "la banda sonora del conflicto colombiano", un calificativo que a él le encanta y se toma muy a pecho.

Él espera seguir narrando su visión del país a través de la música y, aunque es consciente de que no todo el mundo está de acuerdo, ratifica: "al que no le guste, ¡de malas!".

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