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Olvídense del talento: ahora para ser crack futbolero hay que tener tatuajes

El fútbol es nada, tu imagen es todo. Tatúate.
Por
Héctor Cañón

Algunos se deciden por la cara de sus madres y otros por los nombres de sus hijos. Hay quienes recuerdan sus mayores hazañas o sus errores más garrafales. Si quiere tatuarse no imite a los roqueros, para eso están los futbolistas.

Por Héctor Cañón Hurtado @CanonHurtado // Foto tomada de Instagram Dani Alves instagram.com/danid2ois/

Los futbolistas ya no envidian los tatuajes de los roqueros, las celebridades de Hollywood o los cabecillas de los guetos y las cárceles. Ahora son ellos quienesmandan la parada a la hora de pintarse el cuerpo y el gremio de los tatuadores sabe que cada nuevo dibujo hecho en la piel de un crack es una mina de oro que traerá fama, flashes y una horda de clientes que desea ciegamente imitar a sus ídolos.

La última foto de James Rodríguez en Instagram muestra a su hija Salomé besándole el cachete. Y ahí mismo, como quien no quiere la cosa, la corona que se tatuó en la parte izquierda del pecho también reclama protagonismo. La fotografía llegó a los 21 millones de seguidores que tiene en su cuenta y de ellos más de 500 mil respondieron con el corazoncito rojo, que hizo crecer su imagen de chico bueno y además le ayudó a alivianar las feroces críticas por su triste temporada en Real Madrid.

James no es el único que intenta tapar con publicaciones en las redes sociales los problemas que tiene en el terreno de juego. “Las gambetas no son nada porque tu imagen es todo” parece la consigna de los divos del balompié. Hoy en día, lo único importante no es su desempeño en la cancha. La influencia que ejercen sobre las masas en internet y la cantidad de dólares que los clubes facturen con su imagen también suman (y mucho) a la hora de evaluar su rendimiento.

La competencia por el mejor gol, por la atajada de la fecha, por el caño más vistoso se ha trasladado de la cancha a las redes sociales de los cracks y cada semana alguno de ellos les coge gabela a sus rivales a la hora de robarse las miradas del planeta futbolero. Por eso se quitan la camiseta al final de los partidos: para mostrar cómo se ha fortalecido su musculatura y, por supuesto, sus más recientes tatuajes. Esas imágenes no solo tapan el color natural de su piel, sino también los lunares de sus equivocaciones en la cancha. Seamos francos: el que manda en el balompié, señores, es el “like”. Dime cuántos incautos han caído en tus redes sociales y te diré quién eres en el mundo del fútbol.

Hace dos semanas, el jugador venezolano Luis Manuel Seijas conmovió a la hinchada de su club al usar el único espacio libre que le quedaba en su brazo derecho para tatuarse un orgulloso león santafereño. Ese gesto de despedida, antes de partir a otro equipo en Brasil, fue tan celebrado por la fanaticada roja como los goles y las gambetas con los que llevó a Santa Fe a convertirse en campeón continental. Un medio deportivo local tuvo la exclusiva de las cuatro horas en las que el tatuador Marckos Ruiz puso su firma en la piel del crack venezolano. De inmediato, la noticia se convirtió en una de las más leídas de la sección deportiva y el artista bombardeó desde sus redes sociales su nuevo trabajo.

Todos quieren tatuarse, figurar y facturar. Los cracks de Europa, por supuesto, no se quedan atrás. Hace apenas siete años, Lionel Messi lucía más como un nerd anónimo que como una celebridad díscola. Hoy, cuando tiene 66 millones de seguidores en Facebook y otros 43 millones en Instagram, ya no le queda un centímetro sin tinta en su brazo derecho y va por el mismo camino con la pierna izquierda. Su objetivo, según confesó el tatuador Roberto López, es contar la historia de su vida. Un reloj, una flor de loto, un Cristo sufriente, la cara de su madre, las manos de su hijo y un balón hacen parte de su vida. También de su cuerpo. Del otro lado, los hinchas esperan con ansiedad el siguiente capítulo del relato pictórico. López, quien se hizo famoso por tatuar a los jugadores de la liga argentina, dio el salto a Europa hace apenas un año y medio. A finales de diciembre de 2014, Messi le escribió un mensaje por whatsapp para invitarlo a Barcelona. El objetivo era que le pintara todo el brazo derecho. Fueron necesarias tres largas sesiones de entrada y dos más de retoques un mes después.

Apenas el argentino se descubrió el brazo en un entrenamiento, Neymar le pidió el teléfono del tatuador para seguir sus pasos como lo harían los miembros de una banda de rock, los actores de un taquillazo de Hollywood o los presos de cualquier cárcel del planeta.

Si ustedes son futbolistas profesionales o amateurs y aún no se han tatuado, aquí tienen una guía de cómo emular a los cracks en la pintura corporal. Entre gustos no hay disgustos y tenemos propuestas para todos los estilos.

1. Si tienen miedo de olvidarse de su propio nombre o del rostro de sus mamás, lo que les conviene es seguir a Dani Alves, que usó el pecho para recordarle a todos como se llama y el brazo izquierdo para dibujarse la cara de su progenitora.

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