Se encuentra usted aquí

Estos músicos que usted conoce bien se han metido en la política

¿Será que política y música sí pueden ir de la mano?
GETTY IMAGES
GETTY IMAGES
Por

Músicos de diferentes géneros, algunos reconocidos en todo el mundo, otros no tanto, se metieron de políticos y buscaron traducir su popularidad en votos. Para algunos, dejar los estudios de grabación y lanzarse a la plaza pública fue un salto sin red, otros, pasaron de los festivales a las curules y de los escenarios a regir el destino de sus países. 

Por. Jenny Cifuentes// @jenny_cifu 

¿La música y la política pueden ir de la mano? Aquí una pasada por artistas con los que de pronto usted ha cabeceado, pogueado o  bailado, que colgaron su pinta discotequera, se encorbataron y fueron en busca del poder.

El año pasado, Dave Rowntree, el baterista de Blur (banda que ocupa un lugar en los santos cielos del llamado Brit pop), consiguió ser elegido  concejal en el Ayuntamiento de de la ciudad de Norwich, tras 15 años de militancia en el Partido Laboral y haber aspirado a puestos públicos sin lograrlo. Al ser nombrado en su cargo, Rowntree, - también abogado-,  dijo a BBC que por lo pronto, la música tenía que esperar.  El último disco que publicó Blur: The Magic Whip, apareció en 2015, y según el músico no hay planes de giras a la vista, por lo que se concentrará en su plan de gobierno que entre otras, incluye buscar acciones para beneficiar a jóvenes universitarios. 

Como Rowntree, un considerable número músicos, de variados estilos,  se han arrojado a  la arena electoral, y desde hace mucho tiempo, han canjeado partituras por discursos.

Sonny Bono, músico y productor, esposo de Cher, con la que tuvo el dúo  Sonny & Cher a mediados de los 60 y 70, fue alcalde de Palm Springs, (California)  y congresista por este Estado desde 1994 hasta el día que murió en un accidente de esquí, en enero de 1998. Y  Peter Garret, cantante de la banda de rock australiana Midnight Oil (la de Beds are Burning) armada en los 70, fue miembro del Partido Laborista desde 2004 y tres años después, nombrado Ministro de Medio Ambiente, Patrimonio y Artes.

 

Voto Latino

En Chile, un extraterrestre de la música busca insertar su filosofía a cabezas enladrilladas. Raúl Alarcón, conocido como “Florcita Motuda, desde los 60,  encomendado a la sicodelia, al rock, pop y surf,  ofreciendo reconocidos cortes como Brevemente Gente (del espacio)  o Pobrecito Mortal, es conocida pieza del Partido Humanista – uno de sus creadores en la década de los 80-.  En las elecciones del año pasado fue electo diputado por  la Región del Maule (de las quince regiones en que se divide el país) y empezará  a ocupar su silla desde este marzo. Alarcón ya había participado en los comicios finalizando los 80, y sin éxito repitió en 2005 y 2013.  El año anterior compitió por un escaño parlamentario, asegurando que, para el servicio de la gente, en su cargo iba a aplicar una "actividad místico-política de superación personal".

Desde hace décadas el mundo ha reconocido a Gilberto Gil como uno de los monstruos de la música brasilera. Ícono del tropicalismo (movimiento sonoro surgido en la década del 60 ), y que incluso soportó prisión y exilio  en esos años,  fue concejal por el Partido del Movimiento Democrático Brasileño finalizando los 80 e iniciando los 90 -década en la que luego se pasaría al Partido Verde-.  En 2003 fue nombrado Ministro de Cultura del gobierno del presidente Luís  Ignacio Lula Da Silva, cargo en el que estuvo hasta 2008.  Gil nunca dejó la música.  Discos, shows y Grammys se alternaron con sus funciones políticas, en las que resaltó su preocupación por temas medioambientales, su polémica posición que planteaba dar flexibilidad a los derechos de autor y la defensa del software libre, y  el trabajo por defender la cultura como un derecho fundamental.

La peruana Susana Baca, figura de los sonidos afro peruanos y del folclor latino, que  tiene en su expediente dos Grammys Latino (el primero obtenido en 2002 por su disco Lamento Negro y el otro en 2011 por la colaboración con Calle 13 en la canción Latinoamérica),  fue nombrada Ministra de Cultura en 2011, en el gobierno de Ollanta Humala, año en el que además la eligió la OEA (Organización de Estados Americanos) como presidenta de la Comisión Interamericana de la Cultura, una organización que apunta a  fortalecer el diálogo de las autoridades de cultura del continente.

Sobre su tiempo como ministra, Baca confesó a un medio peruano en 2013: “siento que me discriminaron por ser mujer, por ser negra y por ser músico. Siempre dicen que los músicos no son personas para dar crédito. Sin embargo, yo como persona graduada en educación y con un doctorado, desde hace años, estoy trabajando por mi presencia en el mundo y he puesto mi producto en él”.

Al igual que  Susana, la argentina Teresa Parodi, relevante exponente de la música folclórica de su país, se desempeñó desde 2014 como Ministra de Cultura de Argentina durante el gobierno de Cristina Kirchner. En la convulsión política de esa nación también estuvieron la actriz y cantante Nacha Guevara,  quien llegó al Congreso (apoyando a Néstor Kirchner) y a los pocos  días de asumir como diputada renunció,  o la cantante de tangos Susana Rinaldi que fue agregada cultural en el periodo de presidencia de  Cristina.

Y no solo mujeres de la música en Argentina  se han aventado a ejercer cargos públicos, varios cantantes baladistas que ahora aparecen en programas retro de televisión, tuvieron sus tiempos de poder político. “Palito” Ortega, (el que cantaba “despeinada a ja a ja ”) fue gobernador de la provincia de Tucumán por el Partido Justicialista entre 1991 y 1995, durante la presidencia de Carlos Menem, y senador por la misma provincia, entre 1995 y 2000.  Inclusive, finalizando los 90, fue candidato a vicepresidente.

Mandato merenguero

Los que cantaron a la madrugada: “Desde que me dejaste, la ventanita del amor se me cerró” motivados por el sabor y el afro del merenguero dominicano Sergio Vargas, lo vieron durante 4 años, desde  2006,  como  diputado del Partido de la Liberación Dominicana representando a Villa Altagracia, su pueblo de origen, víctima de muchas carencias. En sus funciones políticas construyó dos acueductos, y trabajó para someter a aprobación, un proyecto de ley  que proponía que los artistas fueran pensionados a los 60 años. Mientras ejercía de diputado, Vargas también hacía conciertos y tocaba en fiestas.  Dijo que repartía todo su sueldo de diputado entre las personas más necesitadas de Villa, considerando que obviamente eso era en realidad, muy poco para la pobreza que ha imperado en la zona. Para el siguiente periodo, el cantante no fue reelecto.

Un predecesor de la carrera de Vargas y de muchos merengueros, también se fogueó y se curtió en ruedo del poder. Johnny Ventura, el hombre que evolucionó el merengue, que grabó en ese ritmo el Patacón Pisao, y que tiene hits que han puesto a sacudir cuerpos, como Capullo y Sorullo,  fue diputado en los 90, y alcalde de Santo Domingo, capital de la República Dominicana  del 98 al 2002. Ventura, militante por más de 4 décadas del Partido Revolucionario Dominicano, causó gran polémica cuando en 2008 dio un giro en sus tendencias políticas apoyando la reelección presidencial de Leonel Fernández del  Partido de Liberación Dominicana.

Salseros que guapean

Rubén Blades, gigante de la salsa más que consagrado, (que acaba de ganar Grammy Latino a Mejor Álbum Tropical Latino con el disco Salsa Big Band junto a Roberto Delgado & Orquesta), es quizá uno de los músicos políticos más reconocidos. Blades,  que ha radiografiando con precisión en sus letras, la vida de Latinoamérica, intentó sin éxito ser presidente de Panamá en 1994.  Más adelante, bajo la presidencia de Martín Torrijos, fue Ministro de Turismo de 2004 a 2009. En julio del año pasado, anunció que decidía renunciar a sus giras centradas en la salsa, y que se seguía planteando participar en las elecciones presidenciales panameñas de 2019 como candidato independiente, “sin clientelismo”.  Aclarando que eso no significaba su retiro de la música, y que lo de postularse no estaba decidido completamente. Que es una posibilidad que “depende entre muchos factores,  de tener una idea clara del apoyo ciudadano, un apoyo masivo de la sociedad”.

Otro de los salseros situado en altos peldaños del género, que guapea en el ring político, es Willie Colón. El músico, que regularmente vemos dando shows en Colombia resonando hits como Gitana o Idilio  y batiéndose con su trombón , activista e involucrado siempre en causas civiles,  fue  miembro de la Fundación Pro Inmigrantes de la ONU y en  2001 candidato para Defensor Público de Nueva York, por el Partido Demócrata. Se desempeñó como asesor del alcalde neoyorkino Michael Bloomberg (2004), tiempo en el que dijo: “Mucho de mi trabajo con la ciudad se basa en la comunidad latina y en asuntos culturales. Me mantengo cerca de la cultura y el arte. Lo que hago me permite contribuir como artista y como activista”. Colón muy activo en redes, causa controversia, critica desde su mirada y sin pelos en la lengua no se calla nada. Así es, Willie Colón: “El Malo”.

¿Quién dijo que no se puede ser súper pianista, llenar el Carnegie Hall y ser Primer Ministro?

La vocación política de notables músicos ha existido desde siempre.  Algunos, comprometidos, han amplificado  los  manifiestos de masas, y han sido protagonistas de acciones relevantes en la historia de sus países.  Retrocediendo un siglo,  los reflectores se ven sobre el gran pianista y compositor polaco Ignacy Jan Paderewski, que desde 1910 luchó a favor de la independencia de su nación y arribó a la política por la ruta filantrópica (donando el dinero recaudado en sus exitosas giras por Norteamérica, a organizaciones benéficas que incluían huérfanos,  víctimas de violencia, becas para músicos jóvenes, escuelas de música, apoyo para veteranos de la guerra, salas de maternidad, clínicas de rehabilitación etc.).

El músico se convirtió en Primer Ministro de Polonia, ocupando su puesto durante todo 1919, periodo en el que entre otros, se aprobó un  tratado para la protección de las minorías étnicas en el nuevo estado polaco (recién independiente) y  se estableció un sistema de educación pública. La misión de Paderewski no fue fácil. Tuvo que lidiar con disputas fronterizas, desempleo, conflictos sociales, el estallido de epidemias, y evitar la hambruna después de los estragos de la I Guerra Mundial. Luego de renunciar a su cargo, continuó como diplomático, retomó la música, y tras la invasión alemana de Polonia (1939), volvió a la política. El pianista siempre en la lucha.

El metal al poder

Hace poco más de un año, un metalero noruego fue elegido sin quererlo, concejal.  Gylve Fenris Nagell, conocido como “Fenriz”, héroe del black metal, baterista de la banda  Darkthrone, multi instrumentista y vocalista,  parte también de otros proyectos musicales, que detesta las apariciones en vivo, la industria musical, y que se decía apolítico, se convirtió en concejal de Kolbotn, un pueblito ubicado al sur de Oslo. De sacudir mecha y rugir, el talentoso músico pasó para sorpresa suya a ser diputado: Uno de los partidos le preguntó si quería estar en la lista electoral, como sustituto. Según narró, entre siendo amable y mamando gallo dijo que sí, pensando que estaría en el puesto 18 o 20, en los últimos, y que no tendría que hacer nada.  

Su campaña consistió en una foto suya sosteniendo a su  gata con la consigna  “Por favor, no voten por mí”. Y votaron por él. Fenriz quedó muy aburrido, y como la ley noruega no permite que un funcionario elegido por voto popular renuncie, le tocó ser  concejal durante cuatro años.

Los sonidos extremos de Taiwán, también tienen su caudillo. Freddy Lim, el líder del grupo Chthonic, artillero del black y el death metal, que además incorpora instrumentos tradicionales a su obra, se postuló para un cargo público en las elecciones de 2016.  El artista, se lavó el corpse paint de la cara, se vistió de traje y corbata, hizo campaña, y ganó un escaño en las circunscripciones que componen el parlamento. Lim, con firme vocación política y social, quien había sido representante de Amnistía Internacional,  es uno de los líderes de Partido Nuevo Poder armado en 2014, que busca entre otros asuntos, preservar la independencia de Taiwán, ante grupos que promueven una eventual unificación con China.

Hip hop y Konpa, a legislar por Haití

Wyclef Jean, hiphopero y productor, parte de los reconocidos The Fugees, que lanzó su carrera como solista en el 97 con el álbum The Carnival , en 2010 presentó oficialmente su candidatura a las elecciones presidenciales de su país, pero las autoridades lo desestimaron por no cumplir los requisitos, dadas sus condiciones de residencia. El rapero  (cabeza de la fundación Yéle Haití, creada por él, que busca brindar ayuda humanitaria y asistencia a Haití para la reconstrucción del país),  se convirtió luego de su fallida candidatura, en uno de los partidarios más prominentes de  Michel Martelly, teclista que adoptó un género tradicional haitiano llamado konpa dirèk y popularizó un estilo joven de interpretarlo, volviéndose muy popular, que se postuló a la presidencia y fue mandatario del país de 2011 a 2016.


Robles africanos

En 2012 el senegalés Yossou N´ Dour, respondiendo a lo que llamó “un deber patriótico supremo”, paró sus grabaciones y giras, y se postuló a la presidencia de su país. La estrella de la “world music”, con Grammy 2005 a cuestas por el disco Egypt y coreados éxitos; sin experiencia política, se lanzó ocho semanas antes de la primera ronda de votaciones, afirmando que la gente que por mucho tiempo ha soñado con un nuevo Senegal, se lo pidió.  N´ Dour, crítico abierto del gobierno que cursaba con 12 años en el poder y un historial de corrupción, nepotismo, restricciones a la libertad de expresión, enriquecimiento ilícito etc., vio rechazada su candidatura por no haber reunido 10.000 firmas necesarias para ser aspirante. La candidatura del artista sorprendió a muchos, siendo un hecho en África un tanto inusual, con pocos antecedentes, como el del nigeriano Fela Kuti, dios del afrobeat,  férreo oponente del régimen militar en su nación, que planeó buscar la presidencia en 1979 y 1983, pero fue descalificado en ambas ocasiones.

Aunque N´Dour no consiguió su objetivo de ser el primer mandatario de Senegal, ese año, fue nombrado Ministro de Cultura y Turismo por el presidente Macky Sall.

 

Temas relacionados: