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Jamblock Jr: en pie de guerra por el hip hop

El MC de Soacha, Jamblock Jr, presentó su álbum 'Dogs On Earth', en el que narra su vida, pensamientos y observaciones en clave de rap.

Jamblock
Jamblock Jr.
// Foto: Jorge Serrato

Al final de La Puerta, el mixtape que Jamblock Jr presentó en 2017, el suachuno da la bienvenida a los oyentes. "Ábrete, Sésamo, no ceses, no / Artesanalmente sigo como un eslabón / Y es la obra de caminar mi arte / Y fue así como la música conmigo se unió". Así acababa un trabajo que había preparado por años, con beats originales y otros de productores que lo influenciaron como J Dilla o The Beatminerz. Luego de cuarenta y cinco minutos de rap, la puerta del artista de La Justa Junta apenas se abría, su carrera por representar el hip hop comenzaba.

Por Santiago Cembrano @scembrano

Luego de tres años, en diciembre de 2020, llegó Dogs On Earth, un disco en el que Jamblock narra lo que viven los perros como él en la Tierra: conquistas, caídas, desafíos, aspiraciones, el día a día. Aunque no es su debut —ese sería Tercer Mundo Instrumentals, un disco instrumental que mostró su progreso como beatmaker—, sí es la primera vez que lanza un álbum completo, con pistas originales como base para sus rapeos, que oscilan entre la tranquilidad y la ofensiva.

Dogs On Earth es una placa militante: las pistas te tumban la gorra si la llevas mal puesta, las barras te escupen si te acercas con payasadas que irrespetan al hip hop. Plantado en lo alto de una montaña, con el sol a sus espaldas y un ejército que lo acompaña, Jamblock comanda la ofensiva.

Las baterías sucias dejan clara a qué escuela se afilia y en su escritura se hace evidente el cuidado de las rimas, que en sus manos se siente como un oficio milenario y místico. Es rap estricto hecho por amantes del rap, como lo es todo el equipo que colaboró con beats, versos, scratches, grabación y portada: Izla, W910, Sizwe Mtwana, Big Mic, Skillz Flav, Jocbeats, Move Da Beat, Illtano, The Soul Recipe, Funkdealer, Andrés Tales, Diggin Flava, 2-11, Muf Wax, Smooth Beat y Saga Uno.

Jamblock-jr-baja-resena-dogs-on-earth.jpg
Jamblock Jr
// Foto: Jorge Serrato

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Pero la defensa del hip hop no agota todo lo que abarca Dogs On Earth. En un momento puedes encontrarte con una rima clara como "Quiero ganar dones / No galardones / Caminar pegando blones / Tomando rones" en Cielo y en la siguiente canción demorarte un rato en entender cuál es la historia que esconde Signo & Cooker.

Receta de Abuela funciona como un homenaje a su familia y a la herencia de la salsa, que lo define y atraviesa todo el proyecto. Hay espacio para reflexiones políticas como De Patio a Patio y la consideración de que pudo haber sido un falso positivo o la certeza de que en su ciudad hay niños pero no hay niñez.

Los perros olisquean, mean la entrada de tu casa, ven películas de Jim Jarmusch y exploran la ciudad con graffiti y raps. Todo eso está registrado a lo largo de las quince canciones (más un bonus track para los que compren el CD) de Dogs On Earth, que abre la puerta para una secuela: Los Perros No Tienen Infierno.

Jamblock se confirma como un MC especial que habla alto y claro en el altiplano cundiboyacense, con un espíritu cultivado a punta de paradigmas del hip hop y el amor de su madre y abuela, a quienes dedica el disco. No es exageración afirmar que es un MC esencial para entender y relatar el rap colombiano hoy.

Sobre Dogs On Earth, un miércoles a las 11 P.M. vía Zoom, hablé con Jamblock Jr.

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¿Cómo fue el proceso de Dogs On Earth?

Surge de un estado en el que estaba años atrás en el que me pasaba escribiendo todo el tiempo, lo que fuera. En esa introspectiva, accionando tanta letra, perro, primero pensé en sacar un disco que se llamara Los Perros No Tienen Infierno. Pero el tiempo pasaba y le comenté las ideas al socio Charles (Origino), y a partir del sonido decidí dividir las treinta canciones que tenía en dos: lo que era oscuro para Los Perros No Tienen Infierno y las demás para Dogs On Earth, que terminó saliendo primero. Son temáticas de lo que habito, lo que quiero habitar y lo que me agobia, perro. Pues sí, por ahí va la jugada.

En el Intro usted se para firme por sus convicciones, por una idea del rap, por el indie rap. Parece que fuera la demarcación de la misión del disco. ¿Con qué actitud empieza Dogs On Earth?

La premisa es ser independiente. Surge a partir de lo que vivo, lo que pillo por ahí, lo que escucho, las historias que pasan. El represent es el represent y el juego es el juego, entonces hay que pararse duro por esas canchas y ese territorio que uno está andando. No se trata de algo estrictamente competitivo, es más dar a entender muchas cosas que me componen: el represent por lo que hago y no quiero dejar pasar.

¿Cómo quería sonar? ¿Cómo eligió a esos beatmakers para los beats del disco?

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Para encontrar el sonido partí de las letras. La mayoría de Dogs On Earth lo escribí cuando camellaba en un call center, perro. Tenía una piroba maña de resetearme y escribir. Fue un ejercicio re extraño primero escribir la letra, pero tenía que hacerlo porque en ese entonces salía muy molido del camello, perro. Buscaba la manera de resetearme, no contestar llamadas, pillar una que otra base y empezar a escribir.

Me quedaba con el tempo, con el compás. Y si la base calaba luego, entraba. A partir de la sonoridad de los versos —del flow, del flava— fui pensando en el sonido. Debo aceptar que la mayoría de las instrumentales se acoplaron a las letras de una forma makia, como en Sedante, que la produjo Diggin Flava. Quise compactar la vuelta con soldados cuya vuelta me representaba resto. Las tropas están alineando la misión que tienen en esta puta guerra.

En Sedante describe su accionar como "Sacando miel de lo mundano". Me llamó la atención esa imagen para explicar su rap, como hacer algo de la nada…

Exacto, creo que es lo que me compone al 100%, perro. Yo no soy un lector, ni me considero un poeta. No fui a una academia para hacer rap con todos los protocolos de bioseguridad y las mierdas. Lo que tengo al alcance lo utilizo. Es lo que sucede con muchos pelados como yo, del sur, que de una u otra forma crecimos en colegios de por acá donde toca buscar la educación propia. Es esa puta rebeldía: para aprender a hacer algo uno utiliza lo que tiene al alcance. Hasta la ignorancia, en medio de ella debo descubrir. En esa búsqueda, con tantas dudas, sale la miel. Hay respuestas. Sale el oro. El rap es eso. No tiene que salir de una zona de confort, o hasta que no tenga todos mis corotos o hasta que me esté dedicando las 24 horas al rap. ¿Sabe lo que le quiero decir, mi perro? Por ahí va la vuelta. Hay que hacerlo y punto.

Lo mundano es la fuente. Qué paila escribir solo de lo que a mí me pasa. Si yo no me retroalimentara de lo que yo pillo por ahí cuando salgo, sería otra vuelta. Cuando uno habla mierda con los vecinos uno pilla las vueltas como son. Se trata de alimentarse de buena manera del entorno. Si algo he sabido aprender es que hay que disfrutar de las pirobas pequeñas cosas y aprender de las caídas. Así es como se desarrolla un concepto propio. A mí me trama, perro, andar por ahí parchado, perderme y dejar que las cosas sucedan, ver qué me puede pasar. Si me pasó algo chimba, chimba; si me pasó algo malo, vivo la próxima. Me trama esa vuelta, me mantiene conectado y le da peso a la vida. No me trama simplemente ir de un lugar a otro y ya. Voy por ahí, como inicia “Sedante”.

En De Patio a Patio se siente un filo político particular, desde la consigna del coro de que quieren ver dead presidents. Usted incluso considera que podría haber sido un falso positivo. Desde San Mateo, Soacha, ¿cuál es su perspectiva política ante el mundo? ¿Cómo se refleja en el disco?

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Estamos en sectores donde nos quieren ver paila, pero no tenemos que comer de esa, hay que salir de esa vuelta con lo que tengamos; con arte, con lo que la gente quiera hacer para alimentar su alma. Quise meter una canción estrictamente política porque son los perros en la Tierra. En la Tierra pasan esas cosas: desde lo relax, como Sedante, como el amor que va llegando, como el represent, hasta el tema del que habla De Patio a Patio. Es una canción de inconformidad. Es una gonorrea a veces camellarla, camellarla y camellarla y que no se logre porque usted no tiene un palancazo para salir adelante, o un camello que le trame o porque simplemente lo quieren ver paila, ¿sí pilla? A lo bien es así.

Yo no defino mi música como política, pero, por lo menos, si uno no está tan metido en el rollo hay que saber elegir. Hay que estar en la trampa, activo con lo que pasa, porque al otro día uno puede levantarse comiendo mierda y no sabe por qué fue. Todo se juntó: las charlas que tenía con el hermano Izla, que él sí es re politic shit en sus letras, con todo lo que pasó en el Paro Nacional. Tenía una espina y ciertas vueltas que quería escribir al respecto. Eso fue lo que le faltaba al disco para abordar todo.

Dogs On Earth es un disco marcado por la salsa, tanto por Ismael Rivera como por la herencia de su abuela, en Receta de Abuela. ¿Cuál es su relación con la salsa? Se siente como que viene de su familia.

Un disco es una parte de uno, y al hacerlo uno deja una historia. Mi relación con la salsa viene de mi familia, desde mi crianza y mi niñez, pasa por mi adolescencia y marca lo que soy hoy. Mi familia, bro, es de Santa Marta y de La Guajira por parte de papá, y de Valledupar por parte de mamá. Yo crecí en Bosa Carbonell, y ahí en el barrio estaba la casa de mi abuela y de un primo de mi abuela, mi tío Armando “El Mico” Martínez. Es un pirobo tan makia que tiene un diploma en la salsa que lo certifica como salsero. Entonces llegaba la salsa desde los discos de mi abuela hasta lo que escuchaba de mi tío Armando Martínez. Por eso quise dejarlo en el disco, un homenaje a esos años, perro, y a esos momentos en los que usted es chinche y pilla una música chimba y se le queda y luego pasan los años y usted cuando escucha esas canciones se devuelve. Ese rollo de las remembranzas me trama mucho, me parece algo chimba. Por eso quise poner la voz de mi abuelita Judith. Y Giuliano, The Soul Recipe, puso el tambor para que la vuelta sonara firme.

La salsa hace parte de mi identidad. Es callejera y es hasta más rap que el rap: las historias, lo que sucede, ¿sí pilla? Yo hasta hablaba con los homies que sería chimba hacer salsa, estar en una orquesta, estudiar canto. ¿Quién quita que salga un vozarrón chimba y terminar cantando salsa de viejo? Es una vuelta a la que le tengo resto de amor. Son muchos recuerdos.

En su obra parece que Jim Jarmusch es un referente, desde el nombre de Night On Earth o en el tema del Sello Indio en el que habla de Ghost Dog. ¿Sus películas lo han influenciado?

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Jim Jarmusch me parece un director muy serio. La forma en la que cuenta la melancolía me parece re áspera. Me gusta la distribución de planos para manejar los ciclos dramáticos, los hilos conductores que lleva una cinta. Es cultura. Me tramaría con tan pocos planos contar tanto, como cuando Ghost Dog se encuentra con RZA. Es la versatilidad para adentrarse en esas historias que la gente no pilla. A mí la obra de Jim Jarsmuch me influye por el amor a los olvidados, contar lo que pasa. Igual yo cito, pero no es que todo sea inspiración necesariamente. Mi rap tampoco es que sea mucho de citas de cineastas, pintores o lo que sea. Pero me gusta mostrar a la gente que admiro, ¿por qué no?

Sin duda hay un ejercicio de storytelling en canciones como Signo & Cooker o Jordan, pero es uno muy abstracto e incluso encriptado. ¿Cómo va hilando esas acciones e imágenes?

No es que yo diga “Voy a ser misterioso” o “Voy a encriptarlo”. Salió por inercia y lo descubrí y fue como “Uy, voy a seguir llevando el rollo por ahí”. No me gusta dejarlo tan ABC, trato de que lo que escribo con un significado al principio se convierta en muchos más conceptos una vez escuche la canción. No suele escribir con una temática, sino lo que salga. Pero Signo & Cooker sí va con una temática, la que dice el coro: ser su propio señor y maestro frente a la mierda que sucede y agobia, todo copas. Todo bien que llega, pero para que llegue toca esmerarse. La vida actúa de formas misteriosas, hermano, pero tiene que pillar que también usted esté comprometido. Así mismo lo ve y le dice “Cómo no, tenga su guardadito”. Jordan también es de storytelling.

Night On Earth es una reivindicación del purismo, así como BigBlock…

Tiene que ver con el sonido, por ahí va la reivindicación. Que se pille que más de un colega lo está haciendo con todo el amor, hay discos que tienen rap, incluso con derivados de música latina, chimba. No solo puede ser mandar la vuelta a la sandunga, creo yo. Es el represent, lo que también marca Jamblock. A la gente le encanta la información. Y habrá quien sea como “Ay, este pirobo es un agrandado” o “Ay, este pirobo es un subido”. Pero, gonorrea, son balas. El rap es guerra, lo dijeron Los Aldeanos. Acá en el barrio esos hijueputas sonaban. Y yo no soy tanto de la premisa de Martin (Luther King) sino más de la de Malcolm (X): si está de grosero también respondo.

Y ahora que lo pone en términos de guerra, ¿cuál es la bandera que usted representa? ¿Y contra quién es la guerra?

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Es el hip hop. Yo defiendo al hip hop. Ahí están mis soldados y lo mío. Trato de que en medio de mi aprendizaje, porque soy un aprendiz en este camino, lo que yo haga sea una retribución sólida para que el hip hop pille y diga “Este marica sí está haciendo algo sólido por la vuelta”. A mí me molesta mucho que digan “Soy rapero, pero no escucho rap. Escucho a dos o tres”, o no querer adentrarse en lo que pasó antes, dónde se originó todo el rollo, ¿sí pilla? Una de las insignias que está en la mitad del escudo de la bandera es esa.

La guerra es contra los que no representan la vuelta de corazón, sino que lo hacen por sonar y por pegar. Eso es lo que más ataco. Así aprendí yo la vuelta. Ataco la falta de apoyo con los rappas, que falta mucho con los que dicen que están apoyando la industria. Yo voy por la verdad. Sería bueno que la gente se uniera para bien, no que todo esté dividido y segmentado por lo mismo. Igual mi rap es represent, y al que le caiga el guante ya que se lo chante. Es así.

Con nombres como W910 o Big Mic han ido construyendo una relación de trabajo constante. ¿Cómo se armó ese equipo?

Shoutout para Big Mic, el disco que hizo está re hijueputa. La relación con todos los homies es re rapera. Yo siento que a esas gonorreas los conocí en otra vida, tocaba conocer a esos pirobos ahorita para que la vuelta suceda también. Yo no segmento el rollo, no es “La mala porque esto” o “La mala por esto otro”. La mala si lo conozco y la mala, pero en cuestiones de rap shoutout para todos los colegas. Colombia es grande y en este país el barrio es grande. Es chimba que se esté moviendo tanto parche de forma independiente, todas las movidas que están sucediendo en varias zonas de la ciudad. La conexión con ellos surgió a partir de mi amistad con Izla: por él conocí a Mazuera (W910) y por él a Big Mic. Pues, perro, siento que esos homies tienen mucho poder. Si yo camello con los manes es porque me trama mucho cómo son como personas, cómo piensan y cómo rapean. Me trama resto ese aire que no es ni de Medallo ni de Bogotá, esa vuelta es vital. Me parece chimba que por esos lados muevan la bola resto. En Cali siempre se han movido vueltas y en Quilla también se ha movido rollo, pero siento que la movida de los homies es especial.

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