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Noga Erez: la duda como método

Las canciones de la israelí Noga Erez suelen mezclar un ritmo lleno de movimiento perfecto para una fiesta de electrónica bien loco a las 3 AM con una escritura que se encarga de diseccionar su experiencia vital.

Noga Erez
Noga Erez
// Foto: Dudi Hasson - Cortesía DMusic

La cantante y productora israelí Noga Erez debutó en 2017 con un proyecto que tiene tiene rap, pop y música electrónica; y en el que ella alterna entre rapear y cantar, entre vociferar y susurrar. Luego de mucho tiempo de dudar de lo que hacía, ahora, por fin, está soltandolo todo: lo personal y lo político, la moral y la pérdida, la guerra y la paz, la inseguridad y la ambición. Hablamos con ella. Pasen a leer porque, con seguridad, querrán recordar su nombre.

Por Santiago Cembrano @scembrano

Greg Popovich, legendario entrenador de los San Antonio Spurs, habla del miedo apropiado como un requisito para ganar con consistencia en la NBA. No es una falta de confianza paralizante, sino el antídoto frente a la complacencia, la pereza y la rutina: es la duda necesaria para entender que cada noche la derrota es posible, que hay que jugar al máximo nivel para ganar, que de la preparación y la concentración depende el título porque el talento no basta. En oposición a la certeza infranqueable de que la victoria llegará, la duda cimenta el camino para llegar hasta ella.

Noga Erez conoce ese sentimiento de duda. La cantante y productora israelí no publicó música sino hasta el 2017, cuando tenía 27 años —su debut Off The Radar—. Creció en un hogar lleno de música en Tel Aviv y a los seis años entró a la Academia de Jerusalén de Música y Danza, donde exploró distintos instrumentos y estilos de música: fue vocalista, tecladista y percusionista.

Aun así, se demoró en sentirse segura de su creación, tanto como para borrar un disco que tenía casi listo en 2011: no era el momento todavía.

En 2021, ad portas de lanzar su segundo álbum KIDS —de nuevo con el sello City Slang, de Berlín— y en camino a consolidarse como una estrella de la música israelí, la duda sigue ahí. “Siempre me pregunto si soy lo suficientemente buena para hacerlo, si mi música tiene el nivel para tocar a tanta gente como para hacer de esto mi carrera”.

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Pero Noga aprecia la duda y el papel que tiene en su proceso creativo, en el que la acompaña el productor Ori Rousso, que también es su compañero de vida. Es más, necesita la duda: “Me mantiene concentrada, hambrienta. Si no tienes dudas o no cuestionas tus habilidades, va a llegar un punto en el que no te importa tanto y no le vas a meter tanto trabajo. Pero la duda, no saber si lo siguiente que hagas va a ser bueno, es lo que nos hace buenas en lo que hacemos a las personas creativas”.

Definir la música de Noga Erez es difícil. Tiene rap, pop, música electrónica, y ella alterna entre rapear y cantar, entre vociferar y susurrar. Ese eclecticismo, más el de su formación, hace inevitable la pregunta por sus influencias. “Cuando yo hago música, tomo cosas de otros artistas. Les robo y lo pongo en mi música para hacer algo nuevo. Así hice mi carrera. Entonces cuando puedo amo darles crédito a estas personas. Mis influencias más grandes son Kendrick Lamar y Radiohead. Son los principales, pero también están Frank Ocean, The Cardigans, Little Simz, Nina Simone, Missy Elliot, Kanye West, JID. Todos me dan lecciones”.

Todo ese bagaje se siente en Off The Radar, que es denso, como el emocionante baile de la muerte al interior de una fábrica abandonada guiados por los sintetizadores. O quizás como una pelea. Las letras abordan la vigilancia estatal (Dance While You Shoot), el abuso sexual (Global Fear), el peligro de las redes sociales (Off The Radar) y la corrupción (Toy), entre otras dinámicas contemporáneas. No evita hablar de Israel, a pesar de los consejos que ha recibido y que le indican que podría meterse en problemas por hacerlo.

Desde su lugar en el mundo como una mujer israelí de 31 años, Noga hace música para interrogar su entorno, para procesar lo que la inquieta, para expresar lo que le molesta. Frente a los temas políticos que trata, su lugar de enunciación es profundamente personal y particular, como si conversara consigo misma en las canciones.

Así, sus canciones suelen mezclar un ritmo lleno de movimiento perfecto para una fiesta de electrónica bien loco a las 3 AM con las pupilas dilatadas con una escritura que se encarga de diseccionar su experiencia vital. Es un balance difícil, y ella lo logra bien.

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Noga Erez, cantante israelí.
// Foto: Cortesía DMusic

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“La música que hacemos es la que queremos escuchar. A Ori y a mí nos encanta el hip hop, hacer beats y que la música nos haga sentir algo en el cuerpo. Y al mismo tiempo, somos pensadores profundos. La música me ha enseñado mucho sobre el mundo: sobre la política, las emociones. Entonces no podría hacer solo canciones felices, no sería una documentación precisa de lo que vivido. Necesito, a la vez, algo que me ayude a escapar y que me mantenga conectada. Hay una fina línea entre dar un sermón y tocar a los demás, generar pensamientos. Cuando hago el ritmo, lo que quiero es que la gente se divierta y lo sienta. Y si se conecta y escucha la letra, va a conocer la historia, la intención y el significado detrás. Y luego vuelve a la producción y escuchará que complementa esa historia. Es un círculo”, explica.

Cuando Noga Erez canta sobre el estado de las cosas del mundo, lo hace a través de sus vivencias y experiencias, así como Kendrick Lamar retrata la violencia de Compton al contar las vicisitudes de su adolescencia. “Soy una música situada en un lugar lleno de conflicto. Y creo que lo mejor que puedo hacer para describirlo es usar mi propio punto de vista. Si las cosas quedan muy a gran escala, a la gente le cuesta más relacionarse. Pero si es una experiencia personal, así no hayas crecido en un lugar tan conflictivo como Israel, puedes relacionarte con los sentimientos y las emociones. Todos compartimos los mismos miedos y necesidades”.

En KIDS, Noga Erez se acercará a lo personal y lo político, la moral y la pérdida, la guerra y la paz, la inseguridad y la ambición. “Estas son canciones sobre lo que heredamos de las generaciones pasadas, sobre cómo vamos pasando las cosas. Sobre cómo este juego de la evolución de nuestra cultura y humanidad en verdad está en nuestras manos. Todos fuimos una especie de hoja en blanco en algún punto. KIDS habla sobre el potencial que tiene la humanidad para la belleza y la destrucción”.

Tanto ella como el mundo han cambiado desde Off The Radar. Ella anticipa que la sombra y la furia de su debut serán reemplazadas por brillos neones en KIDS. También variará el enfoque político de su música. “El mundo es un lugar desastroso. No me estoy alejando de lo político de Off The Radar. KIDS es político porque ahora todo es político, incluso decidir no involucrarte. KIDS refleja el momento en el que fue creado.”

Su nuevo disco llegará luego de sencillos que le han preparado el camino. En End of the Road, Noga abraza lo desconocido y suelta la pretensión del control total. En You Sou Done, recuerda una relación violenta y abusiva que tuvo. En No News On TV, creada durante la cuarentena de 2020, se permite fantasear con un mundo ideal para así comentar sobre el dolor y la locura que inundan el mundo real.

En el proceso de KIDS, la duda estuvo presente. Noga cuenta que llegar al estudio, sentarse y sentir la obligación de crear puede ser intimidante, y más aún hacerlo una y otra vez. Pero lo compara con escalar una montaña: al principio parece difícil, pero vas subiendo y avanzando y al final lo logras. Lo logras con alegría, el antídoto para ese bloqueo y para las formas más nocivas de la duda, el sentimiento que tuvo cuando empezó a jugar con sonidos y crear canciones. Se deshace de la presión y se enfoca en pasarla bien y vivir el proceso. “Una canción puede ser increíble y un éxito, pero también puede ser una forma de aprender algo nuevo”. Al final, sabe que lo que hace no es tan importante, menos aún si no se divierte mientras lo hace.

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Cuando acabó KIDS, lo escuchó de inicio a fin y dudó. Sentía que no era un álbum, sino apenas una colección de canciones. Temía haber creado algo que no era coherente, que fuera desordenado. Y entonces soltó esa presión y entendió que esa característica era la que la distinguía: “Cada canción es un mundo y no puedes definir mi disco. Cuando entendí eso, entendí mi creatividad y me divertí más”.

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