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Puerto Candelaria: "Somos un grupo de gitanos de ida y vuelta"

Su nuevo álbum ‘Cantina La Foule’ es un viaje a la melancolía de canciones memorables.
Foto Mario Rios Cortesía Puerto Candelaria
Foto Mario Rios Cortesía Puerto Candelaria
Por
Alfred Lord

Después de su álbum Yo me llamo cumbia, que les mereció en el 2019 un Grammy Latino al mejor álbum de cumbia, Puerto Candelaria nos entrega una nueva colección de canciones memorables de la música, pero esta vez se embarcan en un viaje por clásicos de la música en inglés, francés y español. Esta nueva placa discográfica permite ver la versatilidad sonora y la riqueza interpretativa de la banda. Cantina La Foule reúne en el mismo escenario a Edith Piaf, Julio Jaramillo, Celia Cruz, Frank Sinatra entre otros. Nos encontramos con Juancho Valencia (Sargento Remolacha), Eduardo González (El caballero) y Catalina Calle (Catt) en el Teatro Jorge Eliécer Gaitán, para regresar en el tiempo y hablar de estos grandes clásicos que versionaron y que hacen parte del repertorio en todos sus shows.

¿Cómo llegaron a estas siete canciones?

Después de un trabajo importante de investigación desde muchos ámbitos: revisar en el pasado, ir a la historia, determinar qué canciones hablan específicamente de qué temas, encontrar una temática que pueda agarrarlas Es difícil integrar con canciones propias y no propias, realmente darle unidad a un álbum tiene que ver con la temática, con la curva que sucede mientras tú escuchas las siete canciones.

¿Y dónde estaba la información?

Fuimos a un lugar específico en Medelllín, La cabaña del recuerdo, son Dj especializados en discos de 48, son una biblioteca musical, hablar con ellos nos dio más contexto. Hablamos con amigos serenateros, con amigos de otros países sobre cómo se perciben esas canciones en Chile, Argentina, México, desde afuera en España y el resto de Europa. El trabajo de investigación llega en un punto donde tienes que parar, tienes que tomar la foto de esos temas. Puede que incluso hoy en la mañana se te venga una canción a la cabeza y digas "esa no la grabamos", y se quedó fuera. Los álbumes musicales son fotografías del momento y uno tiene que aprender a eso, a soltar, pero sí hay un trabajo minucioso de lo que representan las canciones para la gente y a la final las canciones que sobreviven son las que se pueden adaptar a la complejidad sonora de Puerto Candelaria, que no suene a una canción ajena desde la sonoridad, el ritmo, lo que se canta. Creo que no siempre sale uno victorioso, pero con el tiempo minimiza algo.

¿Cuál fue el reto de hacer estas versiones?

Desde haciendo un tributo como Yo me llamo cumbia o este disco, siempre ha jugado con lo absurdo. Lo absurdo de este disco que a primera vista salta es cómo se va a juntar Frank Sinatra con Julio Jaramillo, que se encuentran completamente, lo mismo Edith Piaf con Celia Cruz. En ese encuentro hay un punto clave, que es Puerto Candelaria: el eje que puede juntar esos personajes que nadie más los va a reunir.

¿Por qué dos álbumes de covers?

Creo que nosotros hicimos el trabajo al revés, generalmente los músicos y los proyectos comienzan haciendo covers y después comienzan a explorar sus sonoridades, nosotros después del séptimo disco de jugárnosla desde todos los lados creativos, dijimos "vamos a trabajar en sonoridades que ya existen y que nunca lo habíamos hecho. Coincidió que los dos discos salieron en el 2019, pero creo que la magia de canciones que ya existen es maravillosa y podemos decir que apenas estamos disfrutando de las mieles de los covers, de que no tienes que estar generando un trabajo para que la canción entre en el corazón de las personas, ya está. Creo que hace parte de la carrera de cualquier artista jugar a hacer esas interpretaciones o esas versiones o simplemente copiar, hay muchas maneras de abordar ese elemento.

¿Cuál ha sido la respuesta del público?

Puerto Candelaria tiene muchos conciertos al año y a veces de acuerdo al lugar donde tocamos los covers han sido fundamentales para la conexión con el público, para entender que de alguna manera nos conectamos con sus gustos, es super importante ese tipo de covers y ya veníamos haciendo la tarea con muchos proyectos. Qué bueno mostrarle a un abuelo el valor de la música con la que él creció y Puerto desde los inicios siempre ha sido amante del pasado, hay un romance por lo viejo. Es muy bonita esa conexión que se genera desde aquí a Francia, a México, es muy fuerte, el público se emociona igual y se siente. No sabíamos lo importante que era Senderito de amor para la cultura española, por ejemplo, son maneras de dialogo. A veces buscamos la idea propia para generar la conversación, a veces citamos. Son maneras de comunicar, pero a la final el lenguaje de Puerto Candelaria está presente. es dialogar con canciones que ya son inmortales.

Con una biblioteca inagotable de canciones, ¿qué les faltó en este disco?

Eduardo: Quedamos muy contentos con la grabación y con la cantidad de información y música que escuchamos, pero sentí que nos hicieron falta idiomas, hay muchos en el disco, pero faltó el portugués. Además hemos visitado tanto Brasil, es una lengua tan cercana y tan poética, suave, linda, creo que a mí me hicieron falta idiomas.

Juancho: A mí me hizo falta el ruso, como canción rusa, porque hay una conexión interesante, entre la música de Julio Jaramillo, Edith Piaf, el bolero caribeño, la canción rusa la canción italiana, hay algo que une esa música. No soy lo suficientemente especialista para saber qué diablos es lo que une, hay una forma melódica, de melancolía, un sentimiento, que incluso ha pasado ya casi un siglo de estas canciones y falla la ubicación geográfica de su origen y algunos países se disputan la procedencia. Hay un periodo musical dónde hay una conexión muy poderosa, la canción napolitana que fue un estilo musical en Italia, con la canción parisina. Cuando empiezas a investigar sobre la canción parisina, la influencia del bolero y del tango era muy poderosa, han pasado tantos años, los documentos son precarios y no lo comprendes, pero cuando entras a hacer el análisis te das cuenta de lo conectado que ha estado el mundo en este siglo.

¿Ha sido cómodo para ustedes ajustarse a las canciones?

Puerto Candelaria es un grupo de gitanos de ida y vuelta. Todo el tiempo estamos cruzando el océano trayendo el conocimiento y llevando de aquí para allá. Este disco es un resumen de ese ir y venir, de sumergirnos en unos pueblos pequeños en Italia, Francia, España después venir a pueblos de Antioquia, del Valle y encontrar que están conectados todos esos sentimientos.

¿Qué es lo que más rescatan de estas canciones?

La poesía, la metáfora, eran las protagonistas de las letras en esa época, tomarse el tiempo en una canción de decir las cosas es algo que nosotros los compositores cada vez hacemos como un tweet. La diferencia entre una novela y un tweet es el espacio que tiene el compositor de contarte la historia. Ahora priman la inmediatez y la desatención de nosotros, ya no tenemos el tiempo. Con este álbum cambiamos un poco eso y le entregamos algo a un público joven que nos sigue, le damos la oportunidad de que escuchen otras maneras de comunicar, esa parte es maravillosa.

¿Cuál creen que es el gran valor de ‘Cantina La Foule’?

Cata: A nivel de interpretación fue muy especial, entre estos tres idiomas hay ciertos vínculos. Yo no crecí acá, yo crecí en Estados Unidos, con Can't take my eyes of you, tenía un vínculo muy fuerte con la canción, con el idioma, entonces para mí interpretarla era lo máximo. Después vienen canciones en español, que eran de mis papás, fue bueno acercarme a ellos, para saber las historias que hay a través de esas canciones y las generaciones. Luego en francés y digo: ¿qué tengo yo que ver ahí? pero nos vamos a las historias de vida de estas dos mujeres, tuvimos la oportunidad de estudiar las canciones con una amiga francesa y pudimos ir más allá y ver cómo su familia vivió esas canciones.

Eduardo: Desde la producción se vivió lo mismo, el bajo, el acordeón, el bombardino, logramos un sonido y capturar un añejo de lo que ellos llamaban un bajo hace 50 años. Lo buscamos todo desde la posición de la mano.

Juancho: Otro trabajo importante que hicimos fue desde la conceptualización y la percepción de nosotros, es un disco totalmente femenino, no solamente desde el sentimiento. Son canciones que así sean interpretadas por hombres tienen un sentimiento femenino, Catt iba a ser la protagonista de esta historia, sacamos las voces masculinas de este disco totalmente, invitamos a Deniss y a Yuli para que se haga realmente un sentimiento femenino y es un punto muy bonito para explorar desde todos los matices sonoros Las letras tienen una contemporaneidad interpretadas por una mujer.