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¿Está el rock colombiano en sus 15 minutos de fama?

Por
Chucky García

Por: @chuckygarcia

Desconozco las razones sobre por qué una banda de Austin abrirá el concierto de Pearl Jam en Colombia. En Argentina lo hará Cápsula, la banda de los argentinos Martin Guevara y Coni Duchess que recién pasó por Rock al Parque y que grabó con Tony Visconti (productor de David Bowie); y en Chile (en donde según la productora local Lotus se han vendido 56 mil tickets y solo quedan 500 entradas disponibles) aún no se ha realizado un anuncio oficial sobre si el concierto en el Estadio Nacional de Santiago tendrá o no un acto de apertura.

Lo cierto es que Spoon, que los organizadores anuncian como una “reconocida banda de Texas” aunque a decir verdad es un acto relativamente desconocido para la mayoría acompañará a Pearl Jam en su recital del próximo 25 de noviembre en Bogotá; y más allá de darle una mirada chovinista al caso y rasgarse las vestiduras alegando que en estos casos siempre debe abrir una banda hecha en Colombia lo que resulta más sensato es preguntarnos cuál es el verdadero estado del rock colombiano.

Llevamos no menos de una década hablando de que está en construcción y al mismo tiempo concluyendo que su desarrollo necesita de una industria; hemos debatido una y otra vez si el problema es el cordón umbilical que se ha tejido entre las bandas y los festivales públicos y nos hemos devanado el cerebro y la lengua hablando de que el meollo radica en la falta de un circuito, en la falta de formación o la inexistencia de unas escuelas de rock.

En otras palabras, hemos debatido desde todos lo frentes posibles y hasta intangibles y hemos señalado a tantos culpables como si fueran los Juicios de Núremberg, y como el perro que da varias vueltas antes de acostarse seguimos en el mismo lugar: diciéndonos mentiras piadosas y cambiando de parecer como los buses del SITP cambian de carril, un día decimos que la culpa es del poco espacio que le abre la radio comercial y al otro que es del paternalismo de la radio y los medios independientes.

Pero a todas estas, ¿qué está pasando con el rock colombiano y, en este caso específico, tiene el rock colombiano los suficientes argumentos para solicitar –como sucedió en Chile recién se anunció la visita de la icónica banda de Seatlle– que concierto de Pearl Jam en Bogotá tenga un telonero nacional?

¿Está el rock colombiano en sus 15 minutos?, o en su defecto ¿a cuántos minutos y años está de tener esos 15 minutos? ¿O fue que ya los tuvo en los años 70 y en el primer lustro de los 90, que es cuando 1280 Almas, La Derecha y Aterciopelados lanzaron sus primeros álbumes?

"¿Tiene el rock colombiano los suficientes argumentos para solicitar –como sucedió en Chile recién se anunció la visita de la icónica banda de Seatlle– que concierto de Pearl Jam en Bogotá tenga un telonero nacional?"

Este año que se celebran los 20 años de un disco como “El dorado” de Aterciopelados, posiblemente uno de los tres discos de rock nacional más vendidos de todos los tiempos (sino el que más, según las cifras que se tienen vendió 400 mil copias en Colombia y 600 mil en el resto del continente), se pregunta uno cuándo fue la última vez que un álbum de rock colombiano superó la barrera de las 400 mil copias o, para no irnos tan allá, de las 100 mil. 

Obvio, muchos pueden decir que lo de Aterciopelados “no es rock” y entonces meternos en esa discusión de siempre y tan nuestra de qué es rock y qué no es rock, así que para no quedarnos en eso podemos mirarnos al espejo de otra banda o de otro ejemplo: desde el 2006, además de Pestilencia, ¿existe alguna otra banda nacional de las que la gente sí percibe como rock que oficialmente haya recibido un Disco de oro por las ventas de su música? 

Y aún hay más: ¿Por qué aparte de Don Tetto ninguna otra banda colombiana ha aparecido últimamente en la portada de una revista de circulación masiva y no especializada en música como Elenco?, ¿por qué ningún otro grupo además de Doctor Krápula ha lanzado un álbum con El Tiempo? y ¿por qué es Diamante Eléctrico la única colombiana del género que aparece nominada a los próximos Latin Grammy?

Es claro que a Don Tetto algunos no la consideran parte del movimiento cuando –les guste o no a los detractores- sí lo es; los Krápula en más de una ocasión han superado la barrera de las 10 mil discos vendidos y del Diamante habría que decir que para una parte del público fue invisible hasta la fecha en que se anunciaron dichas nominaciones. Incorpórea como tantas otras bandas que a pesar de contar con una proyección internacional y con una serie de discos bien realizados y hasta programados en radios comerciales que se sepa no son convocadas para este tipo de grandes conciertos de pago (aunque el Diamante le abrió a Foo Fighters); dejándonos de paso una duda más y es si lo del rock colombiano es entonces un problema de lobby.

¿A qué banda pondría usted?

 

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