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El fútbol, un deporte cada vez más obsceno

Como diría William, “mucho toque-toque y de aquello nada”.
Por
Héctor Cañón

Hinchas que les roban protagonismo a los jugadores mostrando las tetas en la tribuna, fanáticos despedidos por morbosear periodistas, goleadores que se frotan los huevos para enervar aún más a las barras bravas y modelos que persiguen casi en bola a los cracks de las redes sociales demuestran que el balompié y el sexo se están jugando un partidazo desde hace rato. Hagan sus apuestas.

Por Héctor Cañón // @CanonHurtado - Foto: Liliana Toro

Gritar un gol es parecido a un orgasmo porque uno se olvida de las cuentas por pagar por un instante y el fútbol, por su propia naturaleza, es un deporte en el que los cuerpos chocan, sudan y ponen a prueba fuerza, flexibilidad y resistencia. Tal vez por eso, a veces es fácil, e incluso efectivo, usar metáforas que aluden al sexo cuando se comentan las incidencias de un partido. “Les empacamos tres pepinos”, “se lo comió todo” o “se la clavó al rincón”, son tres metáforas que uno podría escuchar si está cerca de un grupo de amigos que repasan la faena del equipo de sus amores como si estuvieran evocando las heroicas memorias de una orgía.

Los estadios y las canchas, a pesar de que cada vez más hay más mujeres que se ponen la camiseta para jugar o se la quitan para alentar al que juega, son un reino de machos que no encuentran donde más canalizar la abundancia de testosterona. El fútbol es un terreno fértil para la obscenidad y el ser humano cultiva la idea del sexo como un tabú o un elixir donde quiera que encuentre la oportunidad de hacerlo.

Por eso, los goles se meten o se comen, las bolas acarician los palos y los jugadores la clavan donde ponen el ojo. Además, para comprobar que la obsesión sexual que rodea al fútbol no tiene género, algunos hinchas hombres sufren cuando su equipo no se para bien mientras sus mujeres fantasean con la musculatura de los cracks antes de que ellos, tras un golazo de aquellos, se quiten la camiseta para comprobarles que su imaginación iba por el buen camino.

Pero sigamos hablando de fútbol, “una de las dos cosas que más me gusta hacer en la vida”, como dijo el narrador William Vinasco Che para encender el morbo de la audiencia. La pregunta que surge es: ¿qué fue primero: la obscenidad o el fútbol? Sin duda, el hombre está obsesionado con el sexo desde mucho antes de que el balompié se convirtiera en el espectáculo más visto del mundo. Sin embargo, en las canchas y los estadios suceden todo tipo de hechos que sacuden el pudor colectivo porque el fútbol es una perfecta metáfora del sexo y el grito de gol es un orgasmo. Ahora, siguiendo con la filosofía de don William, pasemos al top 10 de obscenidades en el fútbol antes de que alguien diga: “mucho toque-toque y de aquello nada”.

1. El dedo de Jara

El chileno Gonzalo Jara intentó meterle un dedo en el culo al uruguayo Edison Cavani en pelo partido de la Copa América. La respuesta, obviamente, fue explosiva. Al final del incidente, Cavani tuvo que irse expulsado a refrescarse en las duchas y Jara pudo levantar su dedo índice y decir: “yo soy el campeón”. 

2. Las caricias de Michel al Pibe

“Aja y tú qué”, debió decirle Carlos Valderrama al español Michel cuando, antes de un tiro de esquina, le acarició los genitales para provocarlo. El Pibe no se hizo expulsar, pero tampoco pidió más. ¡Grande, Carlos!

3. Hinchas calientes

Shauna Hunt, periodista canadiense, increpó en vivo y en directo a un par de hinchas que desfogaban su morbo con ella, antes de un partido de la liga gringa de fútbol. Los fanáticos quedaron calientes…y a uno de ellos lo echaron del trabajo. 

4. Cristiano Ronaldo y el árbitro enclosetado

El portugués, después de que el árbitro Mateu Lahoz no le pitará una falta, se tocó los genitales y le pregunta si le gusta. Aún no recibe respuesta. 

5. Sueltas como gabetes

Cuando Colombia gana, todos ganamos. Si no me creen, pregúntenle a esta apasionada fanática dónde va a celebrar la próxima victoria de la amarilla. 

6. ¿Cambiamos camiseta?

Hay hinchas que en vez de ponerse la camiseta de su equipo, se la quitan. Es posible que le roben protagonismo al juego, pero encienden la tribuna y más de uno se queda preguntándose si no será buena idea el intercambio de camisetas entre hinchas al final de los cotejos. 

7.  Miss Bumbum al ataque

Cuando la mujer de Lionel Messi bloqueó en las redes sociales a la nalgonsísima modelo brasilera Suzy Cortes, mejor conocida como Miss Bumbum,  por acosar a su marido, Cortes decidió que el que le gustaba era Piqué. ¿Dónde está la ladrona? debe estar preguntándose su esposa.

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