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La selección (no) ideal de futbolistas bocones, imprudentes y ególatras

Top 10 de los más jetones del fútbol.
Por
Héctor Cañón

Se comparan con Dios o se quejan de ser genios incomprendidos, pero a veces terminan siendo el crack que más la caga. Este es el listado de futbolistas que han sido tan buenos para la pelota como para armar escándalos con sus palabras.

Por: Héctor Cañón Hurtado @CanonHurtado // GettyImages

Al fútbol se le conoce como “el mejor espectáculo del mundo”. Por lo menos eso dicen quienes fecha a fecha consumen, por internet y televisión por cable, la interminable cadena de información que producen las ligas más taquilleras del planeta. Más allá de que sea o no el show más apetecido por la insaciable sed de diversión de los seres humanos, lo cierto es que este deporte es una de las industrias del entretenimiento más rentables del planeta desde hace varias décadas. 

Por eso, el escándalo, la polémica, el esquema hollywoodense de héroes y villanos, la declaración premeditada que pretende atraer todos los reflectores o la confesión inesperada frente a un micrófono que termina armando un zaperoco mediático son tan importantes hoy en día como la gambeta, el taquito, el golazo o la celebración desbordada con los hinchas furibundos. Al fin y al cabo, significan plata a la lata para los dueños del negocio y morbo para las audiencias sedientas de trifulcas sin balón, de ídolos problemáticos, de héroes petulantes que se exhiban como el centro del universo.

“Al igual que Napoleón en Europa, yo conquisté cada país al que fui”, fue la última bomba que soltó el sueco Zlatan Ibramovic, conocido en el planeta fútbol por sus genialidades en la cancha y por sus declaraciones incendiarias. Se refería a su éxito en Holanda, España, Italia, Francia e Inglaterra y, aunque la metáfora suena estrambótica teniendo en cuenta que miles de personas murieron por el paso triunfal de Napoleón por el viejo continente y que lo que estaba en juego entonces era el destino de Europa, el polémico jugador logró, una vez más, ser el centro de atención de la movida escena futbolera.

¡Qué golazo! Esa, precisamente, es la idea. Llamar la atención para después vender. Al fin y al cabo, el crack sueco y los otros futbolistas top del momento son vistos más como máquinas de hacer dinero que como hombres que juegan buen fútbol. A Ibramovic, una de las lenguas más largas y arrogantes de la historia del fútbol, lo siguen más de 52 millones de personas entre Facebook, Instagram y Twitter y su biografía I am Zlatan ha vendido cientos de miles de ejemplares alrededor del mundo. 

Debido a la creciente popularidad de los cracks lengüilargos, la polémica le viene bien a los dueños del negocio futbolero. A principios de esta temporada, cuando los seguidores del Manchester United alrededor del planeta empezaron a comprar la camiseta de Zlatan con el número 9 en la espalda, el club vendió más de 90 millones de euros de la codiciada prenda. “Pogba es caro, pero lo pagarán con las camisetas que vendan con mi nombre”, había pronosticado el sueco a su llegada a Inglaterra. 

No sé sabe qué es más increíble: ¿que un jugador de fútbol pueda mover esa cifra en apenas un par de semanas por venta de camisetas o que Zlatan haya pronosticado que la cifra del precio del pase de Paul Pogba y el de las ventas con camisetas con su nombre serían iguales? Por eso es que vende…

En un segundo plano, ligeramente opacados por los cracks que planean la nueva frase escandalosa y taquillera, están los ídolos de barrio que, a pesar de dejar atrás los potreros para triunfar en los grandes estadios del mundo, nunca olvidan que sus lenguas provocadoras y que su argot callejero dividirán a las hinchas entre quienes los aman y quienes lo odian. Ese, al parecer, es el combustible que anima las gestas en la cancha de pícaros con la palabra como Diego Maradona o Paul Gascoigne.

Unos y otros, los que arman escándalo para facturar y los que lo hacen para sentirse de vuelta en la cancha de su barrio, demuestran que el fútbol hoy en día es mucho más que 22 idiotas detrás de un balón y que, sea o no sea el mejor espectáculo del mundo, es parte fundamental de la industria del entretenimiento en el planeta. Aquí, el top 10 de lengüilargos, bocones y petulantes con algunas de sus frases más sonadas. ¿Quién faltó?

1.    Romario
El astro brasileño fue campeón y el mejor jugador del torneo en el Mundial Estados Unidos 2004. Ahora es diputado por Río de Janeiro. Sin duda, es uno de los mejores jugadores de la historia y también uno de los más arrogantes a la hora de hablar. “Soy cien por ciento infiel. Me defino como un mujeriego. En mi apogeo de promiscuidad, llegué a acostarme con tres mujeres el mismo día”. “Luego de Pelé estuvo Diego Maradona. Y después de Maradona, llegué yo”. “¿No querían un salvador de la patria, no necesitaban un héroe? Pues ya lo tienen”.

2.    George Bes
El delantero irlandés es el paradigma de la rebeldía en el fútbol. Famoso por ser figura legendaria del Manchester United y de la psicodélica bohemia inglesa de los años sesenta. “Gasté un montón de dinero en coches, mujeres y alcohol. El resto simplemente lo malgasté”. “En 1969 dejé las mujeres y la bebida, pero fueron los peores veinte minutos de mi vida”. “Hace años dije que si me daban a elegir entre marcar un golazo a Liverpool o acostarme con Miss Mundo iba a tener una difícil elección. Afortunadamente, he logrado hacer ambas cosas”.

3.    Mario Ballotelli 
El italiano es el más claro ejemplo de que para estar en los ojos del planeta fútbol no es necesario jugar bien. Después de mostrar algunas pizcas de talento en sus inicios, el delantero se fue inclinado cada vez más a su adicción al show. Hoy, a pesar de que parece acercarse al buen juego de los primeros días de gloria, es más reconocido por bocón que por crack. “Me pagan por hacer goles, ¿por qué tendría que celebrarlos? ¿Acaso un cartero celebra cuando entrega una carta?”. “El árbitro vio mi cuerpo y tuvo envidia. Por eso me amonestó”. “Sí, creo que soy un genio, no un rebelde… Tengo mi vida, mi mundo, hago lo que quiero sin molestar a nadie. Creo que soy más inteligente que las personas… Pocos tienen mi talento, así que también son pocos los que pueden juzgarme”.

4.    Antonio Cassano 
Los goles más comentados del compañero de ataque de Luis Fernando Muriel en Sampdoria no son los que ha hecho con la selección de sus país ni con los clubes donde ha militado, sino sus calientes dardos sobre el sexo, su propia pereza o sus descaches homofóbicos. “Espero que no haya homosexuales en el equipo. Si los hay, problema de ellos”. “Cuatro novias en 11 años son muy pocas, así que en compensación he tenido que tener otras aventuras. Digamos 600 o 700 mujeres, una veintena de ellas del mundo del espectáculo”.  “Nací cansado y vivo para reposar. No me pidan que corra”.

5.    Juan Román Riquelme
El astro argentino es famoso por poner cara de pocos amigos en la cancha, por hacer golazos y jugadas espectaculares y por hablar claro y de frente al que lo cuestionara o según su implacable juicio estuviera equivocado. Una bomba con la de Boca puesta y una bomba con la boca bien puesta. “Tuve una charla con Falcioni y fui muy claro. Le dije que estaba en Boca para ganar, no para pelearme con él. ¿Qué ganas voy a tener de hacer eso si hace cinco meses, entre Maradona y yo la gente eligió a Riquelme?”. “Renuncio a la Selección porque mi madre no soporta todo lo que dicen de mí. Desde que terminó el Mundial (de 2006) terminó internada dos veces”.

6.    Cuauhtémoc Blanco 
El delantero mexicano es uno de los ególatras más grandes de la historia del fútbol. Donde fue dio cátedra de fútbol, pero también de imprudencia y petulancia. ¡Inolvidable! “Quería retirarme en América, siempre lo manifesté. Lamentablemente está Ricardo Peláez y no puedo entrar ahí. Piensa que le voy a quitar el espectáculo. Sabe que entrando yo se le acaba su reinado. El futbol es una rueda de la fortuna”. “El beso después del gol era para (el periodista) José Ramón Fernández, para que nunca más vuelva a hablar antes del partido porque siempre les va mal”. “Nada más quiero que le digan (a Noé Zarate) que yo soy el mejor jugador de México, así de sencillo. No me gusta hablar, sólo humillarlos dentro de la cancha, como humillé a Héctor López, así lo haré en el clásico”.

7.    Cristiano Ronaldo 
Donde haya escándalo, el divo se siente a sus anchas. Le fascina ponerse en el papel de víctima o exaltar su propia imagen al nivel Dios. Y mientras tanto, sus fans y socios comerciales felices. “Me chiflan porque soy guapo, rico y un gran futbolista. Me tienen envidia, no veo otra explicación”. “Me molesta que digan que Cristiano ha bajado el rendimiento y por eso ha bajado el Madrid. Si todos estuvieran a mi nivel, iríamos primeros”. “Al equipo le doy un 9. A mí, un 10”.

8.    Diego Maradona 
El argentino es uno de los dos mejores jugadores de la historia junto a Pelé. En lo que no hay quien le gane es en armar escándalo ni en decir sandeces sexistas, racistas y/o homofóbicas. Genio y figura. “No estoy en contra de los homosexuales. Me parece bien que existan, porque de esa manera dejan más mujeres libres para los que somos machos de verdad”. “Cuando me dicen que soy Dios, yo les respondo que están equivocados. Soy un simple jugador de fútbol. Dios es Dios y yo soy Diego”. “Pelé es un esclavo. Le vendió el corazón a la FIFA. Y después, cuando la FIFA lo patea, se quiere amigar con nosotros los jugadores. Pero andá, no hay negro que no destiña, chabón”.

9.    Paul Gascoigne 
Es uno de los jugadores históricos de la selección Inglaterra y, además, otro de los ídolos que nunca ha abandonado el estilo de barrio ni se ha cansado de estar en el ojo de la tormenta por sus salidas en falso y por su afición a la farra. “¿Cómo me definiría a mí mismo? Pues no sé. Posiblemente diría que soy lo máximo, con X mayúscula”.  “Mis reglas son que hago lo que quiero, como quiero y cuando quiero”.  “Entré en un estado de confusión increíble por el consumo de cocaína. Hacía llamadas telefónicas absurdas, como cuando llamé a mi padre para organizar un partido de ajedrez con Bill Clinton y George Bush”.

10.     Zlatan Ibramovic 
El sueco es el rey del momento: cuando los micrófonos y las cámaras se encienden su lengua vivarza también. “Estamos buscando un apartamento en la ciudad (París). Si no hallamos nada, probablemente compraré un hotel”. “Soy tan perfecto que me hace gracia. Soy el mejor jugador del mundo. Estás acabado si no te lo crees tú mismo”. “No voy a ver el Mundial de Fútbol, un Mundial sin mi es muy aburrido”.
 

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