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La Mambanegra estrena el video de "Barrio Caliente"

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El mes pasado La Mambanegra calentó está página con el lanzamiento de su disco El Callegüeso y su Mala Maña. En el lanzamiento del disco fuimos testigos de un brote de sabrosura como ningún otro, y esta vez vuelven a ponernos a bailar con el estreno del video de “Barrio Caliente” 

La Salsa Brava de La Mambanegra. "Distinto y diferente"

Por: Angel Perea  //fotos: Carlos Ospina 

La noche del jueves 26 de marzo fue especial. Estuve rondando por los lados del local de Armando All Stars en la calle 85 de Bogotá, para asistir al lanzamiento del álbum El Callegüeso y su Malamaña, de la banda La Mambanegra, el actual proyecto del caleño Jacobo Vélez uno de los músicos más destacados de la escena urbana de la música en Colombia.

El negocio de esta banda es simple y directo: Salsa brava. Sin embargo, su bravado no se marina en cualquier salsa, aunque su actitud sonora recrea algunos de los más potentes momentos del género maravilloso. 

Anoche mientras oía la música, el título de este comentario se me apareció dulcemente, la referencia se conectaba sin ambages con uno de los tumbaos más raros y poderosos del mediodía de la historia de la salsa; Los hermanos Lebrón, quienes hicieron clásico el título de su álbum de 1976 que mejor definía el tremendo, singular sonido que los convirtió en leyenda: "Distinto y diferente".

El sonido de la Mambanegra no se parece al de los Broders, pero sí los evoca en la historia de la construcción del poder de su guaguancó raro, cuando por un momento breve y ya mítico los Lebrón identificaban un caracterizado vehículo de cierto "Latin Funk".

En mi particular experiencia, aproximación y modo de oír la música y ponerla en un contexto, extiendo el "Latin Funk" en sus distintos estilos hasta Irakere, Palmieri, Van Van, Barreto, Harlow, NG La Banda, aquella Fania fantástica que descargó en el Red Garter, en Zaire, en el Cheetah y en el Yankee, que entendía y sabía qué hora era en el mundo de la música mundial de su momento más brillante, entre otros. 

Toda esta marea sonora se adivina en el sonido de La Mambanegra, a la que se agregan las evoluciones contemporáneas implicadas en la deconstrucción del funk maestro de James Brown por el Hip hop.

"El Callegüeso y su Malamaña", el disco que recién lanza la banda de Vélez, trae de regreso a la salsa el "álbum de concepto", justo un concepto casi que totalmente extraño al género, con apenas algunas excepciones, de las que se pueden citar al vuelo algunos de los discos de Rubén Blades, o aquel álbum emblemático y extraordinario de Willie Colón, Baquiné de Angelitos Negros, por ejemplo. 

La Mambanegra desarrolla una idea temática, casi como si se tratara de un tipo de dramaturgia, incluso casi que a veces operática, que además se basa en la creación de una poderosa mitología - la historia de un abuelo perdido en los confines del Atlántico Negro, entre África, el Caribe y su última conexión en Buenaventura, Cali y el Pacífico colombiano. Una flauta mágica, la Mambanegra, con el poder de restaurar memorias ancestrales y un bautizo proféticio del joven músico con el nombre de "El Callegüeso" como clave del arcano-. 

Todo su sonido y su ejercicio lírico gira alrededor de tal mitología, y en vivo se pone en escena, de modo que a quien vemos en escena no es exactamente a Jacobo Vélez, sino más bien al mismísimo Callegüeso. 

En esa vía, esta dramaturgia mitológica que soluciona la continuidad del pasado con el presente a través de la historia de la música, es también un precioso estudio de la cultura popular, que nombra y reconoce a diversos personajes de la cultura, los espacios, como el barrio Obrero, en los que floreció, las influencias que recibe, adapta y recrea; músicos, bailadores, escritores, artistas plásticos e incluso los cineastas del "Grupo de Cali" mejor conocido como Caliwood.

De cualquier modo, la música de La Mambanegra sigue siendo una neta música pa´l bailador, al que se exalta en primer lugar, aquel y aquella por la cual la música sucede y cobra sentido.

Vélez aprecia el valor de la narración y también hace regresar a los cantantes como narradores de historias en la gran tradición de los grandes de la salsa, pero también a los oradores del rap.

Queda ahora en manos de los discjockeys más avezados de los bailaderos su determinación para tocar un disco que desafía las presunciones del más establecido y conservador ambiente salsero.

Por lo pronto, El Callegüeso y su Malamaña hace un camino de respeto como elaborada y hermosa obra artística.